Capitán de Navío (R) Camilo Ricardo Milano. Argentina.

Datos Biográficos del Autor: Es Licenciado en Sistemas Navales, Máster en Relaciones Internacionales y Diplomado en Inteligencia Naval.  Desde 1990 a 2000 fue Subdirector de Planeamiento de la Secretaría de Inteligencia de Estado. Dictó conferencias sobre seguridad e inteligencia estratégica, en el país y el exterior, y coordinó cursos y seminarios de inteligencia en el exterior. En el Centro de Estudios Estratégicos de la Armada se desempeño como Coordinador del Programa de Estudiantes Universitarios en Análisis Estratégico, durante el período 2000/2007 y como Coordinador de los Seminarios de Inteligencia Estratégica, desde 2003 a 2005. Es Consultor de Empresas en materia de Manejo de Crisis y Comunicación en Situaciones de Crisis.

E-mail: milanoricardo@hotmail.com

INTRODUCCIÓN

En una nota denominada “LA INTELIGENCIA Y LA SEGURIDAD MARÍTIMA”, presentada hace cierto tiempo en nuestro sitio, afirmamos que entre las principales amenazas para la seguridad marítima (catástrofes naturales, hundimientos de buques tanque, accidentes y colisiones de buques en el mar, explotación descontrolada de los recursos del mar, tráfico y contrabando de sustancias radioactivas o contaminantes, tráfico ilícito de personas y armas, y acciones terroristas) se encuentran los actos de piratería en el mar.

El secuestro del buque petrolero saudita Sirius Star, ejecutado el 15 de noviembre a unos 800 kilómetros de la costa de Somalia y por el cual los captores exigieron a los propietarios un rescate de 25 millones de dólares (luego lo redujeron a 15), nos indujo a analizar la importancia de la seguridad marítima internacional en función de un caso de piratería que es considerado la operación más espectacular conocida hasta el presente.

Esta afirmación se sustenta principalmente en la gran distancia de las costas en que se realizó el ataque, en las dimensiones del súper tanque (330 metros de eslora), en la carga de petróleo que transporta (más de 300 mil toneladas) y en la valuación de la misma (100 millones de dólares).

SITUACIÓN MARCO

Luego del inicio de la guerra civil en Somalia, en 1991, la piratería basada en las costas de ese país ha actuando en contra del tráfico marítimo que utiliza las principales rutas comerciales entre Asia y Europa a través del canal de Suez, incursionando en el Mar Rojo, el Golfo de Adén, el Golfo de Omán, el Mar Arábigo y el Océano Índico.

Desde entonces y particularmente luego que Etiopía invadió Somalia, en 2006, las acciones de piratería han constituido una seria amenaza para la seguridad marítima en esta vasta región.

En este período, las Naciones Unidas (ONU) han dictado numerosas resoluciones respecto de “La situación en Somalia” y han realizado intensas gestiones para promover la lucha contra la piratería de parte de los Estados Miembros, logrando que distintos países se involucraran en la solución del problema.

En tal sentido, si bien fuerzas navales y aéreas de la Task Force 150 (1), la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), EE.UU., Francia, España, India, Gran Bretaña y Corea del Sur operan en la zona de acción de los grupos piratas, hasta fecha reciente sus acciones punitivas se han visto dificultadas por la imposibilidad de perseguir a las embarcaciones piratas en el mar territorial de Somalia, por la negativa del gobierno de este país a autorizar a fuerzas navales extranjeras a operar en sus aguas soberanas.

Para eliminar esa traba, en junio de 2008, el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, mediante una resolución, instó a los Estados cuyas unidades navales y aéreas operen en alta mar y en el espacio aéreo frente a la costa de Somalia a que aumenten y coordinen sus esfuerzos por disuadir los actos de piratería y robo a mano armada, en cooperación con el gobierno de Somalia, y dispuso que durante un período de seis meses estas fuerzas podrán operar libremente en aguas territoriales de este país en forma compatible con las acciones de esa índole permitidas en alta mar respecto de la piratería según las disposiciones pertinentes del derecho internacional.

En este contexto internacional, el 19 de agosto de 2008 se firmó un acuerdo de paz y reconciliación (Acuerdo de Djibouti) entre el Gobierno Federal de Transición y la Alianza para la Nueva Liberación de Somalia, que tuvo lugar en la República de Djibouti.

A su vez, en septiembre de 2008, por medio de una declaración, la Presidencia del Consejo de Seguridad expresó su beneplácito por la  suscripción del Acuerdo de Djibouti; reiteró su firme apoyo a la Misión de la Unión Africana en Somalia (AMISOM); y planteó la “posibilidad de establecer una operación de las Naciones Unidas de mantenimiento de la paz que releve a la AMISOM, con sujeción al progreso que se logre en el proceso político y a la mejora de la situación de seguridad sobre el terreno”.

En el mes de octubre, a través de una  nueva resolución, el Consejo de Seguridad exhortó a todos los Estados interesados en la seguridad marítima a que participen activamente en la lucha contra la piratería en alta mar frente a la costa de Somalia, en particular desplegando buques de guerra y aeronaves militares, de conformidad con el derecho internacional reflejado en la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar.

Asimismo, en el mismo mes, el Gobierno de Transición y la Alianza opositora, firmaron dos acuerdos en los que se comprometieron a poner fin al conflicto, establecer un gobierno y ejército de unidad nacional, disponer la retirada de las tropas etíopes y participar de un encuentro de alto nivel en Djibuti, en enero próximo, para definir un acuerdo regional de cooperación.

Cabe mencionar que pese a las previsiones señaladas la actividad intensa de la piratería no sólo ocurre en proximidad de Somalia y de otros países africanos de la región, también se manifiesta frente a las costas del sur de Nigeria, donde durante el año pasado se registraron 9 ataques y en lo que va del presente se reportaron 26, y su accionar se extiende hasta el sudeste asiático, donde esta creciendo preocupantemente.

PRINCIPALES HECHOS RECIENTES

Naciones Unidas (ONU)

El 17 de noviembre, el enviado de las Naciones Unidas para Somalia urgió a todos los líderes de ese país a poner a un lado sus diferencias y unirse en la consolidación de la estabilidad nacional.

El 19 de noviembre, el Secretario General de la ONU expresó en un comunicado la gran preocupación que existe por los secuestros de barcos realizados durante los últimos días por los piratas que operan en las aguas somalíes y elogió la decisión de la Unión Europea de autorizar el despliegue de una fuerza naval para evitar nuevos actos de piratería. Vale señalar que el Sirius Star es el sexto barco atacado en la zona en una semana, que en ese período buques de guerra rusos y británicos repelieron dos intentos de abordaje y que en los días posteriores han sido secuestrados varios barcos de características distintas.

En el citado comunicado, el titular de la ONU recordó que Naciones Unidas trabaja con el Gobierno Federal de Transición de Somalia, así como con la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), la Organización Marítima Internacional (OMI), la Unión Europea (UE) y varios países, para coordinar las iniciativas de lucha contra la piratería.

El 20 de noviembre, el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó una resolución en la que solicita a los Estados congelar los fondos, activos financieros y recursos económicos que se encuentren en sus territorios y pertenezcan a personas o entidades vinculados a los piratas y grupos armados que actúan en las costas de Somalia; así como, adoptar las medidas necesarias para impedir el suministro, la venta o la transferencia de armas y equipo militar y la provisión de cualquier tipo de apoyo logístico a los mismos. A los efectos pertinentes, dispone la creación de un grupo de expertos para que se encargue de identificar a las personas o entidades sobre las que se debería actuar. Además, el Consejo difundió un informe que destaca que, en lo que va del año, los piratas han capturado 65 barcos y han obtenido unos 30 millones de dólares en concepto de rescate.

Organización Marítima Internacional (OMI)

El 20 de noviembre, el director general de la OMI indicó que durante 2008, frente a las costas de Somalia, han habido más de 120 ataques piratas, que han resultado en la ocupación de 35 barcos y el secuestro de más de 600 tripulantes; y que en ese país los piratas mantienen como rehenes a 14 barcos y alrededor de 200 tripulantes, a la espera del pago de los rescates pedidos.

Un informe reciente del Buró Marítimo Internacional (IMB), un organismo de la Cámara de Comercio Internacional, indica que en aguas de Somalia y del golfo de Adén ocurrieron 63 de los 199 actos de piratería (ataques, abordajes, tiroteos, secuestros) registrados en todo el mundo en los nueve primeros meses de 2008.

Unión Europea (UE)

El 10 de octubre, la UE, con el aval de Naciones Unidas, dispuso la operación naval conjunta, denominada Atalanta, mediante la cual, a partir del 8 de diciembre, en las aguas amenazadas por las actividades de piratería se desplegarán entre cuatro y seis buques de guerra y aproximadamente tres aviones de reconocimiento, a fin de dar cobertura al tráfico marítimo de la zona y proteger los buques del Programa Mundial de Alimentos que permite la supervivencia de la sufrida población somalí.

Unión Africana (UA)

El 20 de noviembre, la UA denunció que el aumento de la piratería en el Cuerno de África es consecuencia directa del mayor deterioro de la situación política interna en Somalia y pidió el envío de fuerzas de paz a ese país, lo antes posible.

En el mismo día, los representantes de Arabia Saudita, Egipto, Jordania, Yemen y Sudán, estados ribereños del Mar Rojo, acordaron unificar sus estrategias para combatir los secuestros en sus rutas comerciales, respetando la soberanía de Somalia. En tal sentido, aprobaron la formación de comisiones militares encargadas de vigilar, perseguir y abortar todo intento de los piratas de penetrar en el Mar Rojo y expresaron que apoyarán las acciones internacionales, siempre que se ciñan a la ley internacional y respeten la soberanía de los países sobre sus territorios y sus aguas jurisdiccionales.

Rusia

El 20 de noviembre, el jefe de la marina rusa anunció que para proteger las buques que navegan por la zona de conflicto. enviará más buques de guerra para acompañar al portaaviones Neustrashimi (Intrépido) que fuera enviado a fines de septiembre pasado luego de que piratas somalíes secuestraran un carguero ucraniano que transportaba 30 tanques de guerra y marinos rusos.

Por su parte, simultáneamente, el embajador ruso ante la OTAN demandó que se realizaran operaciones militares en tierra para combatir la piratería, dado que las acciones navales no son suficientes para acabar con esta amenaza.

CONSIDERACIONES PARTICULARES

Geoeconómicas

Más de 20.000 barcos cruzan anualmente el Mar Rojo y el Golfo de Adén, pasos obligados entre el Océano Índico y el Mar Mediterráneo, según la OTAN, y el 7,5% del comercio mundial transita las vías marítimas afectadas por los secuestros somalíes. Un promedio de 17 petroleros pasan por día transportando el 7% de la producción mundial de crudo y un 30% del petróleo consumido en Europa en 2007.

Ante esta situación extraordinaria, algunas importantes compañías de transporte marítimo se están planteando una ruta alternativa por el Cabo de Buena Esperanza, al sur de África, en lugar de ir por el Canal de Suez (Egipto), para evitar pasar por las aguas del Golfo de Adén, consideradas las más peligrosas del mundo. Esta ruta es un 30% más larga que la regular, implica sumar entre 12 y 15 días a las travesías y encarece el transporte entre 20.000 y 30.000 euros diarios, según fuentes navieras y de la OTAN.

No obstante los riesgos que conlleva la ruta del Mar Rojo, la mayoría de las grandes empresas del transporte petrolero ni los principales productores parece que vayan a cambiar las rutas que utilizan.

Por su parte, las aseguradoras afirman haber pagado 100 millones de dólares en rescates en un año, hecho que repercute directamente en el monto de la prima de seguro impuesta a quienes viajan por la zona.

Operativas

Los piratas modernos están equipados con botes de alta velocidad, armas de variados calibre y sistemas de comunicaciones dotados de las tecnologías más avanzadas.

Estos recursos le otorgan una amplia gama de capacidades para la selección de sus blancos potenciales, tanto como para la identificación, localización e interceptación de sus objetivos en el mar.

Además del empleo de los medios técnicos para la obtención de información sobre sus blancos, ciertos grupos piratas recurren el soborno de operadores marítimos y tripulantes para obtener información precisa sobre las rutas de navegación y las cargas de los barcos.

En sus acciones tácticas, que suelen tener apoyo de instalaciones en tierra, usan equipos de comunicaciones de alta frecuencia para monitorear el tránsito marino, ejecutan los ataques en embarcaciones de goma o madera, para evitar la detección por los radares, y usan trajes de neopreno para ocultarse de las cámaras infrarrojas.

El crecimiento de la piratería en el mar ha motivado a las industrias y empresas navieras a generar mecanismos de defensa apropiados para contener las acciones hostiles sobre sus barcos y proveer a la seguridad integral de los mismos (buque, tripulación, pasaje y carga).

Así, con el propósito de contrarrestar la amenaza del accionar de los piratas se han desarrollado y aplicado importantes medios especiales para facilitar la defensa y la seguridad de los buques,

Entre los medios de seguridad más conocidos se encuentran: las redes infrarrojas con sensores de movimiento, las cámaras de vigilancia térmicas y sumergibles, los cañones de agua de alta presión, el cañón acústico de alta intensidad de ruido y las cercas electrificadas instaladas en la parte superior del casco del barco.

Si bien las cercas electrificadas fueron instaladas en varios barcos, su uso no es recomendable para los navíos que transportan cargamentos inflamables, ya que eventualmente si una cerca es activada por un roce metálico involuntario, puede producir chispas que en proximidad de gases combustibles puede ocasionar incendios a bordo de los barcos que se pretende proteger.

También, algunas compañías distribuyen chalecos antibalas y emplean guardias armados, para la seguridad directa, y contratan barcos de escolta e, incluso, equipos privados de seguridad aerotransportados, para el control y protección de la travesía.

Cabe señalar que, adicionalmente, como recurso defensivo individual se prevé la utilización de todos los medios tradicionales que se encuentra en el mercado de seguridad personal; tales como: aerosoles, dardos, etc.

CONCLUSIONES

Teniendo en cuenta que entre el 80 y 90 por ciento del comercio mundial, incluido el de recursos energéticos, se hace por mar, la incidencia del problema de la piratería en Somalia y sus proximidades ha fortalecido la conciencia sobre la importancia de la seguridad marítima.

También, como consecuencia de la acción de los piratas, se ha advertido que la ruta del Mar Rojo, que une el Océano Índico y el Mar Mediterráneo, se ha convertido en una de las zonas marítimas más amenazadas en el mundo.

Asimismo, el aumento creciente de los actos de piratería realizados en el área amenazada ha afectado gravemente al comercio internacional y ha debilitado aun más al gobierno somalí y profundizado la crisis humanitaria que sufre el país.

Organismos internacionales, Estados, empresas navieras, industrias petroleras, compañías aseguradoras y distintos actores vinculados con el transporte marítimo y el Derecho del Mar  han mostrado su preocupación y el interés en encontrar una estrategia común para combatir eficazmente la piratería.

La experiencia recogida hasta el presente por las fuerzas involucradas en la zona de acción de las embarcaciones piratas permite afirmar que la amplia extensión de la misma y las modalidades operativas de los delincuentes dificultan las tareas punitivas.

No obstante ello, la presencia naval multinacional al sur del Mar Rojo es objeto de cuestionamiento en algunos de los países de la región, que suponen que ésta puede constituir un precedente para la internacionalización del Mar Rojo y un riesgo para la seguridad nacional de los mismos.

El escenario de conflicto creado por la amenaza de actores no estatales ejerciendo acciones delictivas no sólo afecta las economías de los países, también debilita el poder de coacción de los Estados y la fuerza del Derecho Internacional que regula las actividades en el mar.

Igualmente, el secuestro de todo tipo de buques y embarcaciones en la zona de referencia muestra la capacidad que tienen estas organizaciones delictivas transnacionales para interferir las rutas marítimas y amenazar la seguridad internacional.

La situación descrita permite afirmar que la piratería posee plena identidad en el marco de las nuevas amenazas y que plantea un verdadero desafío a todos los Estados y entes  responsables de participar en la provisión de seguridad en el mar y en la protección del tráfico marítimo y el comercio internacional.

En síntesis:

El desarrollo de la piratería en las aguas internacionales próximas a Somalia es consecuencia directa de la situación interna existente en este país, que está sumergido en una grave guerra civil, padece una desesperante condición humanitaria y está invadido por Etiopía; circunstancias que lo convierten en un Estado fallido incapaz de ejercer el control efectivo de su territorio.

En tal sentido, las disposiciones de la ONU sobre la situación en Somalía procuran reforzar al gobierno de transición somalí y debilitar a las facciones armadas que fomentan la inestabilidad en la que se encuentra sumergido el país, pues reconocen que es imprescindible eliminar estos obstáculos para erradicar la piratería enquistada en la zona.

No obstante, para garantizar la seguridad en la región el esfuerzo de Naciones Unidas requiere de una acción internacional coordinada para proteger el tráfico marítimo, permitir la adecuada distribución de la ayuda humanitaria en Somalia y contribuir a la protección del medioambiente marino de catástrofes.

En este marco, también es necesario establecer un acuerdo regional de cooperación contra la piratería, para garantizar que otros países no den apoyo a los piratas, tengan participación en las acciones conjuntas para eliminarlos y para que su comercio internacional y su propia economía no sean afectados.

Es indudable que toda actividad concebida para contrarrestar el accionar de la piratería en el mar debería estar comprendida en una estrategia global sustentada en el multilateralismo internacional y en la cooperación estrecha entre las fuerzas que intervienen en cada escenario de conflicto o teatro de operaciones.

Al respecto, entendemos que para mejorar los niveles de eficacia general, debe haber una estrecha y continua cooperación en cuestiones de inteligencia, particularmente por las conexiones posibles de los grupos piratas con elementos del crimen transnacional, el terrorismo internacional y los movimientos insurrectos actuantes en Somalia y en la región.

NOTAS

(1) La Task Force 150 es una organización naval multinacional de la OTAN constituida después de los atentados del 11-S, en 2001, con la misión de luchar contra el terrorismo en el mar, mediante acciones que permitan evitar el tráfico de armas y de drogas desde Afganistán hacia el Cuerno de África y la Península Arábiga.

Esta fuerza naval, que actualmente es comandada por Francia, está integrada además por Estados Unidos, Canadá, Pakistán, Alemania, Reino Unido y España, y tiene su principal área de operaciones en el ámbito conformado por el Mar Rojo, el Golfo de Adén, el Golfo de Omán el Mar Arábigo y el Océano Indico en general.