AAINTELIGENCIA.CL Crónica Nacional. Entrevista al General Alfredo Ewing. Especial Haití. MARZO 2005

Por: Andrea Lodeiro Encina

Una a una aparecen las imágenes registradas por el Ejército después de la llegada de las tropas chilenas a Haití. En una de ellas aparece el cuartel de un comandante, que no es más que una habitación de adobe de 2×3 mt.2, una mesa vieja y roída y una silla que recuerda a las que existen aun hoy en las escuelas rurales. El General Alfredo Ewing guarda estas imágenes recordando en todo momento que parte importante del Ejército está en un rincón del mundo donde la tensión es constante, donde la basura llega hasta el cuello, basura que una y otra vez los soldados ayudan a recoger para hacer la vida más digna. Allí mismo, en el moderno notebook, están los mapas de la zona en crisis, donde se encuentran refugiados quienes conforman la oposición al gobierno provisional haitiano, la estructura de mando, las informaciones sobre los éxitos y los tropiezos. El actual mando del Comando de Operaciones Terrestres (COT) no se permite improvisaciones y al hablar repasa una y otra vez todo lo que ya conoce de memoria. Pues está más que consciente que la misión Haití es la prueba efectiva para medir y evaluar si la nueva concepción orgánica del Ejército servirá efectivamente para los fines que la política internacional demanda.

Estar al mando del COT significa tener la responsabilidad en materia de entrenamiento, de instrucción, de equipamiento operacional y relaciones de paz, conducir las unidades operativas del Ejército desde la I a la VI división y la brigada de aviación. Con la creación del COT el 2004 se modificó sustancialmente la conducción de las unidades operativas del Ejército. Cuando se integró esta estructura el general Carlos Molina Johnson señaló a este medio: “Sabemos lo que tenemos que hacer, sabemos en lo que estamos, tenemos los recursos, pero hay que hacer de este año un año de prueba efectiva para poder medir y evaluar si nuestra concepción orgánica, teórica durante muchos años, servirá para estos fines, si cumple efectivamente en un ciento por ciento, con los objetivos que se le exigen al Comando de Operaciones Terrestres. Es decir el 2005 se estará trabajando en el fenómeno”. Dicho y hecho.

El desafío para las Fuerzas Armadas de Chile al conformar la MINUSTAH trae un plus, ser la primera experiencia concreta del trabajo conjunto en una misión de la ONU y ser la puesta en práctica de los lineamientos establecidos por el Ejército para cumplir con las misiones de paz, de acuerdo lo estipulado en las políticas de defensa y exterior. Haití se ha convertido en centro de entrenamiento y ensayo en una situación de espacio y tiempo real. Previamente solo se habían entrenado a civiles y militares en ambientes de simulación con amplia tecnología. Hasta ahora han pasado por este proceso tres batallones y dos cursos con civiles en el CECOPAC.

Sobre la experiencia in situ el general Ewing conversó con Aainteligencia

AAI.  ¿Cómo se realiza el entrenamiento en el COT para asumir las misiones de paz?

Gral. Hay dos tipos de entrenamiento. Uno es conjunto y lo dirige el CECOPAC, donde se entrena en una primera fase a los mandos. Es la primera instancia en que los mandos y determinados actores de las unidades son convocados para ser capacitados, luego hay una segunda instancia en la cual estos actores capacitan a su gente, los cuales tienen también un nivel de instrucción y entrenamiento, pero la capacitación es específica para las funciones que los soldados van a cumplir, de acuerdo a los puestos que tiene cada uno que cubrir en esta misión. Por ejemplo, en el próximo batallón que va, los mandos que son de infantería de marina y comandantes de ejército, ya tuvieron su entrenamiento en el CECOPAC.  Luego de ese entrenamiento en el CECOPAC, nos reunimos en Punta Arenas y allí concentramos a las tropas de Ejército porque en este batallón la masa de la gente es de allá, de la V división. En esa zona hay un período de instrucción propio, a la luz de lo que ya los mandos tuvieron como instrucción en el CECOPAC para organizar la unidad, entrenarla e instruirla para los fines de las operaciones de paz.

AAI. ¿Cuánto dura ese proceso final en Punta Arenas?

Gral. Es un mes de instrucciones, entrenamientos y charlas, el programa incluye exámenes psicológicos, entrevistas, vacunas y entrega de equipos; se hace el proceso completo para dejar al soldado listo para partir, entonces se dan esas dos instancias y a este entrenamiento en Punta Arenas también concurre el CECOPAC con gente propia y con instructores que han estado antes en Haití y que tienen experiencia. A ellos los incorporamos, porque con su experiencia sitúan más realmente al personal para lo que se va a enfrentar a futuro.

AAI. ¿Por  qué el criterio de llevar al personal de la V División? 

Gral. Esta es la constatación de una experiencia medida in situ a través de un estudio psicológico. Es a raíz de la experiencia de haber evaluado un contingente anterior, el cual fue conformado por gente de todo el país. Una clave para funcionar bien en estas unidades es la confianza, el liderazgo que ejerce el mando y para la gente que está en situaciones de riesgo e incertidumbre como están ellos allá, una forma de tener mayor eficiencia es cuando los integrantes de las unidades tienen un nivel de confianza alto. La gente de una misma zona tiene una mirada  particular de esa unidad a la cual sirven y hay más posibilidades de que se conozcan, que alguien que está entre Arica y Punta Arenas. Tiene los mismos mandos, por lo tanto hay un conocimiento mayor, entonces este nivel de conocimiento y de confianza se genera mucho más rápido; es un tema de gestión, que facilita el funcionamiento más eficiente y más eficaz de ello después en Haití. Nosotros junto con evaluar a la gente cuando se va, para ver si están aptos para ir, hacemos una evaluación cuando regresan. Con el primer contingente que enviamos, hicimos una evaluación en Haití con un equipo y eso nos arrojó luces. Cada vez que regresa una fuerza, esta evaluación post cumplimiento de la misión nos permite sacar lecciones aprendidas, – esto se hace-  además de analizar los informes de los comandantes, de cómo mejorar y perfeccionar los sistemas de selección, de entrenamiento e instrucción para las misiones que están cumpliendo ahí.

AAI. ¿Y esa experiencia se transmite también a las otras ramas que están participando?

Gral. Son experiencias absolutamente compartidas. El EMDN tiene una mirada conjunta del tema, independiente de lo que hagan las instituciones con su experiencia para los fines propios de cada institución. El Estado Mayor tiene una mirada global del tema de las operaciones de paz.

AAI. Para el Ejército, en el contexto de que pueden existir distintos criterios en cada una de las ramas para enfrentar los brotes de violencia en Haití, teniendo en cuenta que en esa zona hay un nuevo escenario que no existía en un comienzo, hay conspiraciones, secuestros,  ya no solo hay un problema con los ex militares que se resisten al GPH, a los programas de desarme y a las operaciones de las fuerzas de paz. ¿Cómo se prepara el Ejército para enfrentar dicho escenario, tienen todas las ramas el mismo criterio para enfrentar estos eventos?

Gral. Aquí hay dos temas. Primero, los criterios comunes se dan en el CECOPAC, que es el organismo encargado de mirar exactamente ese punto. Ellos son los encargados de resolver estos problemas, a través de la experiencia con el EMDN y lo que recaban de las fuerzas, porque ellos también participan del análisis terminado un rol de una comisión y también el CECOPAC va a Haití  a observar estos aspectos, entonces ellos son los que fijan los criterios de cómo comportarse frente a las situaciones como las que estás planteando; ellos tienen que fijar los criterios de acuerdo a las normas que fija Naciones Unidas, ahí está el criterio común. Además, criterio que se hace común en el actuar, porque estamos mezclados absolutamente, no se actúa por separado. El mando es compartido, la asesoría, la plana mayor, el de operaciones, el de logística, el de inteligencia. Uno es marino, el otro del Ejército, entonces el accionar es de acuerdo al criterio común, generado a través de la capacitación que hace el CECOPAC que es el que da las pautas tan básicas como entrenamiento para actuar ante una turba, entrenamiento de cómo actuar en un punto de control, entrenamientos de cómo actuar ante un campo minado, formas de comportarse con la comunidad. Ese es un proceso que se va haciendo, capacitando en conjunto, el resto de los criterios son los mismos.

AAI. ¿Y también para las apreciaciones de inteligencia?

Gral. Lo que pasa es que esa es una experiencia que tenemos desde antes, te estoy hablando de inteligencia militar. Porque cuando se hace planificación conjunta, el análisis de inteligencia es conjunto. En el curso conjunto de las academias, lo que uno hace es discutir formas o esquemas, reglamentaciones, manuales, modo de actuar de hacer las distintas áreas, la logística, el personal, el apoyo y la inteligencia, o sea es un área más de trabajo.

AAI. ¿Qué es lo más difícil que le ha tocado enfrentar al Ejército en Haití?

Gral. Comparto la apreciación del  general Heleno, quien dice que lo más difícil fue instalarse, fue llegar. Cada ciclo que pasa, independiente de los niveles de riesgo, es menos difícil porque ya tienes la unidad instalada, tienes redes de contacto con la comunidad que se han ido generando. Pero el primer día, cuando llegó allá el primer batallón, no se sabía nada. Entonces la primera dificultad fue colocar esa fuerza. Y para el Ejército, creo que lo más difícil fue llegar antes de que fuera Naciones Unidas, cuando fue la primera fuerza a colaborar con la primera unidad que estaba en Haití, que eran los norteamericanos, los canadienses. Todo ello se suma al desafío de haber levantado en 48 horas una unidad para que estuviera allá, fue una tarea difícil. 

AAI. Allí elaboraron un programa de acción…

Gral. Claro, ese programa estaba en coordinación con las acciones que hacían en Haití, las fuerzas norteamericanas con las canadienses y las francesas. El mando lo ejercía un oficial americano.

 

AAI. ¿Y que pasa cuando llegan el resto de las unidades de Marina y Fuerza Aérea posteriormente?

Gral. Es un instante distinto, el primer instante no fue una fuerza de Naciones Unidas. Una vez establecido el mandato de Naciones Unidas llegó el batallón Chile con fuerzas de la ONU. Esa organización llega a integrar el batallón con fuerzas de Infantería de Marina y fuerzas de Ejército. En el caso de la Unidad de helicópteros, fuerzas de la Fach con helicópteros y fuerzas del Ejército. Allí hay una integración de las instituciones. La dirección conjunta está bajo el mando del EMDN, el cual genera las políticas para que actúen en ese ámbito e integra las normas del procedimiento, las disposiciones, las regulaciones para actuar, de acuerdo a lo que dispone la ONU. Entonces, si es un militar o un marino el que está al mando, actúa de acuerdo a esas normas.

AAI. Cuando llega el Ejército a Haití, hizo una evaluación de la situación, hizo un programa de acción y luego tuvo que asumir la integración con las Fuerzas de Paz. ¿Fue compleja esa operación?.

Gral. Lo que pasa es que la integración se genera aquí, no lo asume allá, porque la unidad va desde acá integrada y con una misión distinta a la que tuvo la primera unidad. De aquí partieron juntos, con una misión determinada, con normas de comportamiento determinadas, con procedimientos para actuar de acuerdo a lo que dice Naciones Unidas, entrenados por el CECOPAC, que es distinto ese grupo al que fue originalmente. 

AAI. Esta es una experiencia nueva ¿Cuáles cree usted, son los desafíos que vienen para el Ejército?

Gral. El desafío para el ejército es tener gente en condiciones de dar cumplimiento a las tareas que, la resolución política, llevada a través del Ministerio de Defensa y lo que dispone el EMDN, como organización que seguirá funcionando por el momento, es tener el personal adecuado para las funciones que tiene que cumplir allá. Porque hay determinados cargos que no son infinitos, por lo tanto nosotros tenemos que tener una mirada de esos cargos que son críticos, especialmente tener la seguridad de tener un flujo de personas para servir esos cargos críticos que luego sean capaces de responder bajo los niveles de incertidumbre y de inseguridad y la demanda que tiene en Haití.

AAI. Muchas lecciones aprendidas…

Gral. Lo que pasa es que nunca habíamos actuado en operaciones de paz fuera en conjunto. Habíamos actuado aquí en ejercicios, en maniobras. Es distinto prepararte para la disuasión en una maniobra militar en el Norte o en el Sur, es distinto a estar en una situación de fuerza de paz trabajando por la paz -con altos niveles de incertidumbre- de manera conjunta. Ese fue el desafío.

La conceptualización estaba clara y la experiencia del hacer ahora, genera un resultado positivo para las Fuerzas Armadas, sin duda. ¿Cuándo un piloto de helicóptero iba a tener la cantidad de horas de vuelo, que por presupuesto, no las puede tener en Chile? Esa es una ganancia neta, de experiencia, de horas acumuladas y de conocimiento transmisible. Tú nunca lo podrías lograr aquí; ni el mejor simulador, ni la mejor situación que uno pueda pintar en el terreno en Chile, va a tener el nivel de incertidumbre que va a tener una patrulla que está en Haití hoy día. Por lo tanto, el nivel de atención y dedicación al rol de patrullaje de seguridad que está cumpliendo esa unidad en Haití es cuando máximo esfuerzo hacen porque a otra patrulla ya le han matado a un patrullero. Entonces, no pueden no estar atentos, ni en ningún ejercicio se logra eso, porque ese escenario está allí y esa es una experiencia, fuerte, dura, pero es una experiencia concreta.

AAI. ¿Es un nuevo militar el que aparece?

Gral. No, lo que pasa es que aquí se ve más públicamente el quehacer de la función militar. Porque cuando se está aquí en las funciones clásicas militar, esa es la demanda diaria de la función militar. El comandante lo que hace todos los días en los distintos niveles es ir resolviendo situaciones, cuando estás en paz y cuando tienes programas de entrenamiento e instrucción es distinto, pero además cada uno tiene que resolver, pero como tú bien dices, no con el apremio que te da una situación como esta, porque ahí hay un apremio real.

Ahora, hay un tema cultural muy interesante, que tiene que ver con el tema de la información y la búsqueda de información, que es la actitud de las tropas y eso es un tema muy bien logrado y reconocido por las autoridades militares que mandan en Haití.

AAI. ¿Cuál diría usted que es el sello del batallón Chile en Haití?

Gral. Tener una actitud diferente. Ellos no patrullan arriba de los vehículos, ellos patrullan a pie, ellos no patrullan con cascos, patrullan con boinas o con gorro, ellos ceden el paso a la población cuando están en la vereda patrullando. Ellos tienen una actitud amistosa con la población. Porque  ¿qué es lo típico que pasa con una fuerza de imposición de la paz? Cuando pasa un vehículo grande, con tropas arriba, es una sensación distinta. Si a eso le sumas que están en trabajos de sacar basurales y de construir con la población una mini cancha de fútbol o unos baños públicos con el alcalde, si al mismo tiempo ellos han llamado a la juventud y  les han hecho cursos de electricista, de mecánica de autos, de enfermería de informática básica; te mira la gente de una manera distinta, absolutamente. Cuando el obispo, tiene una confirmación 700 niños y ahí se confirman jóvenes soldados militares, marinos, allí ya no es solo la patrulla. La fuerza militar tiene que crear puentes para generar confianzas con la población. No es llegar, patear la puerta y en entrar. Así es reconocido el batallón Chile. Hay una búsqueda de interacción con la comunidad y ese es mérito de la creatividad de los comandantes porque también tiene que ver con nuestra cultura militar.