Glen C. Evans, Argentina

Datos Biográficos del Autor: El autor es Licenciado en Relaciones Internacionales de la Universidad de San Andrés y cursante del segundo año de la Maestría en Seguridad Pública del IUPFA (Instituto Universitario de la Policía Federal). Actualmente trabaja como analista en temas de seguridad para la consultora SIA (Security and Intelligence Advising)   

Introducción

El siguiente trabajo tiene por finalidad concretar una tarea descriptiva del crimen organizado transnacional a partir de una selección particular de bibliografía sobre el tema.

En esta dirección, se evaluarán algunas de las características de las denominadas “nuevas” amenazas y el escenario global en que se desarrollan para luego, comprendiendo la criminalidad organizada transnacional como representativa de las mismas, centrarnos en nuestro objeto de estudio y particularizar sus características.

Con este propósito, se dividirá el trabajo en dos capítulos, Las “Nuevas” Amenazas y Crimen Organizado, para terminar con una breve conclusión.        

 

Las “Nuevas” Amenazas

La finalización de la segunda guerra mundial y el comienzo de la guerra fría abrió las puertas a un nuevo universo teórico en el campo de la seguridad. Un nuevo lenguaje y nuevas categorías intentaron explicar, desde occidente, los distintos escenarios y las “nuevas” amenazas.

En este sentido se originó un variado cuerpo de conceptos buscando caracterizar la totalidad de las amenazas ajenas a las doctrinas tradicionales1, se inició un proceso de definición por negación de todo aquello que no se adaptara o se reflejara en las mismas (Bitencourt 2003).

Durante el periodo de guerra fría este esfuerzo se manifestó en la génesis, en el seno del ejercito de Estados Unidos, de la categoría “Conflictos de Baja intensidad” dando lugar a una suerte de continuo construido a partir de la intensidad como principio rector. En el mismo se reconocen dos grandes categorías: los HIC´s (high intensity conflicts)2  y los LIC´s(low intensity conflicts) y un corpus de amenazas medias entre estos dos extremos.

Durante este periodo, los LIC´s caracterizaron, principalmente, las típicas operaciones de apoyo a insurgencias y contrainsurgencias3  articulados, casi exclusivamente, desde EEUU. De esta manera se subsumió esta categoría al enfrentamiento este-oeste restringiendo su desarrollo al marco del enfrentamiento ideológico más que a su manifestación real. Así, los LIC´s se desarrollaron como una categoría de segunda instancia definiendo todo aquello que no se reflejara en las doctrinas convencionales4 pero bajo el manto del enfrentamiento entre las dos grandes figuras estatales en pugna, EEUU y la URSS.

La terminación de la guerra fría desencadenó un cambio drástico en el peso de esta categoría. El colapso de la URSS marcó la desaparición del enemigo estadual en función del cual EEUU sintetizaba y definía las amenazas. Este vacío permitió ver la amplitud e importancia de la variada gama de amenazas que se resumían tras la categoría LIC levantando el velo tendido por el enfrentamiento ideológico. En este sentido, la post guerra fría presenció el aumento del peso de esta categoría en relación a los HIC´s ampliando definitivamente los horizontes de la seguridad.

En un esfuerzo por lograr definiciones más particulares Avi Kober afirma que se pueden reconocer cuatro sub-fenómenos considerados como LIC´s que han atraído particular atención en el periodo posterior a la guerra fría: “internal war”, “sub-national conflict/war”, “ethnic conflict” y “operations other than war” (OOTW) (Kober 2003).

Los primeros tres fenómenos contienen referencia con respecto a las causas del conflicto; los actores intervinientes y el espacio físico de su desarrollo, nos dan la información suficiente para comprender y pensar operaciones en términos militares tradicionales y su reiterado desarrollo en los escenarios de la guerra fría los han convertido en un fenómeno cuyo entendimiento y estudio se encuentra más desarrollado.

El último de estos conceptos no demuestra fronteras tan claras, las OOTW son, de facto, propias o más comunes del mundo posterior a la culminación del conflicto bipolar, en particular, la aparición de esta categoría se gesta en los primeros años de la década del noventa.

Por las características de la misma, se puede afirmar que los OOTW actúan como categoría residual abarcando una amplia gama de operaciones no tradicionales en donde el combate manifiesto o el desplazamiento de tropas no es la prioridad. Ejemplos de la misma son, la lucha contra el narcotráfico o contra el crimen organizado, la degradación ambiental, misiones de evacuación o para el mantenimiento de la paz, etc.

Dentro de este espectro teórico se encuentran también las raíces del concepto “Área Gris” o “Gray Area Phenomena” (GAP), surgido durante el mismo periodo5, definido por Lupsha y Rhodes, como “…threats to the stability of nation-states by non-state actors and non-governmental processes and organizations(Lupsha y Rhodes 1993, 10). Esta concepción se puede considerar como el inicio de un tratamiento teórico diferenciado de los fenómenos comprendidos por los LIC´s desligando el estudio de estas amenazas de las doctrinas tradicionales y proponiendo estos fenómeno como un objeto de estudio independiente7.

Algunos ejemplos de GAP son el tráfico de drogas, la emigración masiva, la hambruna, el terrorismo global, la proliferación del SIDA u otras enfermedades infecciosas o la globalización del crimen organizado.

Estos fenómenos se presentan como realidades globales dificultando su comprensión y, en particular, el enfrentamiento de los mismos. El estado / nación se enfrenta a amenazas no estatales, en su mayoría, de naturaleza trans-jurisdiccional o transnacional7 contra las cuales los recursos de fuerza tradicionales aparecen como inadecuados.

Estas realidades no pueden ser entendidas sin comprender en paralelo las características del escenario en el cual se desarrollan. La aceleración o el cambio cualitativo en el proceso globalizador es determinante para entender la maduración de las mismas y sus consecuencias para la seguridad. 

 

Intensificación de la Globalización

Al hablar del proceso de Globalización no hablo de algo nuevo, se entiende que el mismo es un proceso de larga data con sus raíces en la modernidad o antes (Kaldor 1999).

Sin embargo, el proceso al que me interesa hacer referencia es propio de la década de los ochenta y noventa y se puede entender como una intensificación o cambio cualitativo del proceso tradicional explicado, casi exclusivamente, por la velocidad y magnitud de la revolución de la tecnología de la información y la comunicación.

En esta dirección, la definición de globalización que mejor sirve a este análisis es la planteada por Mary Kaldor en su libro “New & Old Wars”. Esta analista define globalización como: “…the intensification of global interconnectedness – political, economic, military and cultural” (Kaldor 1999, 3).

Cabe aclarar que, cuando Kaldor hace referencia a la intensificación de la ineterconectividad Global, se refiere a las consecuencias de la tecnología en la  construcción del escenario y la alteración de las nociones tradicionales de espacio-tiempo. 

Gráficamente, si se reflexiona brevemente sobre nuestras actividades diarias, uno puede moverse físicamente a través de provincias, estados o regiones en cuestión de horas y, si dejamos de pensar en términos físicos, se puede atravesar el globo en cuestión de minutos o segundos enviando un e-mail, una imagen digital o realizando un giro bancario a través de las redes financieras globales8 (Lupsha y Rhodes 1993).            

Esta realidad cotidiana nos enfrenta a un campo o espacio de acción ampliado con distancias reducidas o inexistentes y con acceso a un universo casi inextenso y desorganizado de información. Estos cambios afectan directamente el poder decisorio del Estado-Nación tradicional y sus capacidades, las decisiones del mismo se manifiestan en tiempo real en distintos rincones del mundo (Rojas Aravena, 2003) y sus áreas de acción tradicional es compartida con organismos, muchas veces, mejor informados y con más libertad de acción. 

En contexto, es válido preguntarse si el Estado-Nación es el animal más apto para desenvolverse en este terreno. El fenómeno globalizador permite la proliferación de redes trasnacionales no gubernamentales tanto lícitas9 como ilícitas10 (Kaldor 1999) algunas de las cuales se presentan igual o más integradas que las redes gubernamentales y, muchas veces, más poderosas y con más recursos.

En su trabajo “Building The Empire State” Enrique Del Percio denomina el escenario planteado por la globalización como el escenario Global Virtual. Este autor sostiene que la característica más destacable de este último es el desplazamiento del ámbito de toma de decisiones críticas del Estado Nacional a la “Ciudad Global”.

En el marco de este esfuerzo conceptual, define la Ciudad Global como “…aquel ámbito virtual en el que conviven quienes tienen acceso cotidiano a internet, al teléfono, al fax, alas grandes cadenas televisivas, etc.” (Del Percio 2005, 39).

 Si la Ciudad Global se ha materializado como la arena de las decisiones críticas, parece legítimo preguntarse quien tomará el lugar del estado en la toma de las mismas.

La erosión de la figura Estatal frente a la proliferación de actores y redes de actores no gubernamentales es una realidad indiscutible. En este sentido, como afirma Del Percio, si bien la ciudad Global no acaba con el Estado, le saca algunas de sus potestades.    

En esta misma dirección, Rosenau afirma en su trabajo “Governance Without Government: Order and Change in World Politics” que muchas de las capacidades tradicionales del Estado-Nación han sido “reubicadas” para ser ostentadas o compartidas con organizaciones que no han surgido en el seno del mismo.

Así, capacidades como el monopolio de la violencia legítima11, la exclusividad de taxación, la atención de problemas ambientales o de derechos humanos en el territorio nacional superan la barrera soberana para ser compartidas con actores que no se originaron en el seno del Estado.

En esta circunstancia parecería adecuado conjeturar que el nuevo escenario es el ámbito del predominio de las ONG´s en su acepción amplia.       

 

La Naturaleza Interméstica

Entendiendo, aunque sea parcialmente12, las características del escenario global, podemos comprender mejor a que nos referimos cuando hacemos alusión a amenazas trasnacionales.

Nos enfrentamos a fenómenos que encarnan una suerte de simbiosis de los temas de seguridad internos y externos (Bitencourt 2003) o vulneran ambos. Hablamos aquí, de una lista de fenómenos que exigen su comprensión tanto doméstica como internacional en un escenario en donde el estado controla cada vez menos y necesita entender cada vez más.

Por estos motivos, la mejor forma de caracterizar la naturaleza de estas amenazas es como intermésticas (Bitencourt 2003, Rojas Aravena 2003, Tulchin, 2003) entendiendo el término simplemente como una metáfora que describe la mixtura de componentes internacionales y domésticos que caracteriza a las mismas. 

En palabras del creador del termino, Bayless Manning, “These new issues are thus simultaneously, profoundly and inseparably both domestic and international” (Manning 1977, 309).

Debido a su naturaleza interméstica y su desarrollo en el escenario global, no parece tan extraño que se encuentren tantas dificultades a la hora de definir con claridad y sin ambigüedades las amenazas representativas del GAP y su repercusión.

A la hora de enfrentar estas amenazas hay que entender la bidimencionalidad que las caracteriza para tomar medidas domésticas en coordinación con medidas internacionales abarcando y comprendiendo la naturaleza del conflicto.

 

Definición de las “Nuevas” Amenazas

Resumiendo, lo que se entiende aquí por “nuevas” amenazas se resume como “…threats to the stability of nation-states by non-state actors and non-governmental processes and organizations(Lupsha y Rhodes 1993, 10) concebidos en el escenario global como fenómenos de naturaleza interméstica.

La particularidad de la categoría “nuevas” amenazas es que engloba un universo notoriamente amplio de fenómenos y los mismos se gestan con una intensidad variable para cada estado.

A modo de ejemplo, la intensidad con la que se manifiesta el terrorismo en Arabia Saudita es mayor a la intensidad con la que se manifiesta en Uruguay y la intensidad con la que se manifiesta la proliferación del SIDA es mayor en Somalia que en Argentina. Por estos motivos, se puede afirmar que hay múltiples amenazas que se gestan como “nuevas” amenazas pero no hay una solución global que abarque todas las “nuevas” amenazas.      

En este sentido, es necesario comprender las similitudes entre estos fenómenos pero más importante es comprender las características propias del caso que se busca estudiar (Olson 1991). En este trabajo particular, el crimen organizado.

 

Crimen Organizado

Definición

Según la INTERPOL el Crimen Organizado se define como “grupos que tienen una estructura corporativa cuyo objetivo primario es la obtención de ganancias mediante actividades ilegales, a menudo basándose en el miedo y la corrupción”. Con respecto a esto Bartolomé sostiene que estos grupos poseen tres características distintivas:

  • En general las distintas actividades que desarrollan no son mutuamente excluyentes (se pueden realizar simultáneamente)
  • No se restringen a un estado (ni siquiera a un continente, son transnacionales)
  • No son inconexas entre si (son grandes redes globales y descentralizadas)  (Bartolomé 1999, 225)

En términos similares, en la convención contra el Crimen Organizado articulada por la ONU en Viena se define el Crimen Organizado como: “Organized crime groups shall mean a structured group of three or more persons existing for a period of time acting in concert with the aim of committing one or more serious crimes or offences (…) in order to obtain, directly or indirectly, a financial or other material benefit”. Esta convención continua definiendo la transnacionalidad del mismo en el articulo 2 suponiendo que la actividad delictiva se cometa en más de un estado o la sustancial parte de su preparación, planeamiento, dirección o control se realice en un estado distinto al que alberga la manifestación de la operación criminal (Naciones Unidas 2000).

 

Algunas Características

Definido de esta manera, el crimen organizado o, inclusive, el crimen organizado con conexiones globales no es un fenómeno novedoso.  Organizaciones dedicadas a concretar uno o más actos ilícitos en búsqueda de beneficio económico no es algo nuevo. La prohibición del alcohol en EEUU, a partir de la enmienda Número 18 de 191913, generó el surgimiento de múltiples organizaciones dispuestas a satisfacer la demanda sobre el mismo. En esta misma dirección, las prohibiciones sobre el tráfico de gente, armas, drogas o propiedad intelectual no son novedosas y han dado lugar a 4 de las actividades más redituables para estas organizaciones.

Para entender la dinámica de estas organizaciones y sus actividades es necesario hacer, al menos, siete aclaraciones sobre su naturaleza. 

Una primera aclaración, la prohibición estipulada sobre los productos y servicios que comercializan estas organizaciones se manifiesta en paralelo a la existencia de una demanda pública sobre los mismos, esto genera “los incentivos, las oportunidades y las condiciones para que prosperen modalidades de criminalidad” (Tokatlian 1999, 2). La existencia de estas  modalidades de criminalidad y, por lo tanto, de las organizaciones que las llevan adelante depende del apoyo implícito de ciudadanos “respetables” que, en última instancia, son los compradores o consumidores de estos productos y servicios (Kelly 1987). Sin la presencia de demanda estos actos ilícitos son insostenibles. Esta primera observación apela al sentido común, sin ser por ello menos relevante. 

Una segunda aclaración importante, el telón de fondo o la estructura sobre la cual se sitúa el crimen organizado es el capitalismo (Tokatlian 1999). En particular, el escenario ampliado, conocido como la economía mundial capitalista (Escudé 2002). Estas organizaciones fundamentan su existencia en la oferta de bienes y servicios, su óptica utilitarista las manifiesta como organización que encuentran en el materialismo capitalista el mejor contexto para su desarrollo. 

En tercer lugar, bajo esta óptica y en este contexto, el objetivo último de estas organizaciones es “garantizar e incrementar sus ganancias, su influencia y su seguridad” (Tokatlian 1999, 7). Estos objetivos son fácilmente reducibles a una simple matriz costo / beneficio. Así, entendiendo por beneficio la explotación de las oportunidades (lograr el mayor rédito económico en la mayor cantidad de actividades ilícitas) y por costo las consecuencias del Law Enforcemenmt (medidas que aumentan las probabilidades de ser identificados, arrestados, encarcelados o confiscados), las organizaciones criminales buscarán maximizar las oportunidades y minimizar el law enforcement (Kututwa y Kunaka 2002) logrando la maximización de las ganancias buscando en paralelo, por la positiva, consolidar su influencia y su seguridad. 

Una cuarta observación,  estas organizaciones no restringen su actividad a la esfera de lo ilícito, en la búsqueda de sus fines necesitan y logran mezclarse integralmente en la esfera social, política y económica.

Si consideramos esta dinámica desde una perspectiva netamente económica, estas organizaciones no restringen su actividad al Mercado Negro14. Las mismas se caracterizan por su movimiento en el mercado en general. Las actividades de las mismas componen una mixtura de lícitos e ilícitos con diversos objetivos15 generando puntos medios entre el mercado de lícitos y el Mercado Negro. La esfera económica que consideramos lícita (el mercado) y la esfera económica que definimos como ilícita (el mercado negro) no están perfectamente separadas. En este sentido, muchas organizaciones criminales desarrollan toda clase de emprendimientos lícitos en paralelo a las características operaciones criminales.

Este fenómeno no se restringe sólo al Mercado. Si bien el crimen organizado pertenece a la esfera de los actores no gubernamentales, la relación entre estas organizaciones con el “espacio de lo estatal” es “cercana e intensa (…) no sólo para su funcionamiento, sino también para su expansión”. El crimen organizado se gesta como un actor social en una relación sociedad-estado particular (Tokatlian 1999, 6) construyendo un ambiente favorable para su proliferación. Su desenvolvimiento en el mercado de lícitos, su participación como actor social y su relación con el estado ponen de manifiesto lo difuso de las fronteras entre la esfera de lo lícito y ilícito y las habilidades de estas organizaciones para mezclarse y perpetuarse logrando una inserción integral.    

En relación al punto anterior surge una quinta observación, estas organizaciones presentan “un apego al statu quo”. A pesar de privilegiar la violencia, en su estado latente y manifiesto, y la corrupción como medios para lograr sus fines, estas organizaciones no buscan lograr un cambio “estructural o sistémico” (Tokatlian 1999).  El objetivo final de las mismas es lograr y afianzar el mejor ambiente posible para desarrollar sus actividades. En otras palabras, buscan consolidar su influencia.

En esta dirección, se puede hacer una sexta observación. Estas organizaciones son marcadamente pragmáticas. En la búsqueda de sus objetivos, la ideología tiene muy poco peso (Tokatlian 1999). Este pragmatismo se relaciona íntimamente con el razonamiento utilitarista que las mueve a la hora de evaluar sus acciones. Así, las mismas se asociaran y cooperaran con cualquier sector en la búsqueda de mayores ganancias.      

En última instancia, se puede hacer una séptima observación. La intensificación de la globalización ha permitido a estas organizaciones manifestarse cada vez menos como un fenómeno restringido a un espacio físico, y cada vez más como un fenómeno de dimensión “global (en lo geográfico)” y “trasnacional (en lo étnico-cultural)” (Tokatlian 1999, 5). Las mismas han aprovechado las ventajas de la globalización, en particular la integración de los sistemas financieros mundiales, para reproducirse más allá de sus países de origen gestándose, cada vez menos, como un problema exclusivamente doméstico.   

 

Los Medios

Entendida la naturaleza de estas organizaciones, las mismas privilegian cuatro medios para la realización de sus actividades: La violencia, la corrupción, el lavado de dinero y la tecnología (Shelley y Picarelli 2002). Los primeros dos son los medios tradicionales que estas organizaciones utilizan en la búsqueda de sus fines. Los otros dos no son nuevos, más las herramientas dispuestas al servicio de la integración global los han magnificado.  

El primero de estos 4 elementos es esencial para promover los fines de estas organizaciones, eliminando posibles competidores, competidores reales, impedimentos u amenazas políticas o cualquier obstáculo que los aleje de su objetivo. La violencia esta presente tanto en su forma potencial (intimidación o amenazas) como en su versión manifiesta (asesinatos, atentados, etc).

El segundo elemento, la corrupción, es la herramienta utilizada generalmente para lograr  impunidad o, en otras palabras, la minimización del law enforcement16. Desde otra perspectiva, la corrupción es también utilizada como un medio en la concreción de los ilícitos facilitando las operaciones “financiando” la aprobación de alguna ley beneficiosa para alguna actividad, simplificando el paso por una frontera u obteniendo documentos de identidad en diversos países logrando que sus integrantes obtengan “múltiples” nacionalidades.

Con respecto al tercer elemento, el financiamiento ilegal o clandestino de todas las actividades de estas organizaciones es fundamental (Sain 2003). Estos grupos necesitan mantenerse en la oscuridad teniendo sustento para sus emprendimientos, el lavado de dinero es la herramienta privilegiada para lograr este objetivo. El movimiento masivo de capitales hacia zonas o regiones menos reguladas17 o la utilización de emprendimientos lícitos con el objetivo de utilizar el sistema lícito para el movimiento y blanqueo de capitales son representativas de las manifestaciones tradicionales de este procedimiento que además de contemplarse como un medio es considerado una actividad muy redituable18.

Aunque es el más importante, el lavado de dinero no es el único mecanismo de financiamiento, como vimos anteriormente el mundo lícito y el ilícito no son dos esferas perfectamente definidas ni independientes y la relación entre estas dos esferas no es necesariamente unidireccional. En este mundo de grises, el lavado de dinero representa el traspaso de capitales producido por actividades ilícitas al mundo lícito, el camino inverso es otra opción de financiamiento y se la denomina ensuciado de dinero. Este proceso es simplemente la utilización de capitales producto de empresas u organizaciones lícitas, en manos de organizaciones criminales, para el financiamiento de actividades ilegales. De esta manera, el dinero “limpio” financia actividades “sucias”. 

En último lugar, el cuarto medio se puede reconocer como la explotación de los avances tecnológicos. Estas organizaciones reconocen y usufructúan los avances de la tecnología con mayor rapidez que muchos estados, organizan y reconocen todo tipo y variedad de estafas informáticas desarrollando desde casinos ilegales online, redes de distribución de productos del contrabando por Internet y hasta la concreción de grandes estafas financieras utilizando la tecnología de las redes bancarias. La utilización de la tecnología es también una herramienta esencial para la comunicación y coordinación durante las operaciones y para mezclarse con el mundo lícito manteniendo el anonimato. 

 

Las Actividades

Con respecto a las actividades realizadas por estas organizaciones, las características que se pueden resaltar es que no son mutuamente excluyentes19 y que su número y diversidad es mutable de acuerdo a la organización y al contexto.

Es claro que la motivación utilitarista que mueve a estos grupos es un incentivo para la búsqueda constante de nuevas actividades, todo emprendimiento que demuestre ser una fuente importante de beneficios y cuyos costos demuestren no ser excesivos es un nicho a ser explotado20. En este contexto encontramos organizaciones como la mafia rusa que se dedica a la más diversa gama de actividades ilícitas21 o los carteles colombianos22 que se dedican, casi exclusivamente, a las drogas.   

Teniendo en cuenta estas características, es imposible esbozar una lista extensiva y cerrada de las actividades que se llevan adelante. Sin embargo, es factible hacer una lista de las más representativas o las que, con alta probabilidad, aportan más recursos. En este sentido, se puede hacer referencia a cinco actividades denominadas por Moisés Naím como las cinco guerras de la globalización (Naím 2003):

  • Trafico internacional de drogas
  • Tráfico de Armas
  • Falsificación
  • Tráfico de Personas
  • Lavado de Dinero

Estos cinco emprendimientos ilegales no abarcan ni pretenden abarcar todo el universo de actividades realizadas por el crimen organizado. El tráfico de órganos humanos23, especies en peligro de extinción, obras de arte robadas o de desechos tóxicos (Naím 2003) son otras actividades, que sin agotar las posibilidades, son prósperas. 

 

La Amenaza

Se pueden reconocer dos características que ponen de manifiesto el poder y la peligrosidad de estas organizaciones. La primera es la magnitud de los recursos que controlan24 (sus ganancias) y la segunda es la utilización de medios violentos para la obtención de sus fines (Olson 1997).

Si bien estas organizaciones presentan un apego al statu quo, la violencia y la corrupción son un subproducto de sus actividades. En función de superar los obstáculos para la realización de sus operaciones tienen los recursos para corromper, intimidar al que no pueden corromper y matar al que no pueden intimidar (Olson 1997). Así, aunque el objetivo directo no es desestabilizar o transformar el estado, las actividades que desarrollan y los medios para llevarlas adelante atentan contra el mismo erosionando su poder. Su integración al sistema se da en detrimento del law enforcement y, por lo tanto, en detrimento del “imperio de la ley y el sistema judicial” (Shelley 1995) generando sistemas corruptos e ineficientes.

 

La Globalización del Crimen Organizado

Como se pudo observar hasta ahora, nos enfrentamos a organizaciones que surgen como respuesta a una prohibición concreta en paralelo a la existencia de una demanda pública, se gestan y prosperan en una estructura capitalista, buscan consolidar su dominación para obtener las mayores ganancias perpetuando una relación sociedad-estado particular, presentan un apego al statu quo (buscan perpetuar su integración), son pragmáticas y se restringen, cada vez menos, a un espacio físico. Los medios que privilegian son la violencia (manifiesta o latente), la corrupción, el lavado de dinero y el usufructo de la tecnología dedicándose a la más variada gama de actividades tanto licitas como ilícitas.

Entendidas de esta manera, estas características son propias de todas o casi todas estas organizaciones. Lo novedoso o “actual” es la aceleración de su globalización (la séptima observación).

Lo que enfrentamos es un cambio en la magnitud de estas organizaciones, en las últimas dos décadas, por un crecimiento exponencial de oportunidades frente a estados cada vez más débiles (Olson 1997). La proliferación de los avances en la tecnología de la información y la comunicación permitió y permite a estas organizaciones reproducirse a lo largo y ancho del mundo enfrentando un escenario ampliado de oportunidades.

La falta de regulación y los medios25 que ostenta la economía mundial capitalista favorecen y permiten la proliferación y globalización de estas redes habilitándolas para efectuar grandes movimientos de capitales, reclutar individuos26 a lo largo y ancho del mundo y coordinar acciones simultáneas.

En esta dirección, Kututwa y Kunaka nos brindan algunos datos la dinámica de la globalización de estas organizaciones. Según estos analistas, cuando una organización criminal logra, en el país de origen, la Maximización de las Oportunidades27 y la Minimización del Law Enforcement28. Dominado los extremos planteados de estas dos variables, las organizaciones criminales se encuentran en condiciones de ampliar sus redes a otros puntos del planisferio.

Esta lógica se reproduce en las nuevas naciones o regiones, escogidas para ampliar sus actividades, por lo cual se buscarán naciones o regiones en donde las Oportunidades sean altas y el riesgo de Law Enforcement bajo reproduciendo y ampliando el esquema de dominación en detrimento de las capacidades estatales. 

Desde otra perspectiva, las características propias de estas organizaciones en combinación con las características de este escenario ha generado la articulación entre distintos grupos, con una óptica local / internacional formando todo tipo de nuevas sociedades que, articuladas con los distintos contextos, buscan la obtención del mayor beneficio. En términos generales, estas ONG´s ilícitas hay intensificado su interconectividad global.

Un ejemplo inquietante de estas sociedades fue el intento fallido de venta de un submarino ruso clase Tango con motor diesel, por la discreta suma de 35 millones de dólares, a carteles colombianos. El mismo sería utilizado para transportar cocaína desde Colombia hasta California.

La interacción entre integrantes de los carteles colombianos y miembros de la mafia rusa posibilitó la planificación de este intercambio frustrado por la acción encubierta de un agente de la DEA29 (Guymon 2000).

Este caso, como muchos otros, es sólo la punta del iceberg, nos da un panorama sobre las transacciones frustradas pero poco nos dice sobre las asociaciones exitosas que alberga este submundo.

La cooperación entre estas organizaciones criminales no se agotan en meras transacciones, la globalización de las mismas ha generado una tendencia al abandono progresivo de las tradicionales estructuras locales o regionales.

Las mafias actuales se desarrollan como grandes multinacionales del delito accionando en forma de redes30 (networks) de células descentralizadas31 que, en muchos casos, comparten estructuras operativas (Antonini 2001) y emplean todo tipo de profesionales en búsqueda de usufructuar la mayor cantidad de actividades en la mayor cantidad de lugares. 

El abandono de la homogeneidad étnica (o al menos la exclusividad de la misma) y las estructuras piramidales son parte del este proceso que da pautas de un sistema criminal integrado32 que despliega su pragmatismo.

 

Conclusión

La globalización de la criminalidad organizada ha magnificado la importancia de esta amenaza permitiendo la reproducción de sus características más allá de un ámbito territorial restringido. Como observamos anteriormente, estas organizaciones se han gestado en un fenómeno que trasciende el ámbito de lo doméstico y, por lo tanto, el poder del estado para combatirlo.

Desde esta perspectiva, asimilar la globalización del crimen organizado como un problema de seguridad interméstico y representativo de lo que se entiende por “nuevas” amenazas es la mejor forma para entender su naturaleza y poder articular medidas nacionales, regionales e internacionales.

Este esfuerzo debe realizarse en paralelo a la comprensión del escenario global en el que actualmente se desenvuelven estas organizaciones y una descripción acabada de sus características particulares.

Parece evidente que, con la erosión de la figura estatal en el marco del surgimiento de la ciudad global, son muchas las organizaciones no gubernamentales que se disputan capacidades que tradicionalmente eran propias del mismo.

En este contexto es importante preguntarnos que espacio ocupa hoy la criminalidad organizada, que espacio queremos que ocupe y hasta que punto participa en el área de las decisiones críticas.

 

Bibliografía

  • Antonini, E. A. 2001. Crimen Organizado: Su Impacto en las Economías Mundiales. Boletín del Instituto de Seguridad Internacional y Asuntos Estratégicos 4(15): 5-6.
  • Bartolomé, M. C. 1999. La Seguridad Internacional Después de la Guerra Fría. Bs. As., Instituto de Publicaciones Navales.
  • Bintencourt, L. 2003. El Debate por el Cambio en la Seguridad de las Americas Después del 11 de Septiembre. La Seguridad en América Latina pos 11 de Septiembre. F. Rojas Aravena. Caracas, Nueva Sociedad.
  • Del Percio, Enrique. 200?. Building the Empire State: dinero, representación y poder en el Nuevo escenario mundial. Mimeo
  • Donigan Guymon, C. 2000. International Legal Mechanisms for Combating Transnational Organized Crime: The Need for a Multilateral Convention. Berkeley Journal of International Law 18(53): 53-101.
  • Escudé, C. 2002. When Security Reigns Supreme: The Postmodern World-System Vis-à-Vis Globalized Terrorism and Organized Crime. Transnational Terrorism in the World System Perspective. R. Stemplowski. Warsaw, Polish Institute of International Affairs.
  • Holden-Rhodes, J. F. y. Peter A. Lupsha. 1993. Horseman of the Apocalypse: Gray Area Phenomena and the New World Disorder. Global Dimensions of High Intensity Crime and Low Intensity Conflict. R. H. y. R. H. W. Turbiville. Chicago, Office of International Criminal Justice University of Illinois at Chicago.
  • Kaldor, M. 1999. New & Old Wars. California, Stanford University Press.
  • Kober, A. 2002. Low-intensity Conflicts: Why the Gap Between Theory and Practice? Defense & Security Analysis 18(1): 15-38.

    Kututwa, N. y Constance Kunaka. 2002. The Practical Value of Legislation in Combating Organized Crime: a Southern African Perspective. African Security Review 11(1): 17-23.

  • Manning, B. 1977. The Congress, The Executive and Intermestic Affairs: Three Proposals. Foreign Affairs 55(3): 306-324.
  • Naím, M. 2003. The Five Wars of Globalization (January-February). Foreign Policy: 29-37.
  • Olson, W. J. 1991. Low Intensity Conflict: The Institutional Challenge. Uncomfortable Wars: Toward a New Paradigm of Low Intensity Conflicts. M. G. Manwaring. San Francisco, Westview Press.
  • Olson, W. J. 1997. International Organized Crime: The Silent Threat to Sovereignty. The Fletcher Forum of World Affairs 21(2): 65-80.
  • Rojas Aravena, F. 2003. Nuevo Contexto de Seguridad Internacional: Nuevos Desafíos, ¿Nuevas Oportunidades? La Seguridad en América Latina pos 11 de Septiembre. F. Rojas Aravena. Caracas, Nueva Sociedad.
  • Rosenau, J. N. 1992. Governance, Order, and Change in World Politics. Governance Without Government: Order and Change in World Politics. J. N. Czempiel Ernst-Otto y Rosenau. Cambridge, Cambridge University Press.
  • Sain, M. F. 2003. La Cooperación Subregional en Materia de Seguridad Después del 11 de Septiembre 2001. La Seguridad en América Latina pos 11 de Septiembre. F. Rojas Aravena. Caracas, Nueva Sociedad.
  • Shelley, L. I. y John T. Picarelli. 2002. Methods not Motives: Implications of the Convergence of International Organized Crime and Terrorism. Police Practice and Research 3(4): 305-318.  
  • Shelley, L. I. 1995. Transnational Organized Crime: An Imminent Threat to the Nation-State? Journal of International Affairs 48(2): 463-489.
  • Tokatlian, J. G. 1999. Anotaciones en Torno al Crimen Organizado, la Seguridad Nacional y la Política Internacional en Relación al Tema de la Drogas Psicoactivas: Una Aproximación Conceptual a Partir de la Experiencia de Colombia. Documentos de Trabajo del Departamento de Humanidades de la Universidad de San Andrés. Bs. As.
  • Tulchin, J. S. 2003. Estados Unidos-América Latina. Nuevos Espacios y Temas Estratégicos. Posibilidades y Obstáculos en una Relación Cada Vez Más Compleja. La Seguridad en América Latina pos 11 de Septiembre. F. Rojas Aravena. Caracas, Nueva Sociedad.

 

1 Comprendida, términos de Calusewitz, “como la guerra entre estados con una finalidad política”, pensando la seguridad como un concepto netamente estado-céntrico

2 Los HIC´s son representativos de las guerras entre estados o convencionales   

3 Como en la guerra en Corea, Vietnam, Angola y otros enfrentamientos propios de la guerra fría

4 Las guerras convencionales

5 El primero en acuñar este término es Peter Lupsha durante los primeros años de la década de los noventa

6 Desligando los LIC´s del continuo planteado durante la guerra fría y los conceptos estado-céntrico 

7 Van, en general, más allá de las fronteras o jurisdicciones

8 Para la década de 1990 circulaban electrónicamente aproximadamente un trillón de dólares por día en el mundo (Lupsha y Rodees 1993) 

9 ONG´s como Amnistía Internacional, la Cruz Roja o Green Peace

10 Como el Crimen Organizado Global o el Terrorismo Internacional

11 Por ejemplo, por empresas de seguridad privada

12 Es evidente que el esfuerzo descriptivo del presente trabajo no agota ni pretende agotar la bibliografía con respecto a este tema 

13 Abolida a través de la enmienda número 21 en 1933 (Tokatlian 1999)

14 Una suerte de reproducción  clandestina del mercado de lícitos, tan dinámico, diversificado e inclusivo como el último usufructuando las posibilidades del libre comercio con tanta o mas velocidad

15 Desde lavar dinero hasta crear las condiciones para un nuevo emprendimiento  

16 Disminución al mínimo de la probabilidad de ser identificados, arrestados, encarcelados o confiscados tras la concreción de los ilícitos

17 Principalmente países o regiones que privilegian el secreto bancario

18 Se lo considera no sólo como medio sino también como uno de los servicios más redituables ofertados por estas organizaciones

19 Como se desprende de la definición propuesta por Bartolomé

20 Un simple análisis costo beneficio de la actividad ilícita

21 Drogas, metales, armas, materiales nucleares y hasta órganos

22 Representando ¾ de la oferta mundial de clorhidrato de cocaína

23 Se tiene certeza de que más del 30 % de los trasplantes de órganos en el mundo se realizan con órganos provenientes desde fuera del contexto legal (XVII Seminario de Fronteras 1999)

24 Sólo el tráfico de drogas representa ingresos por 400 billones de dólares al año

25 La revolución de la información y la comunicación, los vínculos y redes político-económicas y el encogimiento de las distancias geográficas

26 Es importante resaltar que estas organizaciones reclutan toda clase de especialistas, sean parte de la organización o contratados, en función de cubrir las necesidades propias de cada nuevo emprendimiento (Shelley y Picarelli 2002) 

27 El logró del mayor rédito económico en la mayor cantidad de actividades ilícitas posible

28 Disminución, al mínimo, de las probabilidades de ser identificados, arrestados, encarcelados o confiscados

29 Alexander Yasevich

30 Esta estructura de redes descentralizadas brinda a organizaciones como la mafia rusa y los carteles colombianos mayor flexibilidad, son más difíciles de penetrar por las fuerzas de seguridad y son más eficientes (Shelley y Picarelli 2002).

31 Si consideramos un continuo entre las tradicionales estructuras piramidales y las redes de células descentralizadas, ninguna organización representa perfectamente los extremos. Lo que se presenta son puntos medios y una tendencia general a la descentralización.

32 Fuentes de la inteligencia francesa reportaron en 1994 reuniones entre representantes de la mafia rusa, la yakuza japonesa, las tríadas chinas, la mafia italiana y los carteles colombianos con el objetivo de discutir la organización y distribución de emprendimientos relacionados al tráfico de drogas, el contrabando, la prostitución y la extorsión en Europa occidental. En relación al mismo tema, la INTERPOL reportó en Polonia acuerdos entre la mafia rusa y traficantes de cocaína alemanes y holandeses y el antiguo cartel de Cali. También hay indicios, entre otros, de cooperación entre la yakuza japonesa y las tríadas chinas en el negocio de las metanfetaminas (en Taiwán) o de las tríadas chinas con los carteles colombianos implementando un beneficioso intercambio de cocaína por heroína (Guymon 2000)