Por: Evan Ellis[1] (Estados Unidos)

En su discurso ante la Organización de Estados Americanos el 18 de Noviembre, el Secretario de Estado John Kerry destacó la “nueva energía” como un área en la que los Estados Unidos puede cooperar con Latinoamérica para el beneficio de la región. Sin embargo, a medida que emprende cierta cooperación, la administración de Barack Obama tendrá que hacer frente a un hecho que ha sido poco tomado en cuenta: la transformación del sector energético en Latinoamérica ya está en marcha y es liderada por compañías chinas con el apoyo de bancos chinos.

Mientras que las empresas occidentales son líderes en las tecnologías de la energía, los chinos desempeñan un papel importante y cada vez mayor en la provisión de componentes y cooperación en la construcción de infraestructura de transmisión e instalaciones solares, eólicas, e hidroeléctricas. Su éxito reside en el apoyo que reciben de los bancos chinos, los cuales proveen financiamiento a largo plazo, permitiendo así llevar a cabo proyectos –con el uso de compañías y productos chinos – que de otra manera no hubieran sido viables.

Ecuador ha liderado el camino en proyectos de construcción de hidroeléctricas con siete de éstos adjudicados parcial o totalmente a contratistas chinos. Entre los proyectos se encuentran: Coda Coda Sinclair, instalación de $2.2 billones de dólares con capacidad de generación de 1.5 GW (actualmente en construcción por la firma china SinoHydro); Sopladora ($672 millones, adjudicada al grupo Gezhouba); Toachí Pilatón ($240 millones, en construcción por la firma China Water and Electric); Minas San Francisco ($506 millones, adjudicada a Harbin Electric); Delsitanisagua ($477 milliones, adjudicada a Hydrochina: Mazar Dudas ($45.4 millones, adjudicada a China Electric Engineering Company); y Quijos ($95.5 millones, adjudicada a China National Electric Engineering Company).

En Bolivia, el gobierno ha anunciado su intención de proceder con el proyecto de la hidroeléctrica Múltiple Rositas, en Santa Cruz, la cual tendrá un costo de $1.3 billones y generará 400 MW. Es muy probable que la compañía Hydrochina (la cual realizó los estudios de viabilidad del proyecto) reciba éste contrato.
A inicios de Noviembre en Argentina, Gezhouba anunció que le había sido adjudicada la construcción de dos intalaciones hidroeléctricas en Santa Cruz por un monto de $4.7 billones, las cuales tendrán una capacidad combinada de 1.74 GW. En Brasil, State Grid es una de las contratistas más importantes del proyecto de la hidroeléctrica Belo Monte, con capacidad de 11.2 GW. En Guyana, la construcción de la hidroeléctica Amalia Falls por un costo de $840 millones había sido adjudicada a China Railway Frist Group, sin embargo, el proyecto se tropezó con dificultades.

Las compañías chinas están construyendo instalaciones de transmisión e hidroeléctricas en países que no son reconocidos diplomáticamente por su gobierno. Por ejemplo, Sinoydro está construyendo Patuca III en Honduras, la cual proveerá 104 megawatts de potencia instalada. En Paraguay, compañías chinas se han acercado al nuevo gobierno de Horacio Cartes con un proyecto que suplementará el potencial de generación de energía de la instalación hidroeléctrica de Yacyretá.

En los sectores de energía solar y eólica de Latinoamérica, los chinos mantienen avances paralelos a aquellos en el sector hidroeléctrico. En Bolivia, Hydrochina se encuentra culminando la primera fase del proyecto Qollpana, la primera planta eólica del país la cual generará 15MW de energía. Las negociaciones con la firma Sinomach para un proyecto de 50 MW están en curso. En Ecuador, China

Goldwind ha construido una planta eólica de $41.8 millones en Villonaco, la cual produce 16.5 MW; mientras que en Argentina, la española Isolux Corsan ha adjudicado a la compañía china XEMX Windpower Co. la provisión de turbinas para la planta eólica “Loma Blanca” por un costo de $261 millones, en la cual se generarán 100 MW. Asímismo, en Chubut, el grupo Geassa ha adjudicado a la compañía productora de turbinas Xiangtan un contrato por $3.5 billones para una planta eólica que generará 3.5 GW, convirtiéndola en el proyecto más grande de ésta naturaleza en la región.

En Chile, China Goldwind está construyendo dos plantas eólicas: la instalación Negrette Cuel en Biobio por $145 millones, la cual producirá 34.5 MW; y la instalación Ckani, por $140 millones y proveerá 70 MW de energía. En Brasil, la presencia china incluye el uso de turbinas Sinovel para la planta eólica de Barra dos Coqueiros, la cual produce 34.5 MW. Goldwind y Guodian están intentando ganar contratos en éste proyecto.

En Agosto de 2013, Goldwind firmó en Panamá un contrato por $71 millones para construir la primera fase de la planta eólica Penonome que producirá 55 MW. Lo anterior a pesar de que la República Popular China no mantiene relaciones diplomáticas con Panamá.

Con respecto a la energía solar, Chile es uno de los puertos de entrada más importantes para las constructoras y componentes chinos. China Sky Solar anunció recientemente su plan de inversión por $900 millones para la construcción de una instalación que generará 300 MW de capacidad fotovoltaica en el desierto de Atacama. En Costa Rica, el grupo Guoxin está construyendo una instalación de $10 millones en Guanacaste, la cual generará 4 MW. En México, el grupo de inversiones SCAC ha anunciado sus planes de construir una instalación en Sinaloa con un costo de $200 millones que generará 100 MW, mientras que Risen Group se encuentra construyendo en Durango una instalación de por $60 millones que generará 200 MW.

En el área de transmisión de energía eléctrica, las compañías chinas también están haciendo avances importantes. En Diciembre de 2012, un contrato por $438 millones fue adjudicado a State Grid para la construcción de la infraestructura eléctrica que conectará a la represa de Belo Monte con la red eléctrica brasilera. Ese mismo año, State Grid invirtió $1 billón en la adquisición de activos para la transmisión de energía eléctrica de la compañía española ACS, y ha anunciado sus planes de inversión de $10 billones adicionales para expandir su posición en el país.

Más allá de Brasil, a las compañías chinas se les han adjudicado importantes contratos para la construcción de infraestructura de transmisión en Ecuador ( Harbin y CET), Guyana (CTIEC), entre otros.
Sin embargo, la creciente presencia de compañías chinas en el sector de la “nueva energía” de Latinoamérica ha traído problemas consigo. En Junio de 2013, amenazas contra trabajadores chinos en las instalaciones de Patucha III en Honduras forzaron a Sinohydro a suspender labores allí. En Brasil, la construcción de Belo Monte por parte de State Grid ha sufrido demoras debido a protestas de ambientalistas, y la proveedora de turbina eólicas Sinovel ha sido demandada por su cliente brasilero, Desenvix, por violaciones a la propiedad intelectual (aunque la demanda fue después retirada). En Guyana, la construcción de la instalación Amalia Falls por China Railway First Group fue suspendida en Agosto de 2013 cuando su contratista principal, Sythe Global, se retiró del proyecto.

A pesar de los desafíos, el trabajo de las compañías chinas continúa jugando un papel muy importante en la transformación de la infraestructura de la energía en Latinoamérica, y éste debe ser un factor a considerar a medida que los Estados Unidos forja la cooperación en ésta área.



[1] Quiero agradecer mi asistente de investigación, Sra. Jenny Lafaurie para este traducción.