“Lo malo de las armas mercenarias, es que son balandronas con los amigos y cobardes con el enemigo, no tienen buena fe de Dios ni de los hombres, si el enemigo te pilla, te saquearan junto con él; si uno con tales armas no pierde la guerra, es porque todavía no hay combate” 

Nicolás Maquiavelo.

La carne es débil, el espíritu, más!

Pedro Ampudia (1803-1868). Retrato del antihéroe.

Autor: Jesús Alberto Oliver Rodríguez

País: México

Datos Biográficos: Con una amplia experiencia como economista y administrador público a lo largo de más de 40 años, ha sido funcionario público de globalizadoras (SHCP, SPP y SECODAM) como Consejero de órganos de gobierno de múltiples sectores y dependencias  del gobierno federal, como pueden ser: Comunicaciones, Transportes, Servicios (turismo, salud, educación, GDF, etc.) Agropecuario, Forestal, Pesquero, Agrario, Medio Ambiente, Telecomunicaciones y Aeropuertos.  

Nació en La Habana, Cuba en 1805 y falleció en Ciudad de México en 1868. Llegó a Veracruz el 1º de agosto de 1821, formando parte del séquito español de Juan O´ Donojú, último virrey de la Nueva España. Curioso personaje que pudo adherirse al monarquista, Plan de Iguala de Agustín de Iturbide y peleó contra los españoles. Sirvió al centralismo conservador de Antonio López de Santana, a quien se dice (Arturo Ortega Blake). Ampudia trasladó un piano de Santa Anna, desde Texas hasta Veracruz. Formó parte de la resistencia de San Juan de Ullua. Tomó parte de la invasión de Barradas en 1829 y en las campañas de Texas de 1840-1842 y de manera cuestionada (por el propio López de Santa Ana, quien  lo tachó de traidor…) por la “deshonrosa capitulación de 1846 (del cubano Ampudia) de la Ciudad de Monterrey. (Actitud muy diferente a la de Pedro María Anaya en Churubusco).  Luchó como centralista contra los separatistas en Yucatán. Estuvo como comandante en la batalla de la angostura, junto con Santa Anna, Volvió a ser gobernador de Nuevo León en 1854. Pese a lo anterior, durante la guerra de 3 años, pudo hacerse del lado liberal y después poder servir a Maximiliano. Muere en 1868, un año después de haber sido Maximiliano (colaborador del Imperio) y haberse restaurado la República.

Si el honor es algo que se pasa a los hijos por la vía paterna, y la vergüenza por la vía materna, Pedro Ampudia, quien decía provenir de “Castilla la Vieja”, pasa a la historia de México, como uno de esos personajes de la época: chaquetero y arribista  (por la habilidad que manifestó para poder cambiar de bandos, como de chaqueta) traidor y sinvergüenza (por la capitulación tan deshonrosa ante Taylor), lambiscón, histriónico, estridente (quizás por su sonora oratoria, recordaba al estilo más depurado de Ofelia Guilmáin en las Troyanas de Eurípides de los años 60 en el Teatro Xola) y rastrero, por las habilidades para poder cambiar de bando: Odonojú, Iturbidide, Santa Anna, Liberales como nuevamente conservadores e imperialistas con  Maximiliano. Por lo que en realidad pareciera que más bien este personaje provenía más de “la vieja de Castilla” que de “Castilla La Vieja” de donde se decía provenía su linaje…

Pedro Ampudia, general de las tropas mexicanas y gobernador (del traidor López de Santana) de Nuevo León, 1846 y 1853-1854 es un personaje que se debate entre caracterizaciones distintas ante los ojos de los diferentes historiadores.

El general Pedro Ampudia, como jefe del Ejército del Norte, partió de San Luis para la defensa de Monterrey; el contingente que pidió a los estados vecinos nunca llegó y, cuando ordenó la partida, los soldados se negaron a obedecer. Con dificultad y con apoyo de los sectores populares de la ciudad de San Luis, que avergonzaron y apedrearon a la tropa, logró ponerla en marcha, pero la defensa de Monterrey acabó en capitulación y las tropas vencidas recibieron orden de regresar a San Luis. Santa Anna llegó el 14 de octubre a esa ciudad para preparar la resistencia a la invasión estadounidense.

Los testimonios del retorno de la tropa que comandaba Ampudia nos muestran un ejército derrotado, en desorden, con una gran cantidad de enfermos y heridos que, después de atravesar el desierto, estaban a punto de desfallecer.

Para Treviño Villarreal, aunque en ninguna parte se habla bien de la capitulación de Monterrey, y al General Pedro Ampudia, desde el siglo XIX, se le ha etiquetado como el responsable de entregar la Ciudad, no es sino una captiulación “con todos los honores”. “El ejército mexicano salió con todo el parque, con las armas en mano. Fue una táctica correcta que empleó Ampudia, porque si bien la batalla no fue decidida por ningún lado, él valoró la situación en cuanto a sostener ese sitio que habían implementado los norteamericanos”.

Pese a que coincide en el hecho de que los norteamericanos ya veían la posibilidad de rendirse, al tiempo en que Ampudia manda una delegación para plantear la capitulación de Monterrey, Cavazos Garza-Pedro Ampudia representaba la desunión local de carácter político y militar.

¿Qué es pedir parlamento? El comandante mexicano Pedro Ampudia, desesperado, pidió parlamento, consumando la derrota que abrió el camino a la pérdida del territorio nacional.

“Pedro Ampudia era cubano. ¿Qué podía sentir? Por más que tuviera muchos años en México, no sentía en su alma lo que sufría el país”, argumenta el historiador.

“Era un militar indeciso que al mismo tiempo que ordenaba un reducto o un frente ofensivo, luego ordenaba que se demoliera; totalmente indeciso”. El General Pedro Ampudia pactando la capitulación de Monterrey con el General Zachary Taylor el 24 de Septiembre de 1846

Tras tres días de cerco estadounidense, se llegó a un armisticio entre las dos fuerzas, dando una capitulación a la guarnición mexicana que salió de la plaza con toda su artillería, sus armas, sus trenes de víveres y municiones, a tambor batiente y con banderas desplegadas, saludadas (despedidas) por el ejército estadounidense con todos los honores de la ordenanza. La evacuación de la plaza se verificó el 25 de septiembre, tomando el rumbo del Saltillo.

El General Pedro Ampudia pactando la capitulación de Monterrey con el General Zachary Taylor el 24 de Septiembre de 1846

BATALLA DE LA ANGOSTURA

Un piquete de soldados mexicanos, dirigidos desde Matamoros por el General Pedro Ampudia, tuvo un choque contra una fuerza norteamericana entre los ríos Nueces y Bravo, un territorio que tradicionalmente no se consideraba de Texas, sino de Tamaulipas México…. ¿Quién podía decir quién invadía a quien? La respuesta dependía del punto de vista. Los norteamericanos consideraban que los soldados de México habían violado lo que estimaban como suelo propio, debido a que el congreso de su país había decretado por si mismo que Texas llegaba hasta el Rio Bravo, como pudo haber dicho que llegaba hasta Panamá o hasta donde ellos hubieran querido. Este incidente, reparable por la vía diplomática, se convirtió en una acusación ante el mundo entero que decía: “México ha cruzado la frontera de Estados Unidos Invadiendo nuestro territorio, por lo que con esta fecha 13 de Mayo de 1846 se declara la guerra a este país. “

Los historiadores mexicanos tienden a considerar la batalla de Buena Vista (o de La Angostura) como una victoria mexicana que el general Santa Anna echó a perder de forma inexplicable ante un enemigo ya vencido con una retirada repentina, que por la dureza del terreno y la escasez de recursos se convertiría en un desastre militar. Para explicar la actuación de Santa Anna se le acusa (a él y a otros mandos) de traidor o incompetente, o ambas cosas a la vez.

Entre 1846 y 1848 Nuevo León fue escenario de la invasión y ocupación norteamericana. Aquí se enfrentaron los generales Pedro Ampudia y Zacarías Taylor. Cuando los norteamericanos vencieron, debieron cambiar la capital a Linares y luego a Galeana.

2 DE FEBRERO DE 1848. SE FIRMA EL TRATADO “GUADALUPE –HIDALGO” CON EL QUE MIER, PIERDE 24 PORCIONES QUE SE QUEDARON EN TEXAS. (DE LA 55 A LA 78 )

El hecho es que, en cantidad, fueron más los norteamericanos muertos en combate, concuerdan ambos, y que en términos de estrategia, norteamericanos traían mejores armas que los mexicanos.

- Algunos de los sitios de combate son: El Rincón del Diablo, El Fortín de las Tenerías, El Obispado, El Puente de la Purísima, y el Fortín de la Federación.

- Las batallas inician el 21 de septiembre y continúan por los próximos días hasta el 24, cuando caen las fuerzas mexicanas.

Un ejército al mando del general don Pedro Ampudia fue enviado a Matamoros y el 5 de marzo de 1846 los norteamericanos al mando del general Zacarías Taylor lo derrotaron en un lugar llamado Frontón de Santa Isabel.

Fue en verdad notable en cuanto a dos generales censurados por sus propios gobiernos por haber consentido en un cese local de fuego: Pedro de Ampudia y Zachary Taylor. 

Comprendiendo ambos algo de lo complejo de la situación estratégica, todavía actuaban de manera sencilla. Taylor condujo a las tropas norteamericanas a través del río Grande, para atacar Monterrey, capital del estado de Nuevo León.  Ampudia, comandante de los defensores, resistió durante unos pocos días, después ofreció capitular -es decir, entregar la ciudad bajo determinados términos que mantendrían la integridad y el honor de su fuerza-  Taylor demandó al principio una rendición simple, después concedió la capitulación.  Esta permitió que todos los elementos mexicanos se retiraran más allá de una línea al sur y oeste de la ciudad.  Guardarían las armas, salvo unas piezas de artillería. 

Cuando Ampudia entregó a Taylor la ciudad de Monterrey, los dos generales seguían las normas de un tipo de sociedad cooperativa, la cual funcionaba a nivel de mando, manejada por hombres ni suaves ni sofisticados, con ganas de cortar toda oposición:  la de sus propios soldados, la de los indígenas, y también la de los intereses comunes o egoístas de la sociedad terrateniente local. 

“El honor es la idea que cada quién tiene de si mismo; honor sentido, pasa a ser pretendido y este debe de ser reconocido, de otra manera es una pretensión vana y despreciable.”…(G Peristiany) El Concepto del Honor en la Sociedad Mediterránea. Edit. Labor España, 1968.

“El honor militar, que en cierta manera es común a todos los Ejércitos del mundo civilizado” – Pedro Ampudia a Zachary Taylor, Monterrey, 23 setiembre 1846

Diferente fue, cuando la unidad de infantería los San Patricios continuaron sirviendo con distinción; en la Batalla de Churubusco (20 de agosto de 1847), las maltrechas fuerzas mexicanas se establecieron en el convento de Santa María de Churubusco, y las fuerzas armadas estadounidenses se prepararon para atacarlos. Aunque el convento no era más alto que sus alrededores, sus bardas de piedra, constituían una buena defensa. Además, los norteamericanos tendrían que cruzar un río para llegar allá, lo cual daría tiempo al ejército mexicano para preparar a medias, trincheras y encarar otro enfrentamiento. Los defensores mexicanos sumaban 1.300 personas y pertenecían a los batallones Independencia, Bravos y San Patricio. La lucha fue constante y desfavorable para los mexicanos, esta vez bien mandados y motivados por los generales Manuel Rincón y Pedro María Anaya. Tras algunas horas de combate, las fuerzas mexicanas se quedaron sin municiones y una bomba provocó una explosión en la reserva de pólvora que los dejó sin posibilidades de seguir defendiéndose. El general Twiggs le preguntó al general Anaya donde estaban las municiones, recibiendo por contestación… “Si hubiera parque no estaría usted aquí!”.

Ampudia fue revelado del mando que entregó al general don Mariano Arista.

- El destacamento dirigido por Zacarías Taylor estaba destacamentado en la Hacienda Santo Domingo en San Nicolás, lugar que no ha sido investigado, y que no se encuentra identificado.

- Entre los soldados jóvenes que venían con las fuerzas estaba Ulises S. Grant, quien junto con Zacarías Taylor llegaron a ser presidentes de los Estados Unidos.

- El cuartel general de las brigadas defensoras, dirigidas por Pedro Ampudia, gobernador de Nuevo León de origen cubano, se estableció en la Catedral Metropolitana de Monterrey.

- Según coinciden historiadores, el saldo de muertes fue de centenares de muertos por cada bando.

- Desde el Fortín de la Federación, ubicado cerca del túnel de la Loma Larga, cayó la Ciudad.

- Según versiones de la fecha, Monterrey quedó totalmente destrozada luego de las batallas.

- Las tropas norteamericanas permanecieron hasta después de febrero de 1948, luego de la firma del tratado de Guadalupe Hidalgo, que sede territorio a Estados Unidos.

En la Angostura hizo frente Santa Anna a Taylor, pero pese a tener la oportunidad de vencer al ejército invasor, los mexicanos abandonaron la contienda y regresaron a la ciudad de México donde el vicepresidente Gómez Farías, recibió la acusación de la guardia nacional de que estaba atacando a la Iglesia, razón por la que Antonio López de Santa Anna lo destituyó.

Carta Testimonio:

Sr. Dn. Lucas Alamán

Zacatecas Sete 12 de 1848

Muy Sr. Mio

Cansado hasta lo infinito de la carrera pública, y más cansado aun de sufrir persecuciones estoy decidido a pedir mi licencia absoluta mas pa. Ello necesito de la protección de V. que espo. Se designará dispensarme, bien proporcionándome entre sus amigos una hacienda en arrendamiento ó pa. Administrarla.

Disimule V. esta molestia y ordene lo que fuere de su agarado. Á su atento S.S.

Q.S.M.B

Pedro Ampudia.

Documentos Diversos, Lucas Alamán Tomo XII, Pág.  216

El 5 de febrero de 1860, con la toma de Pachuca por el general Pedro Ampudia, se terminó la guerra de Reforma. El 3 de junio de 1861 fue asesinado Melchor Ocampo en la hacienda de Calderón. Ante la invasión de los franceses, el presidente Benito Juárez decretó, el 7 de junio de 1862, la restauración del segundo distrito militar de México. En el segundo imperio, Maximiliano de Habsburgo visitó Huejutla y Tulancingo y se hospedó en la que fuera casa de prisión Agustín de Iturbide.

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