Autor: Diego Cerda Seguel

País: Chile

Datos Biográficos del Autor: Sociólogo


Hemos visto que el conocimiento se ha convertido por sí mismo en un objeto estratégico en el juego de los diversos intereses liberados por la globalización. Y hemos visto que ese valor estratégico se encuentra en cada una de las esferas de poder en nuestra sociedad: lo económico, lo político, lo militar y lo informacional.

La ciencia y la tecnología surgen como elementos que han venido para quedarse -nada nuevo-, pero que articulan nuevas definiciones del poder y sus herramientas. Así hemos visto a la noopolítica, a la netwar y al swarming como consecuencias del avance del conocimiento centrado en la sociedad red.

Pero suponer que la Internet y en general la estructura de red sea todo el futuro sería parcializar el escenario de conflicto, como hemos visto nuestros autores se cuidan de señalar que se trata de una revolución extensiva a distintos niveles de lo social. Es el conocimiento en general la presea dorada de las competencias por el poder, pero específicamente podemos y queremos resaltar la dimensión de la distribución de ese conocimiento, la brecha tecnológica es la que en última instancia nos señala quienes somos, y quien es quien en el concierto mundial, es decir: a partir de la pregunta por la asimetría de la distribución de la tecnología podemos identificar el contexto de dominio global (1). Esto en especial por la intimidad que existe entre esa brecha tecnológica y la otra brecha económica, resumidas en la ya vieja teoría de la dependencia; aquí subyace la consideración del monopolio, no solo del poder, más bien a su estructura como la describió Weber a comienzos del siglo XX. Veamos esa definición para llegar de vuelta a lo actual del concepto de monopolio y de su opuesto de exclusión:

“Una … condicionalidad económica… es creada por la competencia por las probabilidades económicas. El número creciente de los que compiten en comparación con las posibilidades adquisitivas acrecienta el interés de los participes en limitar su número de algún modo. La forma como esto suele ocurrir es que se tome algún carácter exteriormente comprobable de los competidores (reales o potenciales) … por ejemplo raza, idioma … , domicilio, etc. para basar sobre él  la exclusión …

.. . la totalidad de los que concurren en común se convierte en una ‘comunidad de interesados’, sin perjuicio de la competencia entre sí; crece la tendencia a se origine algún tipo de sociedad …

… Este proceso de ‘cierre’ de una comunidad, como lo llamaremos, es un proceso que se repite típicamente y constituye la raíz de la ‘propiedad’ territorial así como de todos los gremios y demás grupos monopolistas” (2)

El grupo que fija las normas de la exclusión constituye un monopolio en torno a esas ‘probabilidades económicas’. El criterio de exclusión basado en un carácter externo genera también una comunidad de código, una comunidad jurídicamente estructurada. La comunidad jurídica de las normas puede ser identificada claramente con la regulación internacional de las patentes de invención que protege un monopolio de conocimiento y establece los límites de acceso a esa comunidad, es decir determina así la exclusión del conocimiento: la tendencia al monopolio de determinadas probabilidades es “regla general de carácter económico”. Pero, si bien la brecha tecnológica tiene su correlato en la brecha económica, la brecha tecnológica resulta ser aún más activa que la brecha económica, el poseer altos laboratorios significa también tener las llaves de la innovación presente y futura, es decir, de las ventajas de la competitividad económica mundial. Ergo, el ámbito tecnológico ilustra de mejor manera las diferencias de riquezas entre naciones y grupos, puesto que también es un indicador tendencial.

Por otro lado la comunidad de código que faculta a los incluidos respecto de los accesos de esas ‘probabilidades’, también faculta la creación de otros códigos, no ya de carácter jurídico sino cultural. Las culturas corporativas son un ejemplo, de hecho Castells y Hall describen, a través de los estudios disponibles sobre el fenómeno industrial y tecnológico de Sillicon Valley, cómo esas comunidades han generado una cultura propia definida por el papel central del trabajo y de la competencia a veces brutal dentro de las empresas y entre las empresas, revelando la oportunidad de innovación que esta situación anima, tanto para el individuo como para la empresa. El individualismo extremo, la opulencia de la zona (vinculada a un ‘consumo compensatorio’), el tecnoestrés, las subculturas empresariales, son las características que amplían las posibilidades tecnológicas de las empresas; el aislamiento físico y social resulta positivo en términos de sinergia productiva. Esta situación mantiene el acceso a esas probabilidades económicas para los detentadores de la tecnología.

Economía y tecnología van de la mano, lo que no es nuevo. El gran cambio viene dado por la aceleración de lo cambios, por la velocidad con que una innovación responde y quiebra a otra. En un mundo de tiempo real, la velocidad es más que central. Paul Virilio desarrolla desde una perspectiva pesimista esta situación. El tiempo real no puede ser una buena noticia, puesto que late en nuestra civilización la constante amenaza del llamado ‘accidente general’, que hoy podemos identificar con la caída de las Torres Gemelas, un accidente para todos transmitido en tiempo real.

Ahora bien, como se ha visto no es solo en las tecnologías de red donde podemos ver y cuantificar esas asimetrías de poder y las amenazas subyacentes y actuales, también esto se da en tecnologías incipientes o por aparecer. Ese es el caso de la nanotecnología, cuyo carácter casi inimaginable, y casi desconocido por la sociedad no se condice con el tamaño de la revolución que podría implicar su despliegue, más impactante que la propia Internet, que además podría llevar la idea de red a nuevos límites difíciles de concebir.

Razonablemente se podría pensar que si bien todos estos avances tecnológicos y teoréticos son materia de preocupación sólo para los grandes y poderosos capaces de idear y crear estos desarrollos; desde Chile, a pesar de la distancia, postulamos que tenemos algo que decir en la definición del futuro, pues al menos de este somos co-responsables.

Si bien nuestros exiguos presupuestos de investigación nos alejan cada vez más de ciertas vanguardias tecnológico-políticas (3) hay otras que si son accesibles de investigar y lograr avances, como en especial el caso de Chile con la biotecnología. Pero quizás, si nos fijamos en los montos necesarios para investigar, posiblemente el desarrollo más barato en términos del conocimiento científico sea más bien el área de la teorización y sus correlatos de prospectiva tecnológica y de definiciones epistemológicas en torno de lo social, lo político, lo económico, lo informacional. El desarrollo teorético nos permite generar escenarios validos y confiables, creíbles y fidedignos no solo respecto de los limites, los accesos, las ventajas y las asimetrías del conocimiento, también de una perspectiva filosófica práctica y filosófico política de qué ciudadanía construir dado este cambio epocal hacia la sociedad de la información y el conocimiento.

Las transformaciones que nos han afectado desde fines del siglo XX han provocado en cada uno de nosotros y en nuestras sociedades, cambios de percepción, de conciencia, de creencias, necesidades y normas, cambios en nuestras estructuras públicas, en el mercado y la tecnología por supuesto. Este cambio no ha sido recibido de igual manera por todos. Cada estrato social ha sido impactado de manera distinta. Algunos se han visto perjudicados, otros han desaparecido y otros han conseguido crecer. Así también los sectores de la sociedad; las instituciones, públicas y privadas, los distintos estamentos, las asociaciones y las elites, han derivado, adaptándose más o menos a las exigencias de la globalización y la tecnología.

Hoy constatamos ese cambio epocal: podemos ver y medir sus consecuencias y comparar con la situación de hace una o dos décadas atrás. Señales de este cambio son la centralidad de Internet, las culturas corporativas, la flexibilidad en el trabajo, etc. Pero lo que también se hace evidente es que el cambio continúa, los cambios tecnológicos radicales que hemos conocido siguen produciéndose, las transformaciones siguen su marcha y van marcando en la sociedad y los individuos un sentido de continuidad que hace que el cambio se naturalice, se haga cotidiano, y por tanto que las estructuras mentales constantemente se adapten a una situación de valores, creencias y normas fluctuantes, escurridizas, someras, desechables (4).

En base a esta fluctuación naturalizada en los patrones de la cultura actual podemos hablar de paradigmas en mutación constante. Cuando hablamos de desentrañar los distintos paradigmas sectoriales pensamos que estamos concurriendo a desentrañar la propia estructura del cambio tecnológico al nivel de lo cotidiano e inmediato, es decir en la sociedad. La sociología funcionalista de Talcott Parsons centraba su atención en el sistema social y en las estructuras del cambio, un cambio susceptible de controlar mediante una pluralidad de dispositivos de control. Pero esta vez, cuando nos remitimos a describir cómo afecta y cómo se reacciona al cambio sustentado en la tecnología y la globalización, estamos confrontados a un problema no referido solamente a las estructuras del sistema social, sino mas bien a la disposición anímica y de la versatilidad de los sujetos para aceptar nuevos paradigmas sin entrar en una crisis de identidad. Un cambio sin perder la identidad, ese es el centro de la preocupación actual de sociólogos como Alain Touraine, Nestor Garcia Canclini, o Manuel Castells. La globalidad de los cambios versus una identidad que permanece y da sustento y coherencia a un Estado nación, ese es el equilibrio justo que impedirá, e impide, su disolución.

La lógica de un estudio centrado en los paradigmas de cambio tecnológico -como uno de los pilares de la construcción de la Filosofía Política-, se guía por la máxima de que: Es en la estructura mental y en la cultura donde se aloja la capacidad de maximizar las ventajas de los nuevos elementos que impone el orden mundial y el avance del conocimiento. El poder del conocimiento no es solo el contar con aparatos nuevos fascinantes y revolucionarios, o aceptar una nueva norma leonina desde la OMC, sino también en saber qué aparato, qué ventaja, qué tendencia los enmarca, y qué grupo está mejor o peor capacitado para soportarlo. Queremos resaltar la importancia de una epistemología comunitaria, la comprensión de las estructuras mentales y culturales de conocer y hacer. En la dimensión de la estructura mental comunitaria o social es donde subyacen los dispositivos que hacen que una nueva tecnología tenga o no éxito. Y este éxito o fracaso es independiente del esfuerzo científico y tecnológico por inventar, producir y vender ese objeto. El conocimiento de la estrategia publicitaria correcta del producto depende del conocimiento de las necesidades actuales y potenciales del eventual consumidor o usuario. Pero la ventaja del usuario es la de potenciarse al máximo con cada nuevo dispositivo tecnológico.

El Estado debe crear, respaldar y perfilar esta producción teorética orientada a construir escenarios del futuro de la sociedad de la información y el conocimiento a partir de lo que somos ahora.

Un esfuerzo filosófico práctico centrado en las estructuras del conocimiento y las prácticas de la sociedad tanto local como global, nos lleva a una futurología de lo inmediato, dado que el futuro es hoy (5).

Las factorías tecnológicas guardan en sus estantes muchos aparatos tecnológicos aun desconocidos, que no se liberan al mercado evidentemente por la inexistencia de una demanda adecuada. Vemos que la revolución tecnológica no significa necesariamente ni libertad tecnológica (patentes) (6), ni revolución cognitiva, y que la carrera por la tecnología es también una carrera estratégica que incumbe no solo a las corporaciones tecnológicas sino también a los estados y a las sociedades. El desarrollo tecnológico es cuestión de voluntad y responsabilidad.

Hemos postulado basándonos en los antecedentes presentados, que la información y el conocimiento se han convertido en sectores estratégicos, no solo del desarrollo económico, sino de un desarrollo que abarca las distintas esferas de la sociedad. Pero hemos también establecido que, desde que se trata de la amplitud de la sociedad, que interesa a toda la sociedad chilena, las características de la red y los otros imperativos y dispositivos tecnológico políticos nos ponen en una encrucijada de carácter, ya no solo político, sino específicamente político estratégico, es decir, tiene que ver con los actores estratégicos globales de ese poder traducido en tecnología y conocimiento. La información y el conocimiento circulan por la globalidad interconectada de Internet, y ha implicado una nueva definición de una sociedad global, que ciertamente tiende a presionar la misma existencia de los nichos territoriales que llamamos estados nación (7).

Si aceptamos la dimensión político estratégica de la problemática del conocimiento, aceptamos también que debemos considerarla tanto un tema de Cancillería como de Seguridad y Defensa así como de planificación del desarrollo social. El cuestionamiento de la soberanía nacional ejemplificado globalmente por el arresto de A. Pinochet en Londres, es también consecuencia del comportamiento del capital financiero global, y del surgimiento de una cultura global arraigada en los mass media, y será entonces aun mayor el riesgo futuro de esa soberanía con las primeras operaciones de la noopolítica (o el nombre que termine primando para referirse a lo expuesto). La centralidad del conocimiento es un espacio que el campo político estratégico debe hacer suyo. Pero ¿cómo? Tomando en cuenta la rigidez de los aparatos públicos para mutar, la estreches de miras de un campo político egoísta y agenciado, tomando en cuenta lo vital que es este campo: sugerimos utilizar la filosofía de la ciencia como matriz práctica dónde comenzar a trabajar.

Filosofía de la ciencia ¿qué es eso?, ciertamente hay un diferencial de enfoques para definirla, pero aquí soslayaremos a voluntad algunas versiones que consideramos arcaicas e inútiles. Como las centradas en la objetividad de la ciencia y de la separación estricta entre ciencia y tecnología (8). Por el contrario, siguiendo la escuela de Thomas Kuhn (9), no en su extensa producción teórica, nos centraremos en el análisis de los paradigmas, pero no nos limitaremos a paradigmas de ciencia pura, para explicar los cambios en las grandes teorías. Hablaremos de paradigmas en un sentido extenso, tal como hoy se lo usa coloquialmente para referirse a cualquier estructura mental, organizacional o cultural (con normas, creencias, valores, técnicas, etc.) y su cambio. Una filosofía de la ciencia que más puede parecer una antropología o sociología del conocimiento y la práctica. De todas maneras, desde que nos referimos a estructuras mentales estamos hablando de la filosofía práctica de los sujetos de la era del conocimiento. La capacidad de producir una descripción y análisis relativamente completo de los grupos y estratos desde sus paradigmas de cambio, y desde su relación global-local, orientándose por los imperativos de la sociedad de la información y el conocimiento, nos llevará a generar un escenario confiable para juzgar la revolución tecnológica actual y futura, y los potenciales y restricciones político estratégicos del país de acuerdo a la estructura paradigmática del cambio científico tecnológico local. Contemplando también un estudio similar pero sobre los grupos y estratos internacionales que deciden y pesan en el diseño global.

La suma de conocimiento derivado de un programa de investigación semejante podría llevarnos a conclusiones y recomendaciones que llegaran a definir el país deseado en base a posibilidades reales. Pero esa definición puede dar más frutos si consideramos a esta epistemología como parte de un cuerpo de Filosofía Política desde donde comprender las necesidades y potenciales integrales de nuestro ‘capital humano’ chileno. Una Filosofía Política chilena acorde a los tiempos de la red, la información y el conocimiento. Pero en la Filosofía Política nos encontramos con la definición de poder, de los actores, de los fines trascendentales, la identidad y los flujos de diferencia de la globalización.

Proponemos a partir de estos postulados una Filosofía Política que potencia la singularidad y expresa en los sujetos el diferencial de fuerza y cualidades. Como se señaló, una de las características de la nueva sociedad global es la aparición de nuevos actores con poder global, estos son actores que pueden ser un solo individuo u organizaciones, conglomerados de capital, empresas trasnacionales (10). Concentrémonos entonces en una diferencia importante, la oposición individuo/organización. Resaltamos aquí, con Castells, que el individuo puede ser y es un actor estratégico más en el concierto mundial, es decir: un individuo puede negociar con un Estado nación -y su representante- de igual a igual (11). Esto es crucial para iluminar la Filosofía Política que se está exigiendo. Definiremos al actor estratégico, no por el tipo de asociación u organización que la compone, sino por su calidad de agente de poder, por su capacidad de corporeizar los flujos de poder (agenciamiento) (12) en base a su presencia, real o virtual. El agente representa y distribuye, pero también niega y obstruye los accesos a acuerdos viables, a veces vitales para naciones enteras. La calidad de agente es una cualidad diferencial radicada en el cuerpo humano, independiente de si representa o es su propio representante, y esta diferencia es también su lugar en la jerarquía y su ámbito especifico de poder.

Detengámonos, empero, en el surgimiento del agente individual, puesto que en su seno se encuentra también una revolución económica, en la cual lo económico se establece como el poder central de la sociedad global, desplazando a lo político, pero también en convivencia. Lo económico es básicamente el ámbito de la empresa en general, de lo privado y del capital que juegan a nivel global y local. El interés de la empresa se corporiza en sus ejecutivos, que son representantes del capital, propio o delegado. Frente a los intereses por realizar buenos negocios la esfera política solo puede acomodarse a los términos del cálculo racional, la mayor tecnificación del Estado y su administración crea una burbuja autónoma entre una tecnocracia pendiente de indicadores y procedimientos y la transversalidad de los flujos de capital -agenciamiento- que alteran el funcionamiento racional del sistema, penetrando los limites éticos y generando lo que se denomina corrupción, que no es sino el hecho de que el poder, a partir de la nueva definición económica y técnica del mundo, es transversalizado por agenciamientos mas fuertes que las propias reglas de probidad administrativa, puesto que en ellas no intervienen reglamentos, sino cuerpos y voluntades. El miedo, el honor y el lucro individuales implican una singularidad de respuestas y actos. El interés personal responde infinitamente diferente a las tentaciones de agentes corporativos. Esta es la nueva lógica del poder, puesto que los flujos de agenciamientos se han multiplicado de manera impensable, mediante el tiempo real, el off shore, las transacciones en línea, y los más antiguos compadrazgos y familiaridades. EL político finalmente responde al empresario, sin él se transforma en un Allende, bloqueado y domeñado, y de pasada, por si fuera poco, arruinan al país.

Pero tampoco es dudable que agentes y grupos basados en intereses ciudadanos logren imponerse (con o sin razón), a los intereses del capital y también al Estado que actúa para proteger esos intereses. Identificaremos, con fines heurísticos y comprensivos, dos formas del agente (ver ESQUEMA N°1):

l) El agente de capital, financiero y corporativo, que es todo actor facultado por el poder económico para negociar sus intereses a nivel planetario. La elevación de las corporaciones a la altura de actores estratégicos ocurrió dos veces. Primero, de la mano de los imperialismos de fines del siglo XIX y comienzos del XX y, segundo de la mano de la reconstrucción norteamericana de Occidente tras la Segunda Guerra Mundial. La centralidad de los actores económicos vivió un momento de esplendor a fines del siglo diecinueve, esto puede verse no solo haciendo un repaso de la historia de aquellos tiempos. Basta ver los análisis de Marx, o de Bakunin, o sin ir más lejos basta con observar el lugar en que Weber coloca a las corporaciones de capital en sus distintas instancias de trust, cartel, oligopolio, monopolio, etc., para definir su Economía y Sociedad’. En términos estratégicos podemos ver en la matanza de la Escuela Santa María de Iquique en 1907 el paradigma de esa época, ahí se plasma de manera sanguinaria la jerarquía estricta entre la empresa salitrera y su capacidad de ordenar acciones al conductor del Estado para anular toda oposición a sus dictados, mediante sus dispositivos de fuerza, el Ejército en este caso. En esa ocasión queda signada la relación de camaradería entre el poder económico y el poder político, independiente de la propia ciudadanía. Esta centralidad de las corporaciones (13) vio su colapso en la crisis de 1929, hundida y desprestigiada la clase capitalista debió aceptar un receso, marcado por la solución keynesiana y el bienestar social. Desde 1929 hasta los noventa hay sesenta años en los que, en especial los países de la periferia llegaron a naturalizar la centralidad de los Estados nación en el orden internacional. Esta percepción pasaba por alto algunos datos básicos (que en aquellos tiempos eran materia de crítica política, social e ideológica): que la política de la empresa norteamericana es la política norteamericana no ha sido nada nuevo desde 1946, de tal manera que lo que podría ser una falta de probidad administrativa desde el fiscalizador punto de vista de la clase política de un país subdesarrollado, era y es la política oficial de la primera potencia mundial. El que aun nos sorprenda esta definición prima facie de la política exterior norteamericana nos indica la efectividad de una dominación cultural que ha naturalizado la ignorancia y la inocencia, traducida en incapacidad de crítica y en silencio.

La planificación tras la Segunda Guerra Mundial es una planificación de rollback en términos del análisis de Noam Chomsky, un rollback o vuelta atrás, para restablecer la situación que tenían las corporaciones de capital antes de 1929. Toda la guerra fría es parte del plan de rollback. Cómo olvidar que la United Fruit Company declaró la guerra a la Guatemala de Jacobo Arbenz, logrando, con el apoyo de la CIA y el gobierno norteamericano su derrocamiento. Cómo olvidar otras tantas guerras, invasiones y matanzas realizadas en protección de los intereses de otras tantas corporaciones de capital. La dominación cultural nos ha mantenido sin recordarlo en su justa dimensión. No es extraño que se ignore el Plan de 18 puntos de la ITT para derrocar a Salvador Allende. Obsérvese que “La noticia del triunfo de Allende el 4 de septiembre irritó a tal punto a Nixon que, “fuera de sí”, culpó de ello al Departamento de Estado y al Embajador Edward Korry. Nixon se angustiaba por fallarle a los intereses de sus corporativos benefactores (14) -Jay Parkinson (15), Harold Geneen y Donald Kendall-, haciendo recaer el peso de esta angustia en Kissinger (16). En la referencia de S. Hersh, Nixon aparece como la marioneta de los intereses superiores de sus amigotes corporativos, que fueron quienes finalmente incidieron en la propia renuncia de Nixon, al perder su confianza. Así tampoco podemos soslayar otras clásicas barbaridades de corporaciones como Anaconda y la United Fruit en los llamados países bananeros.

La centralidad del agente corporativo se hace hoy aun más poderosa, aunque sus métodos siguen siendo los mismos en principio: el fin justifica los medios. La centralidad de los agentes de capital puede ilustrarse hoy también a partir de los escándalos corporativos (Enron, etc.). Donde un George W. Bush o W. Clinton aparecen tapando o amnistiando los errores a sus amigos (amigotes en verdad). Por ejemplo, Kenneth Lay, presidente de Enron, es excelente amigo de Bush, para quien es ‘Kenny Boy’. Y se puede llegar aún más lejos…

2) El agente de representación, estos son actores políticos basados en el voto ciudadano o la delegación de poder dentro del Estado, pero también y en eventual oposición a estos últimos, los agentes de poder cuya representación se basa en la ciudadanía, nacional y mundial delegados en torno a intereses específicos (ecológicos, económicos, de derechos humanos, de los niños, etc.). El potenciamiento que entrega Internet y su lógica de red implica que hay también una tendencia hacia la horizontalidad de la organización, diluyéndose el liderazgo y actuando de manera masiva, sin representación sobre sus objetivos (como en el swarming). En este caso se trata más de un poder ciudadano, por lo demás bastante diferencial, más que de una representación encarnada en un agente, aunque las inquietudes de estos ciudadanos pueden ser representados también por líderes de opinión (Carter, Mandela).

Si bien esta diferencia es útil, también se puede decir que ambos tipos de agentes tienen un carácter de políticos, ¿cómo es esto? El agente despliega un mando, toma decisiones y se confronta con los otros a la manera de un ACTOR ESTRATEGICO, en el mundo. Recordemos que “En la década de los 90, los Estados-nación han sido transformados de sujetos soberanos en actores estratégicos… en un sistema global de interacción”. Los actores singulares, los agentes alrededor del mundo también comparten con estos Estados la capacidad de ejercer soberanía en una especie de “… soberanía compartida… “, que está incluso dejando obsoleto otro de los análisis clásicos de Weber: el Estado monopoliza la violencia, ejerce la violencia legítima de acuerdo a su propia razón. Al parecer ya no. Veamos cómo es esto.

Todo agente es político puesto que despliega un mando, decisiones y asume la confrontación de manera única (ver ESQUEMA N°2). Pero, como actor político se confronta también, de alguna manera, con aquellos agentes que si provienen del ámbito especifico de la representación en la cosa pública. Decíamos con Weber que el estado se caracteriza por el monopolio de la violencia legítima. Bien, pues esta capacidad de ejercer la violencia otorga también consecuentemente una especie de ‘aura de vida y muerte’ sobre el sujeto de esa representación, Ie otorga el ejercicio de la fuerza física y del dolor como facultad monopolizada, es decir el miedo, que lo recordamos como núcleo del orden en la Filosofía Política de Hobbes, el miedo levanta el Leviatán en la forma de la sujeción al Estado. La representación implica la investidura de un poder derivado de la soberanía de un territorio y una población. Esa investidura tiene entonces el aura vida/muerte que otorga la alusión al monstruo Leviatán. Genera así una mística superhumana que es capaz de acciones estratégicas en el mundo. Es una mística razonable pues está vinculada a ese monopolio de la violencia física.

En medio de la disolución de las soberanías, la elevación de los sujetos de poder hacia actores estratégicos, y por tanto a agentes dispuestos en un campo abierto de intereses en despliegue, ha diluido el monopolio del aura de vida y muerte. El poder basado en la representación no llega a estar a la altura de lo que cualquier agente puede o podrá.

La tecnología y el conocimiento han hecho de ese poder un bien -y también un mal- público, disponible, abierto en la Internet, y en la libertad de movimiento. Como bien público global es también una idea general disponible en un tablero mundial horizontal de humanos, de cuerpos, agentes de un poder múltiple, singular, diferencial, inmediato y (tele) presencial como tal ‘actor estratégico global’. Quita entonces el monopolio de la investidura estatal, y deja a los líderes sin su aura sagrada vida/muerte, desplegada también en la retórica y la planificación que emprende un líder político.

La globalización libera al sujeto diferencial, desplegando este sus opciones transversales sobre cuerpos, territorios y soberanías según sus probabilidades. Libera en verdad tan solo la conocida ‘voluntad de poder’ de Nietzsche, en circunstancias que se ha deslimitado incluso lo que debemos entender por ‘poder’: lo que se puede. Este sujeto mantiene una opción, que es su interés, la manera del despliegue de ese interés indica las cualidades del agente y su lugar en el Reticulado Genealógico Global de Agentes. Como vemos la estatura estratégica puede ser un ranking general.

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La ampliación del rasgo del aura vida/muerte sobre los agentes es también evidente por la ampliación privada del monopolio de la fuerza, al nivel, por ejemplo, corporativo. Grandes corporaciones tienen sus propios equipos de inteligencia, sus propios equipos de guardaespaldas, incluso esos testa ferros circulan con libertad por el mundo. Tomemos por ejemplo la solución al dilema del guerrero en la definición del Plan Colombia señalada por Janes.com en febrero de 2001: con el temor de otro Vietnam, el Congreso estadounidense limitó a 500 soldados el contingente total de tropas que Estados Unidos podía desplegar en territorio colombiano, sin perjuicio de su movilidad y reemplazo. Pero dejaron libre el acceso de corporaciones de seguridad estadounidense para participar en los contratos derivados del dinero del presupuesto total de dicho Plan. Es decir, sí es posible disponer de tropas y comando norteamericano pero, eso sí, de carácter privado. Ciertamente esto ameniza el retiro de los generales y jerarquías del Pentágono que han creado las corporaciones de servicios especiales de seguridad, con la mayor tecnología disponible en el mundo, desde luego son corporaciones competitivas en este mercado global de mercenariado. Salta a la vista cómo estas corporaciones generalizan el aura vida/muerte, en el marco de procedimientos contractuales ‘legítimos’.

Esta es tan solo una de las dimensiones en que son permeados los estados-nación, incluso a partir de contratos desesperados con mercenarios ‘benignos’. El agente de capital tiene herramientas de manipulación vida/muerte, que pueden ser más catastróficas que una invasión de mercenarios. Es la fuerza de trabajo la que es absolutamente consciente de lo que el patrón puede. El empleo es una necesidad vital que está en manos muchas veces de esos agentes corporativos. Cuántos países no se arrodillan hoy por un préstamo -leonino además-, a manos de un negociador que a veces con su sola presencia no hace sino acalorar los ánimos, y aumentar la vergüenza de la imposición y humillación a esos corazones políticos investidos de la soberanía del pueblo, etc… Genuflexiones de suma cero (17).

Literalmente los agentes de poder global que anidan en la red y fluyen a través de las soberanías nacionales, tienen la facultad de realizar la conexión o desconexión de territorios completos a esa red de valor global, a partir de decisiones discretas y racionales -racionales de acuerdo a la lógica de los agentes, al menos. Factores como este, extendidos de manera general provocan una nueva conciencia pública clara respecto de lo que la corporación puede, y lo que el líder nacional puede. Esta arremetida de los agentes, si bien siempre es política, se comprende mejor si vemos a lo político como la esfera que se ha acomodado a esta nueva definición impuesta por la globalización; lo político ha aceptado la centralidad del capital y de sus agentes, para acomodar sus propios sueños y posibilidades operativas, no ya como representantes de corazón hinchado del orgullo nacional, sino como agentes retóricos de circuitos de intereses. De otra manera, el circuito agencial del capital ejerce de inmediato sus imperativos privados sobre cualquier decisión adversa generada en el llamado populismo, condenado antes de la culpa. Allí el agenciamiento genera la culpa.

La calidad agencial del poder internacional radica en el cuerpo, puesto que es este el soporte último de la dominación humana. Esto es especialmente importante de recordar puesto que el cuerpo no es solo un motor emocional, y físicamente diferencial, sino dado que es propio a él, y no a las instituciones en abstracto, la búsqueda del honor, el lucro y la seguridad (el control del miedo) (18). Por cierto que estas definiciones surgen aquí y ahora puesto que esta arquitectura conceptual solo es posible tras reconocer el triunfo parcial del neoliberalismo, que ha sido, a fin de cuentas, el que ha liberado las energías del egoísmo, la soberbia y el ansia de poder, que han permitido al sujeto elevarse a la categoría de semidiós del dinero, pero también del conocimiento. Por eso somos conscientes de que abrir esta dimensión de la comprensión filosófica política implica abrir la Caja de Pandora de las vanidades irrelevantes (19). Pero no es el centro de nuestra preocupación esa vanidad, sino lo que puede, lo que sucede con esa liberación (20) del individuo convertido en agente. Para aumentar las pistas que nos conducen a la Filosofía Política planteamos una genealogía de los flujos del poder al nivel del cuerpo, al nivel de la inmediatez presencial (21). Buscamos el árbol genealógico de los agentes y agenciamientos que definen no solo la política exterior, sino también las ciencias, la tecnología, la economía, la educación, la guerra, la distribución de la tierra, la producción de cultura, etc.

La propuesta que presentamos se opone a una serie de hechos que pasan por naturales gracias a la información manipulada y a una malla persuasiva desplegada por el poder sutil; como recordaremos Castells definía el lugar del poder en la mente humana, ahí es donde se hace efectiva la dominación, pero además se hace extensiva y se multiplica en un cuerpo cultural ad hoc. Tony Negri y Michael Hardt nos pueden aportar .otras luces en su estudio de Filosofía Política Imperio (22). Ellos Identifican esta capacidad de reproducción subjetiva del poder como la producción biopolítica, la que viene a definir un nuevo tipo de poder que, a diferencia de un poder crudo, jerárquico, con carácter impuesto, es más bien un poder casi espontáneo, donde la obediencia resulta casi natural. Esto se debería a que existen dispositivos de dominio que operan internamente en el sujeto, centrados en la socialización del infante a la creación de cada adulto en su individualidad. Por esto, dicen, el poder opera no solo externamente, en la visualización diaria del poderoso y de sus mecanismos de coerción, el poder opera en la subjetividad particular de cada sujeto.

Estas observaciones derivan por cierto de los estudio del poder sutil de M. Foucault y en su concepto de micropoder, localizados en las estructuras micropolíticas de la cotidianeidad. Esta estructura contaría con una red de dispositivos de micropoder regulando costumbres, hábitos y prácticas productivas de los ciudadanos, la condición de la actualidad hace cada vez más democráticos estos dispositivos, puesto que lo que internaliza el sujeto es la propia probabilidad de estar incluido o excluido de la sociedad, en base a esa posibilidad el sujeto internaliza estos parámetros de micropoder de ordenamiento y disciplina.

Esta estructura reticular de micropoder es considerada la red viva del poder: el biopoder, y esto es así en tanto es capaz de adherirse a la vida y ser parte plena del cuerpo humano, regular sus flujos internos, sus ritmos, su gestualidad, como dice Foucault, “la vida se ha vuelto ahora … un objeto de poder” (23). El imperio que describen es por tanto un imperio basado en el biopoder, que debe ser entendido, también, en tanto reticulado global, como un poder vivo distribuido en red sobre los cuerpos humanos de su dominación. En este complejo de redes planetarias de poder es difícil identificar centros de comando integral, el gobierno de los Estados Unidos puede ser considerado tal desde cierto punto de vista administrativo, pero el campo de legitimidad de sus decisiones y acciones se encuentra extendido en cada subjetividad capaz de opinar al respecto. Por esto no puede haber culpables de la situación actual del poder, ya que todos somos participes de la construcción de este reticulado planetario. Lo que hay es un campo decisional múltiple donde existen intereses contrapuestos que generan conflictos.

En esta situación la soberanía pertenece al reticulado y no al Estado-nación. Las propias actividades de intervención, resultan ser de derecho, puesto que no hay un externo que limite esa intervención, ya que estas se dan sobre una superficie abierta y definida internacionalmente, que atraviesan desde ángulos múltiples las dimensiones de las soberanías, conjugando un proceso global autopoiético, auto generativo, capaz de absorber las diferencias que crea.

En este contexto el agente de poder se enfrenta al mundo como unidad, y dentro de él elige sus objetivos y despliega sus estrategias. El poder global descansa sobre la base de esta actividad agencial, desplegada de manera planificada en torno a fines concretos, pero en tanto despliegue lo que se instala es el poder del agenciamiento, es decir, del flujo de poder a través de agentes vehiculizadores.

El concepto heurístico de lo agencial no se centra sólo en la procedencia de esa globalización, no solo para entender la brutalidad y la descoordinación del poder para llevar a cabo los requerimientos de control. La teoría del agente refleja el proceder ejecutivo como nodo vital de la red global, y su interferencia y el despliegue de sus intereses como la ampliación de ese biopoder en las direcciones impredecibles de esos intereses, con toda suerte de consecuencias sociales, culturales, psicológicas, económicas, etc.

El agenciamiento implica un lineamiento metodológico para conformar la descripción y análisis de los flujos de poder (micropoder, biopoder, poder sutil o como sea) en el nivel de la cotidianeidad e inmediatez del cuerpo humano. Puesto que supone las preguntas sobre los vínculos que enlazan a los actores diferenciales del mundo. Pero se abre también la mirada probabilística sobre la política de lo invisible (24). La descripción de una estructura política parte tradicionalmente de establecer jerarquías, intereses, reglas de juego, actores, en este sentido no se espera nada nuevo al sugerir la óptica agencial, el poder fluye regularmente igual que antes de la globalización electrónica. Este flujo articula y retícula el cuadro jerárquico mundial, pero a este nivel lo que sistemática mente sobra es el secreto, y esto a pesar de que muchas de sus definiciones y acciones más categóricas y de más relevancia ocurren en la invisibilidad del ágape puertas adentro. Esta ley del secreto, la sordina y la confusión informativa estimula la candidez intelectual o directamente la hipocresía.

La óptica agencial está al servicio de la duda intelectual, descriptiva analítica, sobre la base de la disposición a la crítica. Lo que descubre no son cuentos de hadas mediáticos sino verdaderos enredos de intereses identificados con individuos y que implican al planeta, en una especie de juego de amigotes desplegando una muy nietzscheana voluntad de poder, disposición y control. No podemos, en ese sentido restringirnos a los actores de la política real (la política enmarcada en la Constitución del Estado), sino que debemos concentrarnos en el poder por si mismo y sus portadores, buscando las masas de poder y su distribución, los actores políticos que no figuran necesariamente como tales, pero que lo son en razón del poder humano que despliegan sus decisiones.

Por eso se parte de la constatación de la primacía de lo económico por sobre lo político. Si en la teoría política clásica hemos llegado a establecer los mecanismos decisionales del campo político para establecer y dilucidar una situación política dentro del espacio reglamentado de esa política real, constitucionalmente definida; ahora dichas claridades y certezas se presentan poco heurísticas, puesto que no es posible aplicar ese modelo a una democracia como la chilena (en este caso deberíamos decir transición), sin caer en la cuenta de que los criterios democráticos cuentan menos que los intereses económicos, o que, en todo caso, siempre se llega razonablemente a un acuerdo favorable a los buenos negocios. Los actores de representación de la cosa pública existen en su competencia que es política pero están transversalizados por la sociedad que es donde ocurre la sujeción económica, prioritaria para la vida social.

La intensa interdependencia global obliga a este análisis, las economías nacionales existen -y dependen de manera vital – como receptáculos del poder financiero global; afuera esta la desconexión del mundo. Los estados de hecho han acomodado constantemente sus regulaciones para permitir esos flujos de capital, la medida en que la regulación permite estos flujos, es la medida en que se es competitivo como país en la competencia por atraer esos capitales. No se requiere ser muy competitivos en la intensidad o grado de democracia, de hecho el grado de democracia puede disminuirse en función de mejorar las condiciones de competitividad.

La teoría política no puede aplicar sus modelos sistémicos o estructurales a un orden que se realiza constantemente en una dimensión aparte de la de los equilibrios y prioridades políticas de una nación o grupo político sin contemplar la fuerza de los actores agenciales, suponiendo solo una caja negra de lo político. Ese desfase de intereses y de definición del campo político explica porque la política pierde contenido y legitimidad al tiempo que gana el sentido del marketing y el show político, distanciándose de las finalidades humanas y colectivas originarias al menos en la retórica democrática.

Por estos y aun por otros motivos ni la jerarquía ni el liderazgo político de los estamentos tradicionales tienen interés para determinar la situación política; básicamente porque el propio liderazgo, es decir la cabeza de la jerarquía, no pasa de ser un agente de sus propios intereses y de su red social global, interés que no depende en primera instancia de una representación colectiva que lo apoye sino del criterio de ganancia, prestigio y seguridad políticas del agente. El campo agencial es a lo que podría llamarse dictadura de las corporaciones. Corporaciones que ciertamente no son ni maquinas ni seres divinos, sino cuerpos humanos asociados.

Las redes de poder político real (constitucional) se subordinan a estos maestros de ceremonia, teatralizando los elementos clásicos de la democracia, teatralizando la participación, los logros de la administración, la fiscalización, etc. En el simulacro democrático, que es el campo de la política real, solo encontramos al colchón en el que descansa la otra jerarquía, la jerarquía de los agentes.

Esto no quita la existencia real de la vocación del servicio público, pero la disposición de información privilegiada y el acceso a grupos de agentes globales, hará que ese político finalmente por faz o por nefas acumule una fortuna. Después de su funcionariado será un agente propio, libre de ataduras y de responsabilidades públicas, pero con muchos más contactos relevantes que Ie permitirán lograr la influencia que eventualmente nunca perdió. La vocación de servicio resulta singular al agente. Una vocación ética, de responsabilidad, central en la definición weberiana de política, también implica la capacidad, que pasa por única de aplicar la razón de estado y la violencia física legitima. Contra esta definición Raúl Sohr propone la Seguridad Humana, como centro de la acción no solo de los Estados sino también de agentes transnacionales, en especial las ONGs.

Una nueva responsabilidad orientada hacia la seguridad humana, significará una alteración de la razón de estado, de la doctrina de fuerza y de la acción de los políticos.

CARACTERISTICAS DEL ANALISIS AGENCIAL:1.         Desmitifica la investidura política;2.         Se basa en la definición de actores estratégicos globales;3.         Desarrolla la opción transversal y transoberana: el agente atraviesa las fronteras para ejercer sus intereses respecto de otros en una situación de “soberanías compartidas”.

4.         Se identifica a alguien, un cuerpo singular –una psicología si se quiere –, detentando el poder en un sistema internacional de actores estratégicos. Por eso;

5.         El Agenciamiento pertenece al orden de las incidencias, de las ejecuciones desplegadas por el mando. Identificando acciones tanto abiertas como encubiertas, fuera de la mistificación retórica de los agentes de representación.

6.         Agente se identifica con la centralidad del líder en las culturas corporativas, tanto en su doctrina jerárquica, como en la doctrina de la horizontalidad y el dialogo abierto. De ello deriva que:

7.         Es posible dotar o investir teoréticamente al agente del llamado Carisma, como facultad extraordinaria, y también, heurísticamente, como Mágica, tal como en la definición weberiana.

8.         Se establece una genealogía que grafica un esquema de poder agencial mundial, para ello el análisis agencial recurre al hecho o acción de los agentes en un tramo de tiempo determinado, indicando su primacía en la confrontación. Creando mallas de poder diferenciado según tipo de poder y ventajas respecto de los otros. Se crea así una red global que permite identificar opciones futuras y actuales, que denominamos Reticulado Genealógico Global de Poder Agencial.

9.         Un mismo agente puede poseer distintas investiduras que Ie otorgan otras tantas singularidades en el Reticulado Genealógico Global de Poder.

10.       Otorga una definición práctica para la Filosofía Política, ya que los agentes, siendo agentes de sus intereses, también lo son de la Filosofía Política que promueven con sus agenciamientos, en la medida que son capaces de definir un mundo por construir y de hecho conseguirlo en un juego de probabilidades, dentro de perspectivas deslimitadas de lo posible.

11.       Amplía el margen del Sistema Internacional, y por tanto de los estudios y especialidades derivadas, el agente y el agenciamiento se enmarcan en una simplificación del Sistema Internacional colocando al sujeto como eje de toda lucha por el poder.

12.       Amplia los horizontes de la planificación y las decisiones, amplia la perspectiva de la Seguridad y Defensa e integra el ámbito del conocimiento, la información, la comunicación, la ciencia y la tecnología.

13.       El análisis agencial se acopla a los esfuerzos, métodos y objetivos de la Inteligencia, sea esta nacional o privada.

14.       A partir de los datos del Reticulado agencial se pueden crear modelos de juego, que permitan mejorar los análisis y reducir la incertidumbre. Así también:

15.       Puede desarrollarse bajo el soporte de un software de trabajo.

16.       Una desventaja del análisis agencial es que se Ie escapa la tendencia a la horizontalidad de los modelos de red, en especial cuando ello conduce a la desaparición del mando y por tanto del agente. Ello es compensado, no obstante, con la incorporación de la idea de carisma como virtud de poder.

 

CONOCIMIENTO E INTELIGENCIA (25)

El paradigma de la información, amplio en exigencias de velocidad y acceso, requiere también de un aparato de inteligencia a cargo de la información y el conocimiento, que respalden la política estratégica correcta. Básicamente es la inteligencia tras las decisiones del Estado o del Gobierno las que otorgan la eficiencia, no solo ante agresiones, necesidades defensivas u ofensivas, también, y hoy de manera principal, como herramienta de decisiones concernientes al desarrollo económico y social, a la proyección del comercio y la ampliación de las capacidades científico tecnológicas.

La necesidad del análisis de inteligencia en el campo científico y tecnológico aunque sin desarrollar mayormente, G. Holzmann puntualiza el tema (26). Algo siempre considerado, pero escasamente propuesto de manera sistemática, como campo autónomo y como parte de la orgánica de un Sistema de Inteligencia Nacional. En esta dimensión la inteligencia se hace cada vez más imprescindible, toda vez que está directamente relacionado con la administración y adquisición de información.

Tal como entendemos la inteligencia en su dimensión de C+T, este se enmarca dentro de los requerimientos de conocimiento sistemático, accesible y utilizable para formular estrategias optimas de desarrollo. En este sentido, nuestro interés se alinea a las formas y objetivos del trabajo de inteligencia, puesto que pretende entregar un conocimiento orientado a influir y reforzar la toma de decisiones sobre el futuro de la sociedad chilena, en el ámbito político estratégico.

Entenderemos por Inteligencia Científica y Tecnológica (IC+T), toda inteligencia orientada a resguardar el conocimiento producido en el territorio nacional, producido en torno al capital nacional y de los intereses asociados a ese conocimiento, así como generar planteamientos de desarrollo de este conocimiento en concordancia con los lineamientos político estratégicos establecidos por el conductor del Estado.

La competitividad mundial es el eje de la economía global (27), y la competitividad depende básicamente de la innovación, que a su vez procede de la aplicación de conocimientos de manera creativa a los productos. La competencia mundial de los mercados tiene su correlato obvio en el nivel de ciencia y tecnología, existiendo por tanto la doble asimetría económica y C+T, que aumenta aun más la distancia entre los países no desarrollados y el Primer Mundo. EL contar con un alto nivel de C+T significa poder generar crecimientos geométricos en la economía, acumulando al mismo ritmo ventajas de mercado, derivadas de una capacidad avanzada de innovación. Esta asimetría esta reforzada en su forma jurídica en los derechos de propiedad intelectual (derecho mundial de patentes) enmarcados en la Organización Mundial de Comercio. EL resguardo del invento nacional es el principal objetivo de una IC+T.

Los inventos de mayor importancia no creados dentro del país deberán ser obtenidos mediante ingeniería inversa cuando los intereses estratégicos lo requieran, y allí es central Ia acción de esta rama de la Inteligencia.

En otra problemática, la informática, hay también un importante caudal de información producida en y para el país, esa información debe ser resguardad de agentes externos: los sistemas de información cívica, las diversas redes interinstitucionales públicas y privadas, son en muchos casos sistemas vitales para el funcionamiento del país. La protección de la información en los ambientes de Internet es labor de criptólogos, matemáticos, lingüistas y programadores. Con las herramientas adecuadas es posible asegurar el funcionamiento continuo de esas redes. Así como mantener infranqueables los sistemas más vitales de emergencias, defensa y comunicaciones estratégicas. La investigación criptológica en seguridad de redes produce códigos que aseguran niveles de transito y bloqueo de la información de manera local en una red global.

La tecnología de redes ya disponible, permite no solo el bloqueo por códigos a accesos claves para la seguridad nacional, sino también el monitoreo del campo noopolítico, en busca de elementos y mensajes contrarios a nuestros intereses, incluso eventuales campañas contra nuestro país, orientándose por medio de propaganda estratégica, no solo y necesariamente de Estados adversarios, sino de cualquier agente que cuente con la tecnología y la idea necesarias. Esto significa también que no se trata solo de un problema de códigos (números, claves, bytes), sino también de un problema de contenido; es decir, en el nivel del discurso y su análisis.

Finalmente la IC+T deberá asesorar y ayudar es los planes de Investigación y desarrollo vinculados a la Defensa Nacional, buscando mejorar la producción tecnológica por la vía de evitar dobles esfuerzos, coordinar y compartimentar adecuadamente la información producida en las distintas ramas de la Defensa. Además de asesorar en temas de adquisiciones.

En torno a estas necesidades debe crearse un sistema de inteligencia científico y tecnológico para funcionar al alero de la Comisión Nacional de Investigación en Ciencia y Tecnología, CONICYT, como subagencia científico tecnológica con funciones político estratégicas, orientado a la seguridad y la defensa. De la misma manera que lo ha hecho CONICYT, la agencia se relacionaría con las universidades y centros de investigación, estableciendo concursos y subvenciones a investigaciones de inteligencia científico tecnológica. Esto ayudara a fortalecer la integración entre los actores de la investigación y desarrollo de Chile con sus objetivos político estratégicos nacionales.

El grueso del trabajo de esta agencia deberá ser realizado por las universidades y centros de investigación subvencionados, de esta manera la agencia no deberá contar con demasiado personal de planta. Este personal deberá encargarse de evaluar los temas a investigar, los resultados de las investigaciones encargadas, sistematizar los resultados en orden a convertirlos en insumos para la conducción del Estado. Esta planta de funcionarios deberá contar con profesionales de alta calificación, conocedores de la inteligencia político estratégica a la vez de poseer habilidades especiales avanzadas, y constantemente actualizadas en temas de criptología, derecho internacional de patentes, política C+T, economía, informática y comunicación. Deberán ser capaces de diseñar y evaluar programas de investigación, implementar redes confiables y seguras, probar la confiabilidad de los sistemas de encriptación y bloqueo. Deberán ser capaces de determinar el potencial de mercado de nuevas tecnologías, existentes o en desarrollo. Bloquear los esfuerzos por penetrar sistemas seguros e incluso de realizar ofensivas contra agresores del ciberespacio, desbloqueando sus sistemas seguros; e integrar todas estas habilidades en el contexto de las apreciaciones político estratégicas efectivas y válidas.

En este sentido este sistema de IC+T deberá funcionar en contacto continuo con las dependencias y sub-agencias de la Agencia Nacional de Inteligencia, especialmente asesorando el esfuerzo de desarrollo de nuestras industrias duales, distribuyendo nuevos sistemas de seguridad informática y de redes. Llevando también un trabajo conjunto con la Agencia de Inteligencia Financiera, ayudando a rastrear movimientos de valores dudosos en la Internet.

En nuestro esfuerzo por conseguir tecnología espacial el sistema deberá asesorar a los actores nacionales involucrados en la coordinación del esfuerzo de investigación de Universidades y Centros de investigación (28)

En fin, la necesidad de un Sistema de Inteligencia para la Ciencia y la Tecnología es un imperativo que viene cantado con las definiciones paradigmáticas de la sociedad actual, como sociedad de la información y el conocimiento, como sociedad red, o como Era de la Información (29).

NOTAS:

(1) El análisis de la dominación parte de la definición de Weber: “Por dominación” debe entenderse la probabilidad de encontrar obediencia a un mandato.” Y se enlaza a la definición weberiana del poder ya señalada. Ver: Economía y Sociedad, op. Cit. P. 43.

(2) Ibídem, II, §2. “Relaciones económicas abierta y cerradas”. (Destacado nuestro).

(3) Es decir, de la tecnología pero en su relación con la generación y distribución del poder, que es también, en este caso, conocimiento.

(4) No olvidemos a Marcel Proust, el tiempo que se nos escapa es mas y mayor en cuantía que el tiempo que tenemos para recordarlo. Más recientemente Marshall Berman escribió Todo lo Sólido se Desvanece en el Aire (Siglo XXI, Argentina, 1989), postulando que la evasividad de lo sólido, de lo concreto, de lo confiable, se debía tan solo a la lógica del progreso y la modernidad, el tiempo de la modernidad es el tiempo de la disolución, resaltaron también W. Benjamin, M. Foucault. Para P. Virilio se trata de la estética de la desaparición.

(5) Paul Virilio, Cibermundo: ¿Una Política Suicida?, Dolmen Ediciones, Chile, 1997. Un presente de tiempo real es en realidad un futuro actualizado en la inmediatez.

(6) Luis Pimentel, Las Funciones del Derecho Mundial de Patentes, Universidad de Asunción, Córdoba, Argentina, 2001.

(7) “En la década de los 90, los Estados-nación han sido transformados de sujetos soberanos en actores estratégicos… en un sistema global de interacción”, se encuentran en una especie de “soberanía compartida… apenas tienen poder por si mismos, aisladas de las macro fuerzas supranacionales y de los micro procesos subnacionales.” “… una crisis de legitimidad está vaciando de significado y función a las instituciones de la era industrial.” Castells, La Era… , op. Cit, Vol. II, p. 337. (Destacado nuestro).

(8) Mario Bunge, Sociología de la Ciencia, Editorial Sudamericana, Buenos Aires, 1998.

(9) T. Kuhn, Las Estructuras de las Revoluciones Científicas, Fondo de Cultura Económica, México, 1996.

(10) Por ejemplo, en el análisis de Guillermo Figari (En: Francisco Le Dantec. Presiones Externas que afectan la toma de Decisiones Gubernamentales de los Estados Latinoamericanos, REVISTA POLÍTICA Y ESTRATEGIA, N°8S, septiembre-diciembre, 2001, Stgo. de Chile. Pp.126-149.) vemos su clasificación de los nuevos actores estratégicos: a) individuos, b) grupos internacionales, c) nación-estado, d) grupos transnacionales y organizaciones no conformadas por estados; y, e) grupos internacionales y organizaciones formadas por estados o sus representantes.

(11) Pensemos por ejemplo en Bill Gates dueño de la Microsoft, que negocia acuerdos con múltiples países, Y cuyo solo presupuesto de caridad es mucho mayor al PIB de varios de ellos.

(12) Relacionemos el surgimiento del agente de poder y de su capacidad de agenciamiento con la siguiente afirmación: “… el poder de los flujos tiene prioridad sobre los flujos de poder.” Podemos jugar con esta diferencia en torno a agente/agenciamiento, finalmente veremos que el agenciamiento se impone en la relación. En: M. Castells, La Era de.. , op. Cit. Vol. I, p. 403. Véase también: Sergio Román y Diego Cerda, Intervención Norteamericana en Chile: Un Caso de Sociología Política. Tesis en Sociología Política, Biblioteca Universidad ARCIS, Stgo. de Chile. 2000. Aquí se desarrolla de manera aun rudimentaria la idea del agente y del agenciamiento.

(13) Pensemos por ejemplo en un J. P. Morgan, que financió el déficit norteamericano durante una de sus crisis económicas.

(14) “There is compelling evidence that Nixon’s tough stance against Allende in 1970 was principally shaped by his concern for the future of the American corporations whose assets, he believed, would be seized by an Allende government. His intelligence agencies, while quick to condemn the spread of Marxism in Latin America, reported that Allende posed no threat to national security”, en Seymour Hersh, Kissinger: the Price of Power, Faber and Faber, London-Boston, 1983, pag. 270.

(15) Jay Parkinson era Presidente de Anaconda, transnacional norteamericana con intereses en Chile. Harold Geneen era presidente de la ITT, otra transnacional norteamericana con intereses en Chile y actor relevante en la guerra económica de 1971 en adelante. Donall Kendall era presidente de la Pepsi-Cola.

(16) S. Román y D. Cerda, Intervención… op. Cit. P. 70.

(17) Ver por ejemplo a Joseph Stiglitz, El Malestar en la Globalización, Buenos Aires, 2002. Análisis de las instituciones económicas de mayor peso global, y su singular operatoria.

(18) Tucídides, Historia de la Guerra del Peloponeso, Akal, Madrid, 1989.

(19) Aunque solo sea una Caja de Pandora analítico-descriptiva.

(20) Recordemos por ejemplo la ronda de negociaciones de la Comunidad Europea sobre el medioambiente, contra la posición ecologista de la canciller francesa, la respuesta del vicecanciller ingles fue: mujer, quien te sacó de la cocina. Las negociaciones no tienen marco mas allá del que permita el consenso entre negociadores, es decir, entre los agentes.

(21) Esta genealogía es similar a la planteada por Nietzsche en su Genealogía de la Moral (Alianza, España, 1994.), en este caso se trata de una instantánea genealógica del poder.

(22) Harvard University Press, Cambridge, Massachussets, 2000. 57 Citado por Negri y Hardt, op. cit. P. 24.

(23) Citado por Negri y Hardt, op. Cit. P. 24.

(24) Afirmamos con Michel Dobry;  “que los complots, como modos y estilos de acción particulares (y como modos de representación de la acción), existen y la sociología política debería examinarlos desde cerca, especial mente porque este tipo de acción le es familiar a toda una serie de grupos sociales -no necesariamente los mas desprovistos de recursos políticos- y porque, en parte, las representaciones correspondientes a ellos no carecen absolutamente de efecto sobre los juegos políticos reales.” En: Sociología de las Crisis Políticas, Siglo XXI Editores, España, 1986.

(25) REVISTA POLÍTICA Y ESTRATEGIA, N°87, mayo-agosto 2002. Con una serie de artículos interesantes respecto de Inteligencia.

(26) A pesar de que la Inteligencia C+T no es su objetivo central, menciona que: “El eje [de la Inteligencia] científico-tecnológico se orienta, básicamente, a la identificación de oportunidades y riesgos. En efecto, se estima que una preocupación preferente debiera orientarse hacia la búsqueda de oportunidades de transferencia tecnológica, por una parte, y la identificación de nichos de desarrollo científico que puedan ser impulsados desde el Estado en coherencia con los intereses del país.” Guillermo Holzmann; “Características de un Sistema de Inteligencia Nacional para Países Emergentes. Un Análisis a partir del caso de Chile”. En: REVISTA POLITICA Y ESTRATEGIA N°87, 2002. Santiago de Chile.

(27) El hecho de la primacía de lo económico por sobre lo político y lo social es un tema interesante que también debe ser desarrollado desde la perspectiva agencial.

(28) Gracias al análisis de fotografía satelital la inteligencia C+T podría también realizar la vigilancia de los recursos naturales del país en orden al mejor manejo y administración de estos.

(29) Hemos utilizado para orientarnos en este tema, además de los materiales ya citados a: Eduardo Martínez (editor), y su excelente: Ciencia, Tecnología y Desarrollo: interrelaciones teóricas y metodológicas, Editorial Nueva Sociedad, Chile, 1994. Paul Feyerabend y su: Adiós a la Razón, Tecnos, España, 1984. J. J. Brunner, Chile. Informe sobre Capacidad Tecnológica, PNUD y Universidad Adolfo Ibáñez, Instituto de Economía Política, Chile, 2001.

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