Capitán ® Camilo Milano, Argentina

Datos Biográficos del Autor: Investigador y Coordinador de Pasantías Universitarias en el Centro de Estudios Estratégicos de la Armada Argentina y Consultor de empresas en materia de Manejo de Crisis y Comunicación en Situaciones de Crisis. En áreas de Inteligencia se ha destacado su participación como Jefe de Departamento Acción Psicológica- Servicio de Inteligencia Naval: 1982/83. Jefe de los Departamentos Planes y Acción Psicológica-Jefatura Inteligencia del EMC de las FFAA: 1985/86. Representante del EMC ante la Central Nacional de Inteligencia: 1985. Jefe de Departamento Inteligencia-Comando de Operaciones Navales: 1988. Subdirector de Planeamiento de la Secretaría de Inteligencia de Estado: 1990/2000. Es autor de numerosos artículos publicados en revistas internacionales. Es además, Coordinador Académico del Centro de Estudios Estratégicos de la Armada Argentina.

1. Introducción

“En principio la seguridad es una condición en la que los Estados o los individuos consideran que están expuestos en pequeña medida al peligro de un ataque militar, a las penurias económicas, a la presión política o a la injusticia social. Es un término más relativo que absoluto. Es necesario considerar la seguridad nacional e internacional como una cuestión de grado; en las circunstancias internacionales actuales no es factible que las naciones o los individuos alcancen por sus propios medios plena libertad frente a todos los peligros, aunque mediante la cooperación internacional plena sería posible alcanzar ese objetivo”. (1)

La precedente definición de seguridad dada por las Naciones Unidas (ONU) y el debate abierto en torno a la amplitud e imprecisión que se cuestionan de la misma, nos ha motivado a efectuar algunas consideraciones sobre el tema y a plantear lineamientos de un enfoque para la evaluación sistémica de las amenazas a la seguridad.

En la presente nota se realizan consideraciones generales sobre el término seguridad y acerca de las sensaciones y percepciones de seguridad; se destacan los niveles y ámbitos de la seguridad; se plantea una conceptualización de las amenazas y riesgos; se enuncia un listado de las principales amenazas a la seguridad nacional e internacional, y a la seguridad humana; se presenta un esbozo de la evolución del concepto de seguridad en los últimos 100 años; se formulan algunas relaciones entre la seguridad y las nuevas amenazas y, finalmente, se expresan breves conclusiones emanadas del estudio realizado.

2. Sobre el término seguridad

El término securitas deriva del adjetivo latino securus  y, a su vez, el término securus deriva del verbo curare, de se cura, por lo cual la noción originaria comprendida por el término es la idea de cuidarse o la calidad de seguro.

A partir de sus orígenes, el vocablo fue incorporando todas las significaciones de las consecuencias objetivas y subjetivas, que se derivan del término o se relacionan con él.

Dado que seguridad es un concepto abstracto, susceptible de ser aplicado en innumerables actos, hechos y situaciones, su significado es equívoco y multívoco o, en otros términos, relativo y ambiguo.

Esta ambigüedad no es exclusiva del término castellano, sino que es común a otros idiomas de Europa Occidental porque la indeterminación que el vocablo tiene en la lengua latina pasó sucesivamente a aquellos.

La ambigüedad inherente del término se debe a que es una idea abstracta, que adquiere sentido cuando a se refiere a alguna amenaza o riesgo que enfrenta un determinado objeto o ente social, entendiendo por tal, desde la persona aislada, hasta la comunidad conformada por las distintas naciones del mundo.

Por ello, existen tantos conceptos de seguridad como la cantidad impredecible de riesgos, causados por factores humanos, materiales o naturales, que pueden llegar a conducir a las entidades sociales a perder el control de sus propios actos o acciones.

En tal sentido, las distintas familias de acepciones del término seguridad nos permiten seleccionar algunos vocablos que reflejan la práctica de empleo del término en distintas condiciones o estados, relacionados con los actores sociales.

El término indemnidad, del que podemos decir que es una condición o estado anhelado por toda persona que procura sentirse libre de daños y perjuicios, es de aplicación en toda situación en que un sujeto social se encuentra seguro de riesgo.

En cuanto al término garantía, que significa que algo acordado se concretará y, por ende, protegerá contra riesgo o necesidad, tiene especial uso en todas los actos relacionados con el cumplimiento de leyes, normas, tratados, acuerdos, pactos, etc, que constituyen la salvaguardia inherente a la seguridad jurídica o política.

El término protección, entendido como el resguardo de un posible daño interponiendo alguna acción, guarda una estrecha relación con el vocablo defensa y tiene un amplio campo de aplicación en las cuestiones de naturaleza social, materializado en las distintas dimensiones de la seguridad humana; tales como salud, educación, vivienda, alimentación, etc.

El vocablo confianza, en tanto significa la esperanza de que se conseguirá lo que se desea, permite traducir la convicción del normal funcionamiento de las instituciones y regulaciones, que otorga el marco de seguridad adecuado para el desenvolvimiento ordenado de los entes sociales.

El término tranquilidad, que implica la idea de sosiego, serenidad o calma, puede ser utilizado para representar una de las consecuencias principales de la existencia de las apropiadas condiciones de seguridad en un determinado contexto social.

Las consideraciones precedente intentan mostrar, no sólo la diversidad de sinónimos de seguridad y la riqueza conceptual de las numerosas acepciones del término, sino, también, ratificar, por vía de esta multiplicidad del vocablo, el carácter abstracto del concepto de seguridad y, con ello, la versatilidad aplicativa de esta palabra de acuerdo a las situaciones o casos concretos.

Consideraciones semejantes a las expuestas pueden plantearse respecto del término seguro -que, como habíamos señalado, es la calidad inherente al término seguridad- ya que existe una amplia correlación entre los sinónimos de seguridad y diversas acepciones de seguro.

Asimismo, si observamos los antónimos de ambos vocablos, advertimos que términos como: desprotección, indefensión, incertidumbre, desconfianza y alteración, nos permiten acceder a una visión más concreta de los modos en que se materializan las condiciones, sensaciones o percepciones de inseguridad.

3. Acerca de las sensaciones y percepciones de seguridad

En principio, cabe distinguir las sensaciones externas de las sensaciones internas. Las sensaciones externas son causadas por estímulos físicos externos sobre los sentidos humanos y las sensaciones internas son producidas por estímulos orgánicos internos de la persona; tales como: malestares respiratorios, digestivos, musculares o funcionales, en general.

Si bien entre las sensaciones externas y las sensaciones internas existe una relación, ésta no siempre es causal y no se presenta, necesariamente, en los mismos términos de correspondencia.

La percepción es el producto de un complejo proceso intrapersonal, en el cual los datos sensoriales son elaborados, modificados y transformados, hasta acceder a un conocimiento individual de un objeto en determinadas condiciones y situaciones particulares, en que se presenta.

En otros términos, percibir no es solamente recibir sensaciones, sino que consiste en identificar simultáneamente el dato percibido e, inconscientemente, obtener una interpretación específica de él.

A su vez, la tendencia humana a actualizar los datos de la experiencia para conducir su comportamiento, inducen a los individuos a reproducir sintéticamente las percepciones en imágenes llamadas representaciones.

En tal aspecto, cabe tener en cuenta que, dado que las percepciones de los seres humanos sobre los mismos objetos y situaciones no son coincidentes, tampoco son iguales las representaciones correspondientes.

A la sensación de seguridad o inseguridad, también se accede por la intuición psicológica que, si bien no está orientada a la captación exacta del peligro, en virtud de una capacidad interior e inconsciente del individuo, permite percibir el sentido de la amenaza o el riesgo.

Es evidente que la capacidad de intuición del peligro está afectada por el grado de racionalidad y las condiciones personales del sujeto y, a su vez, ambos factores son influenciados por el bagaje de experiencias semejantes vividas por él mismo.

No siempre la sensación de inseguridad reconoce un factor de amenaza, ya que en determinados estados psicológicos, productos de diversas causas endógenas a la persona, esta sensación obedece a cierta tensión o desequilibrio emocional; pero no es éste el caso que queremos analizar, ya que es en el campo de la sicología dónde encontrar las causas, el diagnóstico y las posibles terapias para corregir la disfunción.

En el plano concreto de la existencia, la noción de seguridad implica una exigencia fundamental del hombre, que es la propensión a resguardar su propia existencia y a controlar su propio destino.

Esta tendencia responde a que el anhelo de seguridad está consustanciado con la naturaleza humana y emana de su esencia racional que lo faculta a proceder con conocimiento de las causas y la previsión de los efectos.

Sin embargo, a pesar que el ser humano tiene una mente para razonar, frecuentemente, la utiliza para sostener las ideas, prejuicios y creencias, que ha absorbido consciente o inconscientemente de su ambiente.

El juicio anterior no invalidada el que lo precede, por cuanto, con racionalidad o sin ella, el ser humano procura ponerse a resguardo de acechanzas y riesgos, para sentirse seguro y proyectar su existencia hacia el futuro.

Por lo anteriormente dicho, sostenemos que en la historia de la humanidad la trayectoria de la idea de seguridad es determinada por las características del orden social y las condiciones de libertad, vigentes en cada época. Así, el hombre ha expresado siempre mayores deseos de seguridad en función de la percepción que tiene de la propia libertad.

En la medida que su libertad es restringida, por causas políticas, económicas o sociales, asume esa condición mediante el cultivo de su fortaleza espiritual, o esclavizándose para satisfacer sus necesidades materiales, o afirmando su libertad mediante la reivindicación de sus derechos esenciales.

4. De los niveles y ámbitos de la seguridad

En tanto aumenta el grado de libertad en el mundo, el ser humano tiende a exigir más seguridad, ya que necesita un mayor número de garantías para afirmar su desarrollo personal sin interferencias importantes de los factores exógenos que puedan truncar su destino.

Por ello, existe una preocupación generalizada por la seguridad humana y se ha planteado un nuevo enfoque de la seguridad, en el que el hombre es el principal objeto a proteger, que intenta eliminar las interferencias objetivas y concretas que pueden dificultar su desarrollo.

Teniendo en cuenta que aisladamente los individuos no puede dar respuesta a todos sus problemas de seguridad, han transferido al Estado las facultades necesarias para velar y proveer a su desarrollo.

A su vez, el Estado, además de procurar su propia seguridad, participa del sistema de seguridad internacional con la finalidad de resguardarse de agresiones externas y de contribuir a la paz y seguridad mundiales.

En tal sentido, consideramos que las principales expectativas de seguridad del hombre y de las instituciones sociales, pueden resumirse mediante las categorías siguientes:

Seguridad Internacional

Categoría conceptual que reconoce que la seguridad de un Estado es interdependiente de la seguridad de otros y que, en caso de producirse conflictos bélicos o alterarse la paz, prevé los mecanismos adecuados para neutralizarlos colectivamente.

Seguridad Nacional

Condición de la Nación en la cual se garantiza la dignidad del ser humano y el desarrollo pleno de sus potencialidades, en sus dimensiones políticas, económicas, sociales y culturales; así como la capacidad para poder contrarrestan las amenazas a la independencia, soberanía, integridad territorial e institucionalidad del Estado.

Seguridad Política

Condición en la que están protegidos los derechos humanos fundamentales de los habitantes de una Nación, mediante la protección y defensa del Estado de derecho.

Seguridad Económica

Condición en la que están protegidos el derecho a trabajar en condiciones dignas, con una retribución justa y cierta estabilidad, y a ejercer toda industria lícita, comercio y profesión. Incluye, además, la garantía de inviolabilidad de la propiedad privada.

Seguridad Social

Condición en la que están protegidos los derechos de los habitantes de una Nación respecto del cuidado de la salud, la posibilidad de acceso a una vivienda digna y el acceso una alimentación básica, como también la provisión de su educación. Contempla, igualmente, el derecho a profesar libremente el propio culto y la representación de las minorías.

Seguridad Ambiental

Condición que, mediante la utilización racional de los recursos naturales y la protección del medio ambiente, permite el normal desenvolvimiento de las actividades productivas y, paralelamente, el sustentamiento del desarrollo humano.

5. Conceptualización de las amenazas y riesgos (2)

Estas consideraciones tienden a plantear una orientación para la comprensión del significado e impacto de las llamadas “nuevas amenazas” y, particularmente, de las amenazas transnacionales a la seguridad, para lo cual, junto a las definiciones del diccionario rector de la lengua española, se exponen algunas posibles definiciones operativas de los términos y un perfil caracterizador de los conceptos.

a. Definiciones

Amenaza

El Diccionario de la Lengua Española dice que amenaza es el dicho o hecho con que se amenaza (acción de amenazar) y que amenazar es dar a entender con actos o palabras que se quiere hacer algún mal a otro. Otras definiciones seleccionadas para identificar la “amenaza” son:

  • Conjunto de circunstancias que constituyen un factor potencial de daño, que puede concretarse en ciertas condiciones favorables.
  • Manifestación que formula un actor o actores con el propósito de trasmitirle a otro u otros la intención o capacidad de producirle un daño a sus bienes o intereses: materiales, humanos o espirituales.
  • Aptitud y voluntad de acción de uno o varios actores para afectar, a través de distintas formas y procedimientos, intereses de otro actor.

- Riesgo

El Diccionario de la Lengua Española dice que riesgo es contingencia o proximidad de un daño. Otras acepciones de riesgo, de carácter más específico, son:

  • Contratiempo o peligro de carácter potencial, que puede afectar intereses o acciones propios o ajenos.
  • Eventualidad de un acontecimiento futuro incierto, que no depende exclusivamente de la voluntad de los actores y que puede producir un perjuicio, daño o pérdida a alguno de ellos.

b. Caracterizaciones

Amenazas

Generalmente, se considera que las amenazas son generadas por actores, con voluntad e intenciones precisas.

En este sentido, podemos advertir que el campo de empleo del término amenaza es infinitamente amplio y que la gama de posibilidades concierne a todo el quehacer humano, en el marco de la sociedad, del Estado y del mundo.

La definición semántica de amenaza tiene dos componentes básicos. Uno es el acto de amenazar; el otro, es la concreción de la amenaza.

Por lo tanto, una amenaza puede consistir tanto en una advertencia como, también, en la materialización de un daño o perjuicio a distintos objetos con valor a los que se dirige la acción relacionada.

El reconocimiento de una amenaza supone la percepción de intenciones o actividades, de un actor o sujeto determinado que, de llegar a concretarse en determinados hechos, entrañaría riesgos para otros involucrados por la amenaza.

Las amenazas pueden ser explicitadas por el amenazante o deducidas por el amenazado; en otros términos, pueden ser de conocimiento directo o indirecto.

Teniendo en cuenta las dificultades que existen en el ámbito global para lograr una definición universal del concepto de amenaza; después de aprehender los rasgos esenciales de su significado, es necesario considerar la necesidad de definir expresamente cada tipo de amenaza en función del objeto sobre el que transmite el riesgo consecuente.

Una suposición o premisa para lograr una mejor comprensión sobre este tema, es que el “concepto amenaza” es menos abarcativo que el “concepto riesgo”, lo cual implica que las amenazas constituyen una expresión particular de ciertos riesgos, por lo que puede deducirse que algunos de éstos puede llegar configurar amenazas.

Con independencia de las circunstancias, generalmente, la amenaza constituye un elemento de presión, chantaje, coerción o disuasión, para lograr un fin en vista, que afecta las condiciones de seguridad del objeto amenazado y su entorno.

Resumiendo: toda amenaza conlleva riesgo, pero no todos los riesgos provienen de amenazas.

Riesgos

Normalmente, se considera que los riesgos son impersonales, causados por factores de distinta naturaleza: sociales, económicos, políticos, naturales, ambientales, etc.

El origen de los riesgos está asociado con la generación de situaciones imprevistas o emergentes. En ciertos casos, el origen de los riesgos es difícil de identificar, circunscribir o señalar; tales como en los casos de las fuentes que provocan determinados problemas globales. Asimismo, en las situaciones de fenómenos naturales descontrolados y en las emergencias de catástrofes ambientales, las dimensiones de los riesgos son generalmente inapreciables y , en ciertas situaciones, algunos riesgos de extrema gravedad y peligrosidad provocados por estos fenómenos, tienden a convertirse en amenazas.

Tal como se dijo del concepto de amenaza, el concepto de riesgo implica una gama enorme de circunstancias de distinta naturaleza y de una diversidad innumerable de factores o causales, ya sea que provengan de los Estados, las sociedades o la naturaleza.

Sintetizando: en este contexto, algunos riesgos son tratados como amenazas, por la certeza de su origen, el reconocimiento de sus efectos específicos o la importancia de sus consecuencias generales.

6. Principales amenazas a la seguridad nacional e internacional

Con las debidas prevención y salvedad, respecto de la necesaria contextualización y correspondencia con el objeto motivo de la amenaza, a continuación se indican las amenazas a la seguridad enunciadas en documentos rectores de la ONU y la OEA.

a. “Hay seis grupos de amenazas que deben preocupar al mundo en estos días y en los próximos decenios:

  • Guerras entre Estados;
  • Violencia dentro del Estado, con inclusión de guerras civiles, abusos en gran escala de los derechos humanos y genocidio;
  • Pobreza, enfermedades infecciosas y degradación del medio ambiente;
  • Armas nucleares, radiológicas, químicas y biológicas;
  • Terrorismo;
  • y Delincuencia transnacional organizada.” (3)

b. “La seguridad de los Estados del Hemisferio se ve afectada, en diferente forma, por amenazas tradicionales y por las siguientes nuevas amenazas, preocupaciones y otros desafíos de naturaleza diversa:

  • el terrorismo, la delincuencia organizada transnacional, el problema mundial de las drogas, la corrupción, el lavado de activos, el tráfico ilícito de armas y las conexiones entre ellos;
  • la pobreza extrema y la exclusión social de amplios sectores de la población, que también afectan la estabilidad y la democracia. La pobreza extrema erosiona la cohesión social y vulnera la seguridad de los Estados;
  • los desastres naturales y los de origen humano, el VIH/SIDA y otras enfermedades, otros riesgos a la salud y el deterioro del medio ambiente;
  • la trata de personas;
  • los ataques a la seguridad cibernética;
  • la posibilidad de que surja un daño en el caso de un accidente o incidente durante el transporte marítimo de materiales potencialmente peligrosos, incluidos el petróleo, material radioactivo y desechos tóxicos; y
  • la posibilidad del acceso, posesión y uso de armas de destrucción en masa y sus medios vectores por terroristas.” (4)

 

7. Principales amenazas a la seguridad humana

Basándonos en el concepto de seguridad humana, definido por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) “sobre la base de dos componentes: libertad del temor y libertad de la necesidad”, y teniendo en cuenta las amenazas citadas precedentemente, destacamos los siguientes factores generales que inciden, directa o indirectamente, en la seguridad humana:

  • Dimensión política
  • Inseguridad política
  • Inseguridad jurídica
  • Inseguridad personal y comunitaria
  • Dimensión económica
  • Escasez de recursos naturales y alimentos
  • Desempleo y pobreza extrema
  • Violación de la propiedad privada
  • Dimensión social
  • Crecimiento descontrolado de la población
  • Migraciones ilegales o masivas
  • Extensión de las enfermedades
  • Marginación de refugiados y desplazados
  • Exclusión social
  • Violencia pública
  • Corrupción generalizada
  • Dimensión medioambiental
  • Deterioro del medio ambiente
  • Uso indiscriminado de los recursos naturales

 

8. Esbozo de la evolución del concepto de seguridad en los últimos 100 años

Hasta el inicio de la 1ª Guerra Mundial – en sentido estricto, desde el Tratado de Westfalia y el advenimiento del Estado Nación, en el siglo XVII – Europa vivió en un estado de anarquía, donde todas las naciones agredían a sus vecinos y ningún Estado podía sentirse seguro, conformando un singular status legal donde la guerra era tolerada por la comunidad de naciones.

La seguridad estaba centrada en la idea de la acción unilateral por parte de los Estados, los cuales, basándose en sus intereses nacionales y soslayando los objetivos e intereses de las demás naciones, orientaban sus principales esfuerzos hacia la contención de las eventuales amenazas que pudieran afectarlos.

Si bien los Estados eran unidades independientes y soberanas, entre ellos no existía ningún vínculo de unidad, por lo que el arraigo del sistema de seguridad precedente, el predominio de los intereses particulares de cada Nación y la persistencia del estado de guerra, destruyeron materialmente el viejo orden europeo, sin que se hubiera podido reemplazar por otro.

Después de la 1ª Guerra Mundial, mediante la creación de la Sociedad de la Naciones se intentó establecer un sistema de seguridad universal mediante la amplia concertación de todos los Estados; lo que motivó que todas las naciones políticamente activas estuvieran, en uno u otro momento histórico, legalmente comprometidas con la vigencia de la seguridad colectiva y la necesidad de una fuerza coercitiva internacional.

Sin embargo, las agresiones militares que protagonizaron los Estados totalitarios emergentes evidenciaron la debilidad de los mecanismos previstos para resguardar la paz y seguridad internacionales, y no pudieron impedir el escalamiento de los conflictos militares hasta el grado de producir la 2ª Guerra Mundial.

Al finalizar la 2ª Guerra Mundial, en el seno de la comunidad internacional surgió la necesidad común de superar los conflictos y controversias entre los Estados, y , a través de la constitución de las Naciones Unidas, se procuró corregir las fallas surgidas desde el advenimiento de la Sociedad de las Naciones y mejorar la eficacia del sistema de seguridad vigente.

Durante las décadas que comprenden a la Guerra Fría provocada por la confrontación entre EE.UU. y la Unión Soviética, que estableció un sistema bipolar de poder y los riesgos de una guerra nuclear, los temas de seguridad aparecieron como aspectos fundamentales del escenario político internacional y se valorizó la importancia del concepto de seguridad nacional.

Así, la posibilidad de la destrucción mutua asegurada por los posibles efectos de ataques atómicos recíprocos entre las dos grandes potencias, indujo a la aceptación de la coexistencia pacífica entre ellas y el reconocimiento de sus respectivas áreas de influencia; lo cual dio surgimiento a conflictos localizados en algunas zonas del mundo en las que se disputaba la supremacía internacional de ambos bloques ideológicos.

La disgregación de la Unión Soviética marcó un trascendente hito histórico y una importante influencia en el sistema de seguridad internacional, por cuanto se desvanecieron los mecanismos propios de la Guerra Fría y comenzó a pensarse en nuevos instrumentos para asegurar la estabilidad mundial.

En este escenario, las Naciones Unidas adoptaron renovadas disposiciones para procurar la prevención de conflictos y restaurar la paz y la seguridad, entre los Estados y en el interior de los mismos, basándose en el carácter global de determinados problemas y en el concepto de seguridad humana.

Ante el reconocimiento del avance de los problemas globales y de las nuevas amenazas transnacionales a la seguridad global, la ONU dio a conocer la Declaración del Milenio fijando la posición del organismo respecto de la multidimensionalidad de la seguridad y de la seguridad centrada en la protección de las personas.

Actualmente, los Objetivos del Milenio emanados de la Declaración constituyen la materialización de la concepción de la comunidad internacional respecto de las amenazas globales al desarrollo humano y, por consecuencia, a la paz y seguridad internacionales.

En síntesis: la conformación de las sociedades, el modo de constitución de los Estados y el carácter de sus interrelaciones, influyeron marcadamente en el proceso evolutivo del concepto de seguridad.

9. Relaciones entre la seguridad y las nuevas amenazas

Nuestro breve análisis tiende a establecer la relación entre las amenazas y los objetos amenazados, con la finalidad de aportar elementos de juicio críticos respecto de cierta tendencia a rechazar la entidad de las nuevas amenazas y de no generar las políticas pertinentes, para evitar la denominada “seguritización”.

Al respecto, entendemos a la seguritización como un proceso mediante el cual se pretende dar calidad o estatus de asunto de seguridad a un problema que puede atentar contra la supervivencia de un ente, ya sean individuos, grupos, Estados o la humanidad misma.

Creemos que el enfoque en cuestión es válido en orden de alertar sobre los riesgos de poner todas las amenazas asimétricas al Estado en el marco de la seguridad tradicional basada en la disuasión o la acción del poder militar, y por lo tanto, prevenir acerca de la conveniencia de adoptar los recaudos necesarios para evitar la militarización de una nación.

Sin embargo, advertimos que es perfectamente lógico pensar que en un sistema de gobierno democrático donde rige plenamente el Estado de derecho, es necesario asumir la peligrosidad real y potencial de este tipo de amenazas, por cuanto afectan significativamente a los distintos intereses, objetivos, valores e instituciones nacionales e, incluso, a la paz y seguridad de la comunidad internacional.

Un aspecto central de esta perspectiva consiste en determinar específicamente quién o quiénes son los responsables gubernamentales de confrontar la amenaza, y cuál o cuáles son las políticas sociales concebidas para llevar a cabo las acciones necesarias para el logro de los objetivos específicos.

La afirmación precedente se relaciona con la postura crítica que presupone que todo objeto protegido para proveer a su seguridad, será motivo de empleo de la fuerza o de vulneración de las garantías de los derechos civiles, lo cual ha originado un debate distorsionado por prejuicios ideológicos e imperativos de los intereses nacionales.

Creemos que no es prudente adoptar posiciones extremas a favor de la protección de la persona o del Estado; sino que, en razón del alto nivel de interrelación social existente entre los distintos factores de riesgo que afectan al ciudadano, la sociedad y el Estado, se requiere la adopción de una visión estratégica sistémica de la seguridad, que permita integrar y articular equilibradamente sus distintas dimensiones.

Esta visión estratégica de la seguridad permitiría que la amenaza convencional de un Estado contra otros Estados no fuera considerada como una categoría predominante y casi excluyente y que las amenazas no convencionales fueran reconocidas y tratadas con mayor objetividad; con menos prejuicios políticos e ideológicos que, en última instancia, interfieren en la protección real de los individuos y la sociedad, y en consecuencia, del Estado mismo.

No proponemos que se ignore la persistencia de las amenazas convencionales provenientes de Estados en contra de otros Estados, sino que procuramos extender la idea de que, en tanto el Estado es un creación social para asegurar la convivencia pacífica y ordenada de quienes habitan su territorio y detentan su soberanía, no deben subestimarse los riesgos que las denominadas nuevas amenazas significan para la seguridad tal como la hemos descrito.

Por ello es que asignamos una significativa importancia a la seguridad humana y a la protección de los derechos humanos, comprendidos en la definición de seguridad dada inicialmente en la presente y materializada en el programa de desarrollo promovido por las Naciones Unidas.

10. Conclusiones

Existen tantos conceptos de seguridad como variedad de amenazas y riesgos que pueden ser causados por factores humanos, materiales o naturales.

La sensación o percepción de seguridad y la noción o concepto subyacente, evolucionaron de acuerdo a la propia progresión de la humanidad.

Si bien entre las sensaciones externas y las sensaciones internas existe una relación, ésta no siempre es causal y no se presenta, necesariamente, en los mismos términos de correspondencia.

Dado que las percepciones de los seres humanos sobre los mismos objetos y situaciones, no son coincidentes, las representaciones correspondientes tampoco son las mismas.

La naturaleza de las amenazas y las características de los objetos expuestos a las amenazas y riesgos, constituyen los parámetros determinantes del análisis teórico de la seguridad.

Algunas amenazas suelen ser manejadas públicamente como riesgos para permitir la despersonalización de las mismas, como en los casos o situaciones en que., por razones políticas, económicas, sociales o de otra índole, no es conveniente mencionar al actor o sujeto de la amenaza.

A pesar del reconocimiento formal de las nuevas dimensiones de la seguridad por parte de la totalidad de los países del mundo, en la comunidad internacional aún existen percepciones diferenciadas acerca del verdadero significado de la seguridad; así como no hay coincidencias sobre la amplia gama de conceptos subsidiarios de la seguridad, referidas a los distintos ámbitos, niveles y objetos expuestos a las amenazas.

Por ello, sostenemos que toda definición de la seguridad requiere considerar el entorno en la que es considerada, por cuanto no es posible caracterizar las condiciones, niveles o parámetros de seguridad sin establecer objetivamente el escenario o ámbito de su aplicación.

Creemos que el fundamento clave para la aceptación práctica de las amenazas no convencionales, radica en el establecimiento de una clara y objetiva correlación entre la amenaza enunciada o percibida, y el o los objetos que pueden ser afectados por ésta.

Asimismo, enfáticamente sostenemos que si un problema o conflicto es asumido como amenaza a la seguridad – habiendo sido aceptada la multidimensionalidad de la seguridad – no implica que su respuesta sea, necesariamente, de naturaleza militar o se sustente en el uso de la violencia.

NOTAS

(1) Estudios sobre los conceptos de seguridad – ONU, 1986.

(2) Conceptualización de las amenazas y los riesgos. Revista de Publicaciones Navales Nº 691, 2005.

(3) Un mundo más seguro: la responsabilidad que compartimos – ONU, 2003.

(4) Declaración sobre seguridad en las Américas. Valores compartidos y enfoques comunes, artículo – OEA, 2003.

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