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Revista Aainteligencia Diciembre 2005

Por Andrea Lodeiro

La mención del Consejo de Seguridad sobre la necesidad de poner en marcha el Centro Mixto de Análisis de la Misión, alerta sobre la insuficiencia que existe hoy en las misiones de paz respecto al manejo de la información en forma eficiente y eficaz. El manejo de la información existe, pero  carece de una planificación explícita y claramente definida para las operaciones cívico- militares.

  

Foto: Cristián Larraín 

I.- INTRODUCCIÓN:

El 30 de abril de 2004 el Consejo de Seguridad aprobó la resolución 1542 en que se estableció la Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en Haití (MINUSTAH), por un período inicial de seis meses. Su objetivo: Apoyar la continuación de un proceso político pacífico[1] y constitucional y a mantener un entorno seguro y estable en Haití[2].

Independientemente de los motivos por los cuales los distintos países acogen el llamado de Naciones Unidas para participar en la fuerza multinacional para el restablecimiento de la paz en Haití, la ONU legitima esta acción sobre la base de brindar asesoría externa cuando se ha solicitado desde el propio país, a la luz del temor a una guerra civil. Los haitianos se estaban eliminando entre ellos mismos.

La misión inició su labor en Puerto Príncipe el 11 de Marzo de 2004, sin embargo, desde el momento en que el presidente haitiano Jean – Bertrand Aristide deja su cargo, hasta hoy, la violencia se ha ido tornando más visible, más organizada e incontrolable, aun existiendo un cuerpo de paz, conformado por 20 países que aportan contingentes militares[3]

Este hecho, demanda escarbar en varios factores vinculantes con la violencia en Haití. En primer lugar nos preguntamos ¿Porqué se origina una escalada de violencia, habiendo presencia de tropas de NU contribuyendo a restituir al Estado haitiano? En segundo lugar y, viendo que se está produciendo una resistencia hacia las mismas tropas, ahondamos: ¿Funciona adecuadamente el flujo de información que permita prever situaciones de alto riesgo para la población y para la misma MINUSTAH? Y por último,  ¿Está capacitada la MINUSTAH para contribuir a generar un marco de seguridad apropiado para la reconstrucción de Haití?

El nexo que une estas tres interrogantes, fuera de las conjeturas sobre las posibilidades de éxito o fracaso de la misión -decididamente por la falta de recursos económicos-, es la aparente falta de un óptimo proceso de transformación y uso de la información en Inteligencia a nivel de operaciones conjuntas en misiones de paz. La información concerniente a los grupos de oposición al GPH, a quienes pretenden enfrentarse a las tropas internacionales, a quienes sus motivaciones no son políticas sino que delictuales, a cuáles son los niveles de corrupción del estado y las policías, etc., puede contribuir a tomar decisiones que ayuden a solucionar el problema de seguridad requerido para llevar adelante un proceso de reconstrucción del Estado. Solucionar, desde la prevención y no desde la represión a posteriori de que se produzcan los hechos, secuestros, linchamientos y matanzas indiscriminadas.

Una muestra de que la MINUSTAH provee información útil a la toma de decisiones es la declaración del ex embajador Juan Gabriel Valdés el pasado 9 de junio, el representante de las Naciones Unidas en Haití, cree que algunos líderes políticos planifican los actos de violencia contra la policía haitiana y las fuerzas de la ONU. El funcionario dijo en rueda de prensa que tiene informes de que los mismos políticos que participan en reuniones con miembros de la MINUSTAH luego planifican atentados contra los cascos azules[4].

Un flujo adecuado de información se torna esencial cuando el objetivo es prevenir y controlar la violencia, para que desde allí, de ese estado de tranquilidad, se puedan retomar los diálogos en función de la reorganización social y política. El contingente militar de la MINUSTAH es parte crucial en ese aspecto, sin embargo, la disgregación de funciones policiales, políticas, sociales y militares ha generado que se entorpezca el fin último de la misión. Pues no se condice la violencia que observamos con el esfuerzo mancomunado por controlarla. Si la respuesta está en la optimización de los flujos de información hay que revisar entonces los hechos de violencia, su naturaleza y como puede encausarse la Inteligencia para que se adopten decisiones a fin de neutralizar situaciones como esta. 

II.-El origen de la violencia

Si revisamos los antecedentes con los cuales parte la intervención de Naciones Unidas en Haití, encontraremos que en un primer momento surgen una serie de cuestionamientos a la legitimidad del proceso por la presunción de que el derrocamiento de Aristide está asociado a una operación orquestada por el servicio de inteligencia norteamericano.

Recordemos que Aristide, desde la República Central Africana, acusó ser víctima de un secuestro[5] y sembró dudas sobre el verdadero trasfondo que desencadenó la creación de un gobierno provisional, que dicho sea de paso, se ha mostrado ineficiente en la restitución de la democracia y la gobernabilidad, sea por la oposición incontrolable que aun reina en Haití, o bien, por la carencia de una voluntad política de llevar a la práctica programas eficientes de reconstrucción, desmovilización y desarme[6]. Incapacidad o falta de  voluntad  política, ha generado en la población un desencanto cada vez más manifiesto. En Haití no hay un ambiente de paz, el hambre, el analfabetismo y la desesperanza no adormece los ánimos ni apacigua los espíritus. Desde la distancia, vemos como día a día el pueblo se levanta generando una escalada de violencia, en donde la palabra estabilización se hace ajena al contexto que se vive a diario.

Justificar la violencia en Haití solamente desde este antecedente conspirativo carece de sentido, aunque sí puede explicar el tenor de la oposición política del grupo más importante que se organiza para frenar los avances de la MINUSTAH. La fracción dura de los Lavalistas, ha dirigido manifestaciones que han desembocado en situaciones de violencia; dicho grupo político quedó al margen de las elecciones programadas para octubre y diciembre por decisión del GPH y en este marco, ellos reclaman ser una mayoría política, haber llevado al poder a Aristide en forma democrática y que las tropas internacionales son colaboracionistas de un gobierno impuesto por Canadá, Francia y Estados Unidos.

Otro factor de preocupación ante este ambiente de incertidumbre son las otras situaciones que apuntan a mantener ese estado de tensión. Tras la violencia aparecen grupos interesados en mantener la inestabilidad para favorecer el narcotráfico y el contrabando, también están aquellos ex militares que fueron marginados de sus funciones sin recibir sus sueldos y que hoy en la clandestinidad, con armamento y entrenamiento se trenzan en batallas a muerte con la policía. Asimismo, también existen grupos anti Aristide que igualmente se oponen a las fuerzas multinacionales y por último, la delincuencia generada por un 70% de desempleo que lleva a agruparse a los haitianos en torno a diversos líderes que dirigen secuestros y saqueos.

En el último mes todos estos factores han estado presentes en hechos puntuales.

  1. Secuestros como el de Gehanne Beaulieu, cajera de un banco. De naturaleza delictual, donde se ataca a la población utilizando armas largas, lo que podría estar vinculado al contrabando de armamento. Se han registrado alrededor de 100 secuestros por mes.
  2. Probablemente de naturaleza política y relacionados con el primer argumento mencionado,  son los ataques armados a funcionarios de gobierno de Estados Unidos y Francia. A comienzos de junio un grupo de hombres abrió fuego contra una camioneta de la embajada estadounidense, cuya consecuencia directa fue que el Departamento de Estado ordenara a todo el personal no esencial que saliera del país. Asimismo, un cónsul honorario francés, Paul-Henri Mourral, fue asesinado en el camino entre Puerto Príncipe y Cabo Haitien.
  3. En enfrentamientos entre soldados y grupos de rebeldes, resultaron heridos dos miembros del Ejército Peruano. Lo cual, parece ser reflejo de que próximamente habrán más situaciones de enfrentamientos directos entre las tropas de la Minustah y grupos de rebeldes que no apoyan la intervención.
  4. Y asociado al contrabando también cabe mencionar la situación que se produce en la frontera con República Dominicana, donde se han producido enfrentamientos entre la policía y grupos de inmigrantes.

En lo que es pertinente a las fuerzas multinacionales, hay ciertas visiones encontradas sobre los límites de responsabilidad de las fuerzas policiales y de las fuerzas militares, hecho que marca enormemente el cómo se determina el tipo de información requerida para actuar (en represión, contención o en prevención) y a quien debe dirigirse dicha información. Sin embargo, teniendo presente que la policía carece de armamento adecuado y de personal suficiente, su labor se restringe brutalmente a controlar los hechos de violencia de naturaleza criminal, donde se ven sobrepasados, en tanto que la capacidad de estos grupos se potencia con la posesión de armamento pesado con el cual hacen frente a todo intento de represión. Entonces las miradas se concentran en la Minustah.

III.- Flujo y Feed Back de la Información.

La ONU, no menciona el término Inteligencia, sino que habla de información (Ver anexo Rec. 2). Hablar de inteligencia se torna delicado ya que el mandato de Naciones Unidas expresa claramente que la participación de la Minustah, -respecto a su contribución para generar un entorno seguro y estable-, debe estar supeditado a la autoridad política haitiana, por lo tanto, está limitada a la  prestación de servicios de apoyo, supervisión y protección esencialmente (Ver anexo Rec. 1). Pero aun así, se entiende que el manejo de la información es clave para manejar los brotes de violencia. Naciones Unidas lo tiene presente y demanda urgentemente que la MINUSTAH trabaje el concepto de ‘información’ en términos de análisis y flujo.

El informe la misión del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas en Haití entre el 13 y 16 de abril del presente año, señala que las autoridades haitianas atribuían a la desestabilización de seguridad a su falta de información acerca de las personas relacionadas con esos grupos (grupos que contribuyen al estado de desestabilización) – lo cual- había menoscabado su capacidad para tratar a los distintos elementos en forma justa y equitativa[7].

Además, el citado informe señala:

Se informó a la misión acerca de los problemas con que se tropezaba para resolver la situación de la seguridad, incluidos el temor de represalias contra fuentes de información; posibles choques entre actores ilegales y algunos miembros de la Policía Nacional; el medio urbano en el cual operaban las pandillas ilegales y la necesidad de mejorar la coordinación y la cooperación. La misión se enteró con preocupación de que el personal policial y militar de la MINUSTAH, se sentían en situación de desventaja por la falta de información táctica y por la posibilidad de que la información que recibían fuera parcial. Aunque se habían hecho progresos en la obtención de información y en la forma en que se había respondido a esa información, podían aún hacerse progresos para mejorar las operaciones de seguridad. La misión se enteró también de que el Centro Mixto de Análisis de la Misión[8], que facilitaría el análisis de información de varias fuentes, aún no estaba funcionando.

“Algunos interlocutores se manifestaron confundidos acerca del mandato de la MINUSTAH. La misión considera que la MINUSTAH debe elaborar con urgencia una estrategia de comunicaciones y mejorar sus relaciones con la opinión pública, lo cual le permitiría comunicar mejor a la población su mandato y su función en Haití y contrarrestar los efectos de la propaganda falsa. Esa estrategia proactiva de información será aún más indispensable durante el proceso electoral”.

En todos estos aspectos abordados por el Consejo de Seguridad, se hace evidente que se requiere de un enfoque específico para recolectar, procesar, analizar y operar con la información en operaciones de paz. En el aspecto puramente militar, las labores de inteligencia táctica se realizan con el propósito de hacer eficiente el desplazamiento y las actividades en el terreno de conflicto. Pero en una misión de paz, como la que se está llevando a cabo en Haití, se hace insuficiente depender solo de dicha información. Allí se deben ampliar los ámbitos de acción de las actividades de búsqueda, análisis y difusión de la información, además de hacer uso de la información para contrarrestar las acciones de propaganda de grupos adversos.

Las recomendaciones que hace el Consejo de Seguridad frente a este punto son las siguientes: 

74. La MINUSTAH debe seguir apoyando al Gobierno de transición para lograr un entorno seguro y estable en el cual puedan desarrollarse el proceso constitucional y el proceso político en Haití. Esas medidas incluyen el perfeccionamiento de los procesos de coordinación entre la Policía Nacional y la MINUSTAH. La misión también destaca la necesidad de asegurar una mejor coordinación entre la MINUSTAH, la policía civil y los componentes militares.

75. A fin de promover mejor esos objetivos, la misión subraya la necesidad de que el centro mixto de análisis de la misión empiece a funcionar lo antes posible para reunir y utilizar mejor la información de que disponen los componentes militar, policial y civil de la MINUSTAH.

IV.- El Centro Mixto de Análisis de la Misión

La mención del Consejo de Seguridad sobre la necesidad de poner en marcha el Centro Mixto de Análisis de la Misión, alerta sobre la insuficiencia que existe hoy en las misiones de paz respecto al manejo de la información en forma eficiente y eficaz. El manejo de la información existe, pero carece de una planificación explícita y claramente definida para las operaciones cívico – militares. Se cree que esta célula podrá cumplir un rol importante en la definición de amenazas y en el análisis sobre la seguridad y riesgo en el campo pero no se ha llevado a la práctica en Haití y se desconoce su aplicación en otras misiones. 

En la declaración de la presidencia de la Unión Europea (Enero de 2005) – comité especial de operaciones de paz- se llama justamente la atención sobre la falta de consolidación del rol y las capacidades de las jefaturas para la gerencia de información, que proporcione ayuda operacional en el manejo de las crisis. Para ello, proponen impulsar una secretaría para definir mejor el concepto, la estructura y el papel del JMAC[9]. Sin embargo,  desde entonces pareciera no haberse avanzado en este aspecto. 

La referencia que hace la propia ONU al Centro mixto de análisis de la Misión en el Manual de las operaciones multidimensionales de Naciones Unidas, apunta principalmente a una estructura basada en la relación de todos los componentes que conforman el proceso, autoridades locales, civiles y militares. En este sentido, señala que en operaciones multidimensionales el componente militar actúa recíprocamente con todos los otros componentes de misión. La interacción con el componente político incluye la planificación conjunta estratégica para la puesta en práctica de mandato y la adaptación de las tareas del componente militar a la realidad política del territorio. El componente militar también actúa recíprocamente, frecuentemente con la administración y los otros cuerpos de apoyo de la misión, en particular sobre la logística conjunta y cuestiones de suministro.

El citado documento indica que la información pública es otra área que requiere de la cooperación cercana. Dice que el componente militar puede tener su propio personal encargado de esta área y portavoces. Para asegurar una estrategia común sobre los mensajes difundidos públicamente, ellos deben trabajar en colaboración con los encargados de información pública de la misión, en particular el portavoz de misión designado, que es responsable de las relaciones con los medios de comunicación para la misión en total. La coordinación entre el componente militar y los otros componentes de la misión es también necesaria para los programas de desmovilización y desarme, para actividades humanitarias, para la supervisión de derechos humanos, los asuntos civiles y la restauración de orden público.

Hay varios mecanismos que pueden ser usados para asegurar que el trabajo del componente militar sea integrado a los esfuerzos de la misión en total, incluyendo:

  • Una planificación estratégica y un centro de coordinación que incluya a los expertos militares que son parte de dirección central de misión. Este centro informa sobre los cursos de acción, directamente al Jefe de la Misión;
  • una sección de servicios de apoyo integrada bajo la autoridad de director administrativo de la misión / servicios principalmente técnicos, que incluyen a profesionales en logística civiles y militares;
  • un centro de operaciones integrado conjunto (JOC) para coordinar las actividades diarias de misión, incluyendo militares, asuntos políticos, civiles, derechos humanos, información pública y otros componentes de misión. El JOC hasta puede ser usado para la coordinación con elementos externos a la misión, como otras entidades del sistema de Naciones Unidas;
  • un centro de coordinación integrada civil militar para armonizar actividades con otros actores involucrados en la misión, como los fondos de desarrollo de Naciones Unidas, organizaciones humanitarias no gubernamentales, instituciones financieras internacionales, la comunidad de donantes y representantes de sociedad civil local. Un centro integrado puede facilitar el compartir información, el apoyo mutuo, evaluaciones conjuntas, la planificación integrada y las estrategias comunes que son en particular útiles durante las situaciones de crisis. El centro puede ser reproducido en el nivel regional y sectorial

Para la optimización de todos estos procedimientos la misión debería establecer una estructura que coadyuve a la interacción entre la dirección civil y militar a cargo de la información y los procesos analíticos, esta estructura sería el centro mixto de análisis de la misión (JMAC según sus siglas en inglés). El JMAC se responsabiliza de la dirección (la recolección, coordinación, análisis y distribución de información e informes) de la información civil y militar de la misión para apoyar al SRSG’S (Special Representative of the Secretary-General) y reforzar el proceso de toma de decisiones del comandante[10].

Esta estructura, muy semejante a un sistema de Inteligencia, no contempla la figura del oficial de información, encargado de llevar a cabo tareas de recolección de información para los fines señalados, la ONU no los incluye en misiones de paz, entrando en contradicción con las necesidades de información respecto a las amenazas que se ciernen sobre las tropas que conforman la misión. En este caso, el proceso de información está sujeto a otros elementos sui generis. La información proviene de los sectores políticos, de organizaciones sociales, de la población, de las policías, de la Cruz Roja, es decir, múltiples fuentes. Va dirigida igualmente a múltiples autoridades sin haber una coordinación claramente definida, haciendo imposible que no se produzca una duplicidad de esfuerzos infructuosos.

V.- ¿Cómo funciona entonces?

Al añadir el componente cívico a la misión militar, se configura un panorama no tan ensayado a través de las intervenciones militares en conflictos interestatales. Según el Dr. Adam B. Siegel[11],  las operaciones de apoyo de la paz tienen tres desafíos fundamentales a la inteligencia que pueden no existir en una confrontación entre la OTAN y el Pacto de Varsovia u otras operaciones tradicionales de guerra.

  • Asuntos del sector civil. Al contrario de la guerra, los desarrollos en el sector civil son importantes para el desarrollo de la operación militar.
  • Nuevos socios y fuentes. Una fuerza militar no estará aislada de otros elementos de una intervención cívico-militar; la comunidad de inteligencia no puede estar aislada de otros elementos de la fuerza.
  • Numerosos socios y fuentes. En las operaciones cívico-militares (OCM), los encargados de la inteligencia deben coordinar y cooperar con más organizaciones y fuentes que en la guerra convencional.

Todos estos factores inciden en que las fuerzas militares deban plantearse una gran cantidad de interrogantes como requerimientos de información, para llevar a cabo su tarea y contribuyan a los procesos políticos internos del país asistido.

La asistencia de tropas multinacionales para la paz, no solo ha de participar como solución militar sino que además como elemento de supervisión de que los procesos conducentes a la estabilización de un país sean aplicados en forma óptima. Por ello la importancia de ampliar su visión estratégica. 

Siegel propone en primer lugar asumir que “durante las OCM, la comunidad de la inteligencia deberá recolectar y analizar información acerca de una amplia serie de asuntos que normalmente no será una preocupación para un comandante durante un combate”.

Para el caso de Haití esto se traduce en fortalecer la coordinación entre los distintos sectores partes del proceso, a través de una estructura de información que canalice tanto la información para los requerimientos de los niveles políticos, humanitarios, policiales y militares, como reservar la estrictamente necesaria para operaciones tácticas contra la violencia.

Solamente para controlar la violencia los requerimientos de información deben ser obtenidos a través de interacción humana, con todos los componentes a cargo de la estabilización y a través de la interacción con la comunidad, por medio de la generación de confianzas, infiltraciones, seguimientos, análisis de datos cuantitativos de armamento y capacidades, etc. Y deben enfocarse en lo inmediato para objetivos tales como: que la legitimidad del proceso no se vea mancillada por la propaganda negra, que  haya respaldo de la población a la misión, que pueda generarse mayor participación y confianza de la población para que entregue información sobre las intenciones y capacidades de los grupos rebeldes, que el flujo de información entre civiles y militares sea confiable y útil, que no desdoblen los esfuerzos, que el análisis no sea parcial y sea integrado a los propósitos globales de la misión. 

VI.- Conclusiones

La seguridad de la población haitiana, de todo el personal que compone la MINUSTAH, de los voluntarios y de la nación en sí, depende de la materialización de acciones que no se alcanzan a comprender por lo complejo del panorama que se nos presenta.

En primer lugar hay que entender el ‘por qué’ de estar allí y la respuesta, seguramente, estará en el objetivo político de cada uno de los países participantes. Desde esa perspectiva posiblemente surjan temas como el fortalecimiento de los vínculos militares con la comunidad internacional, la voluntad de elevar la estatura político estratégica, o en fin, aquellos asuntos a fines al realismo político. Aunque tampoco se debe desmerecer el convencimiento de abogar por la solidaridad con un país americano, por su gente, su cultura y sus niños.

Pero lo cierto, es que hay un pueblo violentado por una serie de causas que han derivado en la aniquilación de la dignidad humana y que su recuperación pasa inexorablemente, por la restitución de instituciones que administren adecuadamente la ayuda internacional y contribuyan a solucionar los problemas de pobreza, de delincuencia, de educación, de salud, etc. Porque, quiérase o no, lo que está en juego es la vida.

Las fuerzas multinacionales que están allí tienen un mandato explícito, una misión de paz y alcanzar la paz depende de que se desarticulen los focos de violencia, de que la población participe de los procesos de desarme y reconstrucción, de que exista credibilidad y confianza de que hay una vía para solucionar sus problemas, de que la ayuda sea manifiesta a través de los aportes que hagan las fuerzas en la construcción de caminos y vías de comunicación, en definitiva, depende de un sin número de factores. Porque la misión militar no se distingue de la misión civil y allí radica la complejidad de contar con una estructura de asistencia que cumpla su objetivo.

Si en esa estructura, la información sobre el estado de los avances y retrocesos, no es manejada bajo un aparato sistemático que permita contrastar hechos y concluir hacia donde deben apuntarse los esfuerzos, todo se disemina y hace que los logros sean parciales y no totales como se requiere en el caso de Haití.

Por eso la importancia de que durante el tiempo restante de la misión haya una reconsideración de cómo manejar las informaciones para que de ella se extraigan soluciones que la entidad decisora pueda administrar en forma eficiente. Algunos de los factores que se debieran considerar son los siguientes:

Para qué objetivo, qué dirección

Para qué objetivo, qué fuente

Para qué problema, qué solución

Para qué situación, qué programa

Para qué interrogante, qué método analítico

Para qué temas, qué límites de información

 

ANEXO RECUADRO 1: Mandato de Naciones Unidas para la MINUSTAH 

La Misión fue establecida con el siguiente mandato:

I. Entorno seguro y estable

(a)                        en apoyo del Gobierno de transición, establecer un entorno seguro y estable en el que se pudiera desarrollar el proceso político y constitucional en Haití;

(b)                        ayudar al Gobierno de transición en la supervisión, reestructuración y reforma de la Policía Nacional de Haití, de conformidad con las normas de policía democrática, en particular mediante el examen de los antecedentes y la certificación de su personal, el asesoramiento sobre su reorganización y formación, en particular formación en cuestiones de género, y la supervisión y el adiestramiento de los miembros de la Policía Nacional de Haití;

(c) prestar asistencia al Gobierno de transición, en particular a la Policía Nacional de Haití, mediante programas amplios y sostenibles de desarme, desmovilización y reinserción para todos los grupos armados, incluidas las mujeres y los niños asociados con esos grupos, así como mediante medidas de seguridad pública y control de armas;

(d)           prestar asistencia en el restablecimiento y mantenimiento del Estado de derecho, la seguridad pública y el orden público en Haití, prestando, entre otras cosas, apoyo operacional a la Policía Nacional de Haití y el Servicio de Guardacostas de Haití, así como en el fortalecimiento institucional, incluido el restablecimiento del sistema penitenciario;

(e)           proteger al personal, los servicios, las instalaciones y el equipo de las Naciones Unidas y la seguridad y libertad de circulación de su personal, teniendo en cuenta la responsabilidad primordial que incumbe al Gobierno de transición a este respecto;

(f)  proteger a los civiles, en la medida de sus posibilidades y dentro de su zona de despliegue, sobre los cuales se cierna una amenaza inminente de ataque físico, sin perjuicio de las obligaciones del Gobierno de transición y de las autoridades policiales

II. Proceso Político:

(a)                        apoyar el proceso constitucional y político que se ha puesto en marcha en Haití, incluso ofreciendo buenos oficios, y fomentar los principios del gobierno democrático y el desarrollo institucional;

(b)                        ayudar al Gobierno de transición en sus esfuerzos por entablar un proceso de diálogo y reconciliación nacional;

(c) ayudar al Gobierno de transición en la tarea de organizar, supervisar y llevar a cabo elecciones municipales, parlamentarias y presidenciales libres y limpias a la mayor brevedad posible, en particular prestando asistencia técnica, logística y administrativa y manteniendo la seguridad, con el apoyo apropiado a un proceso electoral en que la participación de los votantes sea representativa de las características demográficas del país, con inclusión de las mujeres;

(d)                        ayudar al Gobierno de transición a extender la autoridad del Estado por todo Haití y apoyar el buen gobierno a nivel local

III. Derechos humanos:

(a)                        apoyar al Gobierno de transición, así como a las instituciones y grupos haitianos de derechos humanos, en sus esfuerzos por promover y proteger los derechos humanos, particularmente los de las mujeres y los niños, a fin de asegurar la responsabilidad individual por los abusos de los derechos humanos y el resarcimiento de las víctimas;

(b)                        en cooperación con la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos, vigilar la situación de los derechos humanos, incluida la situación de los refugiados y las personas desplazadas que regresan, y presentar informes al respecto;

El Consejo también pidió que en el desempeño de su mandato la MINUSTAH cooperara y coordinara con la Organización de los Estados Americanos (OEA) y la Comunidad del Caribe (CARICOM).

 

ANEXO RECUADRO 2: Términos a fines al concepto de información según Naciones Unidas

 

Información  En el mantenimiento de la paz, la “información sobre operaciones”, que también se conoce como información militar, se ocupa de los mapas, planos, interpretación de la información periodística y de las relaciones con la prensa. 
Información confidencial  Clasificación de alta seguridad pero de distribución flexible. Ver también: información secreta; información reservada; sin clasificar. 
Información reservada  Su distribución está limitada al personal de la ONU. Ver también: información secreta; información confidencial; sin clasificar. 
Información secreta Clasificación de máxima seguridad. Ver también: información confidencial; información reservada; sin clasificar.
Oficial de información Oficial militar o civil; oficial de información(IO), no son usados en las operaciones de mantenimiento de la paz.
Oficial de información pública; oficial de información de prensa; PIO 1. En su forma más común, el título se refiere a un miembro civil del personal de la ONU, con el apoyo del DIP del secretariado de la ONU en NY y asignado al comandante de las fuerzas, el cual coordina las actividades de los oficiales de relaciones públicas de contingentes nacionales, y que sirve de enlace entre las fuerzas de mantenimiento de la paz y los medios de comunicación y sirve como asesor al comandante de las fuerzas o al representante especial del Secretario General en lo concerniente a asuntos exteriores con las comunidades locales y los medios de comunicación, y que también a veces asume las funciones de portavoz. Normalmente es un P-5 o P-4. 2. el título se puede referir a veces al oficial de información de un contingente, el cual es responsable de informar al público de su país de origen de las actividades de su contingente en particular y dar a los miembros de su contingente las noticias de su país de origen y de dentro del contingente. Ver también: oficial de información de prensa militar (o pública); oficial de relaciones públicas.

[1] http://daccessdds.un.org/doc/UNDOC/GEN/N05/322/22/PDF/N0532222.pdf?OpenElement

[2] Joint Mission Analysis Cell (JMAC)

[3] http://europa-eu-un.org/articles/es/article_4291_es.htm  January 31, 2005: STATEMENT TO THE SPECIAL COMMITTEE ON PEACEKEEPING OPERATIONS (C-34) BY H.E. AMBASSADOR JEAN-MARC HOSCHEIT, PERMANENT REPRESENTATIVE OF LUXEMBOURG TO THE UNITED NATIONS, ON BEHALF OF THE EUROPEAN UNION (New York)

[4] “The mission should establish a structure and staff process that through the mechanism of a joint mission analysis cell (JMAC optimises civil and military information management and analytical processes). The JMAC is responsible for the management (collection, coordination, analysis and distribution of information and reports) of the mission’s civil and military information in order to support the SRSG’s and force commander’s decision-making process”. http://pbpu.unlb.org/pbpu/handbook/Handbook/5.%20Military.html   Capítulo V del Manual de Operaciones Multinacionales de Mantenimiento de la Paz de Naciones Unidas. 

[5] Adam B. Siegel “Los desafíos a la Inteligencia en Operaciones Cívico – Militares”. Military Review Julio – Agosto 2002. http://www.leavenworth.army.mil/milrev/Spanish/JulAug02/seigel.htm

[6] En una entrevista realizada por Amy Goodman, directora del proyecto Democracy Now, Arístide señala ser víctima de un moderno secuestro al servicio de un golpe de estado apoyado por EEUU. Posteriormente, fue ese mismo argumento el que presentó Ira Kurzban, abogado en EEUU del Presidente Aristide. Ver http://www.glocalia.com/detalles_noticias.php?id=20050620151448_e88e9e0390ff4d45a1948274e1f5f75b, http://www.caritaspanama.org/incidencia/realidad_lc/golpe_estado_haiti.htm.

[7] En este aspecto un hecho destacable es la desunión de la policía haitiana con el contingente militar de las fuerzas de paz. Por una parte la policía ha denunciado una falta de apoyo de parte de la MINUSTAH durante las operaciones de represión, en tanto que este organismo policial, es criticado por continuas violaciones a los derechos humanos. La policía carece de recursos, de armamento y personal para cumplir con sus funciones y las fuerzas de paz se limitan a acudir en apoyo a las operaciones cuando se les solicita.

[8] Iniciado con la destitución o renuncia de Jean – Bertrand Arístide y la posterior creación de un Gobierno Provisional en Haití

[9] http://daccessdds.un.org/doc/UNDOC/GEN/N04/304/30/IMG/N0430430.pdf?OpenElement  Informe del Secretario General de Naciones Unidas 16 de Abril de 2004.

[10] Argentina, Benin, Bolivia, Brasil, Canadá, Chile, Croacia, Ecuador, Francia, Guatemala, Nepal, Jordania, Marruecos, Paraguay, Perú, Filipinas, España Sri Lanka, Estados Unidos y Uruguay  

[11] http://www.elcaribecdn.com.do/articulo_multimedios.aspx?id=52398&guid=FD98B7EEAA3B4005911D0EAF54C25C76&Seccion=64

Foto: Cristián Larraín