Un análisis explicativo a una situación de riesgo económico permanente

Por: Álvaro José Venegas González 

Bogotá, D.C. Colombia

Una señal de riesgo actual que no habla por sí misma

 

Desempleo y violencia – referencia abierta.

 

“La tasa general de desempleo en nuestro país es la más alta de América Latina y llega a 14%. Entre tanto, la tasa de desempleo entre los jóvenes de 15 a 24 años es de 24,1%. En algunas zonas, el problema es realmente grave. Por ejemplo, la tasa de desempleo entre los jóvenes más pobres de Medellín es de 55% … El desempleo de los jóvenes, en particular, es uno de los grandes lastres de nuestra sociedad. La experiencia internacional muestra que las poblaciones con altos porcentajes de jóvenes, pobres y desempleados se convierten en un polvorín social” [1]
“En Colombia, la tasa de homicidios promedió cerca de 70 por cada 100.000 habitantes durante la década de los noventa, siendo una de las más elevadas del mundo. Esta cifra se logró reducir a un promedio de “tan sólo” unos 50 durante los años 2000-2009. Más aun, durante el 2009 dicha cifra ya bordeaba un 40 y en Bogotá se acercó a 20, aunque en Medellín el resurgimiento de la violencia la habría disparado nuevamente a tasas del 40”.[2]

 

Expectativa en época electoral

 

Hoy la sociedad colombiana se pregunta qué políticas de mercado laboral y de empleo seguirán los actuales candidatos, en el evento que uno de ellos llegue a la primera magistratura de la nación y, mantiene la esperanza por la aplicación de unas acciones efectivas que reduzcan los niveles de desempleo y la preocupación ante la incertidumbre por la pérdida de su mayor activo, el empleo.
Quizá las prioridades de los candidatos en el tema de seguridad no sean las mismas, en razón a que cada uno tendrá su propia percepción e intenciones. Sin embargo, en materia de seguridad económica [3] a pesar de la certidumbre que se tenga en la garantía para la aplicación de una política y un sistema económico estable a futuro, cabe considerar las expectativas ayer y hoy de una población activa y sin trabajo, que de no ser atendida, llegue a ser un riesgo que afecte las bases mismas del contrato social sobre el cual está construida la institucionalidad colombiana.[4] 

 

Un pronóstico económico

 

La Asociación Nacional de Instituciones Financieras (ANIF), uno de los principales centros de investigación técnico económica, en materia de desempleo vaticina que: “… en el periodo de auge económico (2003-2007), el promedio de desempleo abierto en Colombia fue particularmente elevado un 12%. En la época de recesión (2009-2010) estará promediando un 12% y sólo bajaría a un 11% en la fase de recuperación (2011-2014), una vez la economía logre retomar la senda de crecimiento a tasas del 4%-5% real por año”.[5]

 

Un escenario no ideal

 

De no coincidir el anterior pronóstico, en el que la senda de crecimiento conduzca al estímulo del empleo -en teoría éste debe de crecer en una proporción similar al aumento que tiene el PIB- y en el evento de no mantener unas instituciones sólidas [6] y un fortalecimiento de la estructura en seguridad y justicia para no perder gobernabilidad, podrían persistir o acrecentarse los problemas de violencia y en caso extremo la adopción de un sistema económico diferente, como castigo a una cambiante política económica no clara que revele improvisación y una cultura política no funcional en dar solución a esta problemática social.

 

Un alivio de no confiar

 

Hoy la economía de la informalidad [7] como fenómeno cotidiano en la vida económica del país, viene reconociéndose como un importante refugio de “emergencia” en la medida que se ha convertido en una red de seguridad, cuando la economía no tiene la capacidad de crear suficientes puestos de trabajo formal estable y contratado. No obstante, hay que tener presente que: “El paso de la economía informal a la delincuencia es muy corto, y la extorsión ha sido uno de los medios más fáciles para robustecer capitales de la economía informal, y la economía delincuencial. Se ha dicho que la extorsión es la cuota inicial de un secuestro”,[8] juicio que puede constituirse en una alerta ante el constante excedente de mano de obra desempleada inserta en la economía informal en Colombia.

 

Amenaza-Oportunidad

 

De no superar la amenaza del desempleo al convertirse en un desafío al orden público, es clara la oportunidad para la entrante administración en adoptar medidas que con voluntad política involucre una clara propuesta estratégica nacional con empresarios, trabajadores, sociedad civil y Estado para la protección y creación de empleo intensivo en mano de obra y orientado a tareas como el desarrollo de infraestructura estratégica (carreteras, puertos, aeropuertos, generación de energía) y la producción de alimentos y bienes manufacturados.

Conclusión

 

Entendible es la voluntad de la fuerza pública por alinearse con el esfuerzo gubernamental para mejora en las condiciones de progreso social y económico, entre otros. Por tanto, el empleo debe ser parte de la agenda de seguridad que en concurso con la futura propuesta presidencial, responda a la confianza depositada por el pueblo para reafirmar la garantía de seguridad económica a nivel no sólo rural sino también urbano.



[1] Empleo: Faltan propuestas. Revista Dinero.23-MAR-2010
[2] Manuel I. Jiménez. Comentario Económico del día, ANIF, 15-ABR-2010
[3] La seguridad económica es una herramienta fundamental para el desarrollo y el crecimiento de una nación. Esta permite disminuir las tasas de desempleo, aumentar la riqueza, generar bienestar social, fomentar la competitividad, atraer la inversión nacional y extranjera.
[4] Acuerdo en que todos los ciudadanos convienen por voluntad propia con el contrato social, en virtud del cual admiten la existencia de una autoridad, de unas normas de convivencia política y leyes a las que se someten.
[5] Desempleo y recesión global: ¿Cómo le va a Colombia?, ANIF – comentario del día 14-ENE-2010
[6] Las instituciones son las normas formales e informales, escritas o no, que gobiernan la interacción en sociedad. Éstas contribuyen en la construcción del indicador riesgo país, guía que intenta medir el grado de riesgo de un inversionista extranjero a la hora de colocar su dinero en Colombia.
[7] La economía destaca aspectos negativos en esta actividad en razón a que a menudo no paga impuestos, carece de capital y experiencia para ser más productivo, lo que se traduce en menor innovación y creación de riqueza.
[8] Guillermo González Mendigaña. Foro de Profesionales Latinoamericanos de Seguridad.

Deja un comentario