por María Teresa Belandria

Publicado originalmente en Run Run.es

Entre el 19 y el 22 de julio se celebró en Santiago de Chile la IX Conferencia Sub-Regional de Seguridad y Defensa promovida por el Ministerio de Defensa de Chile y el Centro de Estudios Hemisféricos de Defensa adscrito a la Universidad Nacional de la Defensa de los Estados Unidos de América, con el propósito de debatir entre autoridades civiles, militares y académicos de toda la región el Nuevo Entorno de Seguridad. Nuevas Alternativas de Defensa. Respondiendo a los retos establecidos en la IX Conferencia de Ministros de Defensa de las Américas (CDMA) y en la que participamos con la ponencia “Venezuela y Colombia Aspectos Geopolíticos: entre la Paz y el Conflicto”.

La Conferencia contó con la presencia entre otros del ex Presidente de Colombia Álvaro Uribe Vélez,  Andrés Allmand Ministro de Defensa de Chile;  Oscar Izurieta Sub-Secretario de Defensa Nacional de Chile  y el Director de la Academia Nacional de Estudios Políticos y Estratégicos (ANEPE) Gral. Werther Araya Menghini, así como del Director Ejecutivo del Consejo Suramericano de Defensa (CDS) de UNASUR General del Ejército Peruano José Modesto Huerta Torres. Es decir, la institucionalidad militar de la región estuvo representada a través de UNASUR, sin embargo, fue notable la ausencia de oficiales de la fuerza armada venezolana en este importante foro  donde se pueden compartir visiones, defender posiciones y debatir diferencias en un ambiente académico de respeto.

Se expusieron los nuevos desafíos que enfrentan las fuerzas armadas del mundo ante el avance de la Computación Cuántica como salto tecnológico y que en 5 años dejará atrás todo lo que conocemos en esa área; el empleo de la Cibernética de Potencias para impulsar el relacionamiento definitivo entre la nano y la macro tecnología; las Fábricas Universales en materiales y equipos de Defensa que permitirá la reconfiguración de una nave o aeronave un lapso de 12 horas; las Antenas Blancas que rompen el paradigma de los diámetros de alcance de los radares para ayudar de manera efectiva a los soldados ampliándoles los límites conocidos hasta hoy y finalmente el desarrollo de los Proyectiles Lógicos. El drama precisamente estriba en que estos nuevos elementos de defensa no llevan aparejado ni la preparación, ni la capacitación de los que ejecutarán estas acciones.

La Ciberseguridad irrumpe en el escenario internacional y a los ataques documentados (Georgia, Lulzec Loic, Anonymus y Stunext) y virus que corren en la red se suma la creciente vulnerabilidad, ya que no importa el tamaño de la fuerza armada, ni número de habitantes que tenga una Nación, lo que cuenta es que cuanto mayor informatizados están sus sistemas mayores riesgos de sufrir ciber ataques. Pero como señala Andrea Lodeiro en su ponencia“Posiciones en torno al concepto Ciberguerra y las condiciones para su inclusión en las agendas de Seguridad Nacional Latinoamericanas” “( …) es importante señalar que en los organismos internacionales como Naciones Unidas o UNASUR, no se ha producido un debate amplio sobre las medidas más adecuadas que se deben adoptar para prevenir los ataques a las redes que mantienen interconectadas a un sinfín de organizaciones de todo tipo, a lo ancho y largo del planeta. Salvo las iniciativas que recomiendan implementar leyes (como el Convenio de Budapest) que permitan investigar y castigar distintos tipos de delitos cibernéticos, u otras que recomiendan estándares de seguridad (OCDE, APEC), o bien, acuerdos para compartir información sobre los ataques producidos (CICTE, INTERPOL), no hay apreciaciones por ejemplo, acerca de las ideas de responder militarmente en contra de un país desde donde se origine un ciberataque que afecte los intereses de la Seguridad Nacional

Estos retos obligan a ir más allá del diagnóstico para ahondar en el impacto que la globalización ha tenido en la concepción de la frontera y como la Seguridad y la Defensa ya no son conceptos que puedan abordarse separadamente encontrándose cada vez más superpuestos. Se repiensa el papel del Estado como el principal protagonista de las transformaciones que será necesario emprender. Se ha puesto en tela de juicio el concepto de amenazas tradicionales y no tradicionales y hoy se habla de amenazas comunes y amenazas compartidas (narcotráfico, contrabando de armas, personas), se le impone al estado la especialización, la interoperabilidad y la interconexión entre las diferentes instituciones para enfrentar las amenazas. En este nuevo escenario surge el concepto de Regionalización de la Defensa donde la OEA como ente de coordinación política podría liderar el combate a las amenazas compartidas y UNASUR a través del CDS las  amenazas comunes que afectan por igual a los países de la región

Ahora bien, ¿son las fuerzas armadas capaces de actuar como el primer frente de batalla frente a las nuevas amenazas? O ¿las nuevas amenazas ocasionarán la reestructuración de las fuerzas armadas para el nuevo contexto?

Ya han abonado el camino en esta dinámica algunos países. Conocimos la iniciativa Cruz del Sur, que constituye una fuerza de paz conjunta y combinada, conformada por militares de Argentina y Chile, que realiza ejercicios de planificación y de entrenamiento combinado de las Fuerzas Armadas de ambos países. En un proceso que comenzó en el año 2005, se firmó el acta que creó el Estado Mayor Conjunto de la Fuerza Cruz del Sur y el memorando de entendimiento. En 2007, el Estado Mayor Conjunto Combinado (EMCC) comenzó a operar en Argentina y alterna su sede anualmente entre Santiago y Buenos Aires. A través de medidas de confianza mutuas y asociación, la homologación de la metodología de medición en los gastos de defensa; la integración para operaciones de Paz, los intercambios militares, el cambio de las organizaciones militares de territoriales a operacionales y consecuentemente realizar ejercicios binacionales. Para ello ha sido determinante la voluntad política de los gobiernos de Argentina y Chile generando estabilidad institucional, acceso a tecnologías avanzadas en uno y otro país. Los preceptos que UNASUR viene promoviendo desde el CDS son una realidad tangible en el Sur del continente.

Los nuevos desafíos obligan a revisar la relación causa-efecto ya que las escalas de amenazas deberán gradarse de manera diferente y las hipótesis de transformación obligan a no seguir pensando de modo clásico.  Vale decir, es mandatorio repensar las viejas teorías para enfrentar las nuevas realidades geoestratégicas.

Muchas interrogantes y pocas certezas ¿Cómo proteger algo que no se conoce?, ¿Cómo determinar la afectación que un determinado evento puede tener en la seguridad así ocurra a miles de kilómetros de distancia de los centros de Comando y Control? ¿Cómo proteger los recursos naturales si son declarados un derecho humano y consecuentemente de libre acceso?

Queda servido el debate.

María Teresa Belandria

@matebe

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